-Ven, tenemos que hablar.
Abrió sus ojos de inmediato al escuchar esa voz en su cabeza, conocía bien al responsable de ella, y aunque quería evitarlo, supo que era momento de dar una respuesta.
Se levantó con cuidado, pues fuera de su habitación los guardias custodiando podrían darse cuenta de sus movimientos. Miró para todos lados, pensando por un momento que fue parte de algún sueño, pero la señal de poder mágico rosado que flotó por el aire le dió la indicación de que no fue así. Suspiró, pues sabía que tenía que resolver el asunto ya.
No se tomó el tiempo para cambiarse la ropa, ya que tampoco quería hacer esperar al emisor del mensaje. Suavemente abrió la puerta que daba al balcón de su habitación, y el aire helado de la noche golpeó su rostro como un recordatorio de lo que estaba a punto de hacer. Se acercó al borde, y dando un suspiro mental, dio un salto hacia una pequeña torre cercana a su habitación.
A partir de allí fue bajando con saltos, usando partes del castillo como plataforma, esto hasta poder tocar finalmente el pasto. Sabía que sin el entrenamiento y la chispa que puso en ella su maestro, no habría sido capaz si quiera de dar un salto.
Internamente meditó, pues lo que iba a hacer tenía que ver justo con esa persona, y no solo con él, sino también con su protector, Meliodas. Se quedó unos segundos en el lugar, presionando sus puños con fuerza, dubitativa.
-Date prisa, princesa.
-Demonios, ya voy... Cuánta exaltación...
Esto último lo pensó, y dándose cuenta que no tenía otra opción, empezó a correr en una dirección bastante conocida para ella.
En el camino, el viento golpeaba su cara, ondeando su cabello a un ritmo constante. Internamente no quería ir, simplemente fingir demencia y seguir como estaba, pero el pecado de la lujuria ya le había propuesto algo, y ella debía ser recíproca con él y darle su respuesta.
No estuvo más de diez minutos corriendo, cuando entre los árboles del bosque se fue visualizando un espacio abierto, y en medio de él, la estructura de la tan ya conocida taberna de Meliodas. Allí, mirando el cielo, estaba Gowther, quien al percatarse de su presencia acercandose , volteó a mirarla, con su expresión monótona de siempre.
-Tardó más de lo que me hubiera gustado, princesa.
-Disculpa, simplemente no pensé que quisieras mi respuesta ahora mismo, a mitad de la noche -dijo con obviedad, intentando que la presión en su pecho disminuyera un poco.
-Da igual. Supongo que ya sabe para que la cité en este lugar -ante su declaración, dió un paso al frente, acercandose un poco a la chica.
-Si, hace tiempo me comentaste una idea sobre un experimento que me involucraba... Es sobre eso, ¿no?
-En efecto. Debo decir que se supone que King me dijo que no usara mis poderes en él, sin embargo, eso excluye al capitán, y luego de pensar eso fue que tuve la idea...
-Antes de todo, me gustaría saber, ¿por qué quieres hacer esto? después de todo, ¿que ganas? -con cada palabra su interior se revolvía, pues sabía lo que estaba a punto de hacer.
-Ya sabes de mi búsqueda por un corazón que pueda sentir. Me gusta pensar que esto me ayudaría con ese objetivo, y al mismo tiempo la ayudaría a usted con su problema sentimental. Se podría decir que matamos a dos pájaros de un tiro -dejo de mirar a la princesa, y su mirada se poso en el cielo estrellado- No lo haré sin más, ya que no soy tonto, pues se que si descubren esto, seguro será muy malo para mí, es por eso que al menos si usted me lo pide, podría tener ese seguro de vida, por así decirlo.
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Reencarnado en King (Yaoi)
Fanfiction¿Crees en las reencarnaciones? Puede sonar una pregunta algo tabú, y más si quizás eres de una cierta religión. Para mí, la respuesta era más que obvia: Es imposible reencarnar después de morir. Sin embargo, después de vivirlo en carne propia, no c...
