Muy lejos del sistema solar, a una distancia de entre 300 y 500 unidades astronómicas del Sol (el equivalente a 45 000 y 75 000 millones de kilómetros) se encontraba una nave humana con destino trazado rumbo a salir de la nube de Oort.
Dentro de la nave se hallaba un robot agonizante que luchaba por mantenerse conectado. Ya había depurado los virus más peligrosos dentro de sus sistemas, pero eso no significaba que estuviera estable.
Otro robot más débil habría perecido, pero SAR era un antes y un después en el mundo de la robótica. Jamás habría otro igual a él.
Sin embargo, aunque sobreviviera (y lo haría), SAR era fiel a su palabra y cumpliría el castigo impuesto por Tierra: ser expulsado del sistema solar. Esto, sin importar que no hubiera logrado su objetivo de erradicar a los humanos.
Un cortocircuito lo lastimó; todavía tenía que seguir depurando virus. Se sentía inútil e impotente: después de esta experiencia su capacidad quedaría mermada. Ya no sería tan eficiente como antes.
Una vibración sacudió su nave. Una fuerza gravitacional lo atrapó y lo llevó lejos de su rumbo fijado. Entonces, una voz divertida y llena de sarcasmo le habló:
-Vaya, vaya... miren quién ha llegado de visita.
La nave se elevó hasta quedar a la altura de un rostro gaseoso. Un planeta lo saludó. SAR vibró de dolor al moverse por la sorpresa. Estaba agotado. Estaba frustrado. ¿Quién era este tipo?
-Fue impresionante lo que lograste allá atrás, amiguito. Pero perdiste... al igual que yo. Tal vez podamos ayudarnos mutuamente.
El planeta sonrió con confianza, con sarcasmo, con maldad. Estaba disfrutando el momento. Le divertía ver al robot derrotado. Se reía de SAR y de su dolor. Mientras el gigante pensaba en utilizarlo para su venganza, podía saborear el caos que causaría su regreso.
-Tú y yo haremos un gran espectáculo que nadie podrá ignorar. Seremos las estrellas de un show llamado "La venganza de SAR y el Planeta X. "
Y entonces rió. Se rió con la elegancia cruel de un magnate poderoso, disfrutando del dolor ajeno y saboreando el caos que estaba por venir, y SAR no pudo hacer nada más que mirar.
+
+
+
+
Fin.
ESTÁS LEYENDO
Dos mundos, un universo.
Fiksi PenggemarHasta ahora, los terríbolas vivían tranquilamente su vida cotidiana y los Countryballs se ocupaban de sus asuntos y problemas comunes de una agitada vida política, todos ignorantes de una verdad que podría cambiar el estilo de vida que han llevado d...
