Cuarenta y dos.

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.En la tarde, Jungkook despertó por la molesta punzada en su cabeza y no porque realmente quisiera.

Llevaba varios minutos intentando volver a dormir, abrazando la almohada con fuerza, girándola para buscar el lado frío y jalando de la sábana hasta cubrirse el rostro.

Las cortinas seguían corridas, la habitación permanecía fría gracias al aire acondicionado y lo único que se escuchaba era el tecleo del ordenador sobre el escritorio y ahora, sus quejidos al no lograr sentirse cómodo en ninguna posición sobre la cama.

— Tae... —lo llamó contra la almohada. Se quitó la sábana de encima con fastidio y la pateó hasta hacerla caer al suelo, dejando una parte colgando de la orilla de la cama— ¡Taehyung!—volvió a llamarlo, enterrando la cabeza entre las almohadas para ahogar el pequeño chillido que escapó de sus labios.

Odiaba cómo se sentía.

La cabeza le dolía de una forma que jamás había experimentado. Tenía la boca completamente seca, tragaba saliva una y otra vez sin aliviar la sed, todo el cuerpo le dolía y los ojos le ardían como si se hubiera pasado toda la noche llorando.

Para empeorar las cosas, sintió un dolor en el estómago y de inmediato, cómo la boca se le llenaba de saliva, obligándolo a incorporarse de golpe en la cama, llevándose una mano a la frente cuando el dolor de cabeza volvió con más fuerza, obligándolo a cerrar los ojos.

Taehyung, que permanecía detrás del escritorio, levantó la vista al verlo sentarse de esa manera, dejó el ordenador y corrió hasta él.

— Me duele la cabeza... y quiero vomitar, hyung... —se quejó con un puchero y el ceño profundamente fruncido—. Hyung, haz algo...

Estaba enojado. No con Taehyung ni con alguien más, sino con la horrible sensación que recorría su cuerpo. Se sentía tan frustrado que quería llorar.

Taehyung negó con suavidad y apoyó el dorso de su mano sobre la frente del omega para comprobar que no tuviera fiebre y, al confirmar que su temperatura era normal, lo sostuvo con cuidado de los hombros para ayudarlo a ponerse de pie.

— Eso se llama resaca, Jungkook. Son las consecuencias de todo el alcohol que tomaste anoche.

No pretendía regañarlo, pero su expresión seguía siendo seria y su voz sonó igual de firme, consiguiendo que el puchero de Jungkook se hiciera más grande.

— Me duele mucho la cabeza... —murmuró otra vez.

Dio un par de pasos hacia el baño antes de detenerse, giró sobre sus talones, volvió junto a Taehyung y, sin decir algo más, lo abrazó con fuerza, escondiendo el rostro contra su pecho. Se restregó suavemente contra él, buscando su calor mientras un pequeño sollozo escapaba de su garganta.

— Taehyung, me siento mal...

El alfa no respondió, simplemente lo rodeó con sus brazos, comenzando a acariciar despacio su espalda y dejó que sus feromonas envolvieran al omega para conseguir tranquilizarlo.

— Lo sé, corazón —murmuró con mucha más suavidad—. Vamos a hacer que te sientas mejor.

Le besó la frente antes de separarse para mirarlo.

— Primero tienes que comer un poco. Después te daré algo para el dolor de cabeza y te darás un baño. Te prometo que poco a poco se te va a pasar.

Jungkook asintió, sorbiendo su nariz.

— ¿Qué hora es?

— Las tres y media.

Jungkook apretó los labios y volvió a asentir sin decir nada. Ya era tarde... muy tarde. Ni siquiera recordaba a qué hora habían llegado a casa la noche anterior, ni en qué momento se había quedado dormido o cómo había terminado usando aquella pijama.

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⏰ Última actualización: 10 hours ago ⏰

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