CAPITULO 54

193 8 2
                                        

ANDREA ANDERSON:


‎​

​Juro que desearía creer que lo que vi fue producto de mi imaginación, pero, por desgracia, estoy totalmente segura de que fue real. No sé cuánto tiempo llevan todos mirándose entre sí como si me hubiera vuelto loca. La verdad, no los culpo; es una locura. Es una maldita locura que la mujer por la que lloré noches enteras ahora esté viva. O mejor dicho: que nunca estuvo muerta.

​-Sirenita -Cristhian aparta un mechón de mi rostro-. Han sido semanas intensas y esta noche ha sido la más difícil de todas. Regresar a tu país natal te tiene aturdida, es normal.

​-No estoy loca, aunque lo parezca -sentencio con firmeza.

​-No -se apresura a decir Irina-, claro que no lo estás. Cristhian solo quiere decir que las emociones fuertes pudieron hacer que confundieras a esa mujer con tu madre.

​Niego con la cabeza. Sé lo que vi.

​-Andreita -me habla Patricia con suavidad-, tu madre está muerta. Tú misma estabas allí cuando tu padre la mató a golpes.

​-Sí, yo estaba allí. Vi cómo la golpeaba hasta dejarla irreconocible. Me puse en medio para que no le disparara y recibí una puta bala por ella a los siete años. Y ahora resulta que está aquí -les digo, molesta conmigo misma, enojada por mi ingenuidad al pensar que ya nada podía afectarme... y con un odio que apenas puedo contener.

​-Sirenita -me llama Cristhian de nuevo-, mírame. ¿Estás segura de que era ella?

Si los ojos soltaran fuego, los míos estarían en llamas. Siento que, si me pincharan, no saldría sangre, sino ácido.

​-Ese pedazo de mierda no es mi madre -le digo sosteniéndole la mirada. Él no se aparta y, sin dejar de verme, da una orden.

​-Damian, dile a Omar y a Eliot que vengan.

​Damian saca su celular, teclea rápidamente y lo guarda.

​-Estarán aquí en unos minutos -anuncia.

​-Gracias, hermano -Cristhian se acomoda mejor a mi lado-. Cuando el doctor termine de revisarte, hablaremos con ellos para averiguar qué demonios está pasando.

​-No es necesario que me vea un médico...

​-No es una opción, Sirenita. Bajo ninguna circunstancia te quedarás sin revisión. Estuviste a punto de sufrir otro ataque de pánico y estás embarazada. Te verá un doctor sí o sí.

​-Solo quiero volver a casa -confieso con sinceridad.

​-Mañana mismo volvemos, te lo prometo.

​-¿No puede ser ahora? Sácame de aquí, por favor.

​-Me encantaría complacerte, pero no voy a arriesgarte a un viaje tan largo en este estado.

​Unos golpes suaves suenan en la puerta. Esteban abre y deja pasar a Omar y Eliot a esta reunión improvisada, cuyo único punto en el orden del día es la resurrección de Edith Johnson.

Tengo que reír para no llorar.

​-Aquí estamos, señor. ¿Qué hay que hacer? -pregunta Omar.

​Antes de que Cristhian responda, vuelven a llamar a la puerta. Esta vez es Eliot quien abre. El doctor entra observando la habitación abarrotada, intentando adivinar quién es su paciente.

​-Buenas noches, señores -saluda, reconociendo los rostros de la alta sociedad presentes.

​-Necesito que revise a mi esposa -explica Cristhian tras estrecharle la mano.

POR UN CONTRATO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora