Capítulo 32

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Estoy en la cocina cortando unas zanahorias, Bruce y Judith están en el mismo sillón, Bruce la abraza fuertemente. Jackson esta en el sillón pequeño, con la


mirada en la mesilla de enfrente. Están viendo un programa, una película, no se muy bien; pero después de unos minutos, dan comerciales y presentan la nota del noticiero. El mismo hombre de traje que hablo de mí por primera vez.

-aun no se sabe el paradero, de Amelia Lawrence, tampoco el de Jackson Hemsworth. Pero suponemos están juntos-. Dejo lo que estoy haciendo y camino a la sala para


escuchar mejor. Bruce está a punto de cambiar de canal.


-no, espera, quiero escuchar-. Lo detengo. Jackson levanta la cara para ver la nota del noticiero.


-tras una investigación, se supo que la chica, fue la causante de lo que paso en el


vagón del metro, ya hace un par de meses. Se encontraron sus huellas en la pistola que dejo en uno de los asientos. Con esa arma hirió a un hombre, y casi mata a


otro, ahogándolo. Estos hombres se suicidaron en la prisión donde fueron recluidos, tal vez para no hablar y delatar a Gustavo Wilson.


-De verdad que no me creo que se quitaran la vida, por ese hombre-. Menciona


Judith.


-Ya, su lealtad estaba por encima de su vida-. Afirma Bruce.

El hombre del noticiero sigue hablando. Camina a su escritorio y se sienta, al


parecer el informe será largo, no solo tiene eso que contar, sabe más cosas, y las hará públicas. Tras de él está una pantalla azul, que de momento a otro, cambia y


refleja el rostro de Elías, tal como lo encontraron. Su rostro desfigurado, hace que Jackson baje la mirada, Bruce cierra los ojos, y Judith al igual que yo, hace lo posible por no gritar. Me sostengo del sofá para no caer. Me llevo una mano a la boca conteniendo el llanto.

-a este chico lo molieron a golpes, y no satisfechos, le dispararon en la cabeza.


Algunos lo conocerán como Elías Gilbert, el hijo del odontólogo Javier Gilbert. Se


piensa, que Amelia Lawrence Foster, fue la causante de su muerte. Ya que según el


experto en dientes, siempre estaban juntos. Tenemos un reportaje donde Javier nos


cuenta lo que sabe-.

Me culpan de la muerte de Elías, y ahora Javier dirá pestes de mí, se cree que yo


mate a su hijo. Me preparo para escuchar lo que dirá de mi Javier. Jackson, me toma de la mano y me obliga a sentarme. Aún con el movimiento sigo con la mirada fija a la pantalla.

Dira lo peor de mi, pero quiero oírlo, yo fui en parte la culpable de la muerte de Elias.

-sí, ella trabajo aquí-. Se corre el video de la entrevista, están en el consultorio, Javier tiene los ojos rojos y se ve más mayor que antes. -mi hijo, la conoció de su mismo edificio. En la quinta-. Su voz no es la misma, cada vez que habla, se escucha un temblor en sus palabras. -al parecer, le gusto tanto que la llevo


conmigo, para que le diera el trabajo de secretaria. Le hice una pequeña entrevista, no me dijo su nombre completo, parecía una chica sensible, dulce. No sabía que solo era una máscara.


- ¿qué paso después? -. Se escucha la voz de quien hace la entrevista.


-una vez, vinieron a matarla, hasta acá, pero mi hijo la salvo. No sospechamos nada, creímos que vinieron a asaltar el consultorio, no a matarla a ella-. Hace una


pausa y sigue recordando. -luego, ella sufrió un accidente en el carro de mi hijo, dos camionetas querían aplastarla-. Exhala para continuar. -tampoco sospeche, Elías no quería apartarse de su lado. Lo tenía encantado, hablaba siempre de ella, nunca se paraba en mi consultorio hasta que ella comenzó a trabajar ahí-. Elías estaba tan enamorado de mi, que Javier lo notaba sin que él se lo contara, y su amor por mí, lo llevo a la muerte. -mi hijo estaba, apunto de marcharse a Londres, a cumplir un sueño que antes me parecía desagradable, pero ahora, como me encantaría, verlo, sentado escribiendo notas, asistir a su concierto, verlo, tocando el piano-. baja la mirada y vuelve a respirar. -Salió de la casa, muy temprano, a hacer ejercicio, me dijo que quería recorrer por última vez Manhattan. Estaba muy feliz, porque Amelia había aceptado irse con él a Londres. Y entonces-. Se cubre la cara para calmar el llanto. Respira profundo y poco a poco continua. -Me llaman para reconocer su cuerpo-. La cámara sigue firmando, a pesar de que Javier ya no puede continuar. Después de unos minutos, Javier se repone un poco.


-Javier, para terminar con esta entrevista. Piensa usted, que Amelia Lawrence,


¿asesino a su hijo?-. Javier parpadear varias veces, y se toma el tiempo para responder.
-Amelia podrá tener el alma muy podrida, habra matado a otras personas, y sera lo peor, pero de algo estoy seguro. Ella no fue quien mato a mi hijo. Ella no acabo con su vida. Cuesta creerlo, pero lo quería, lo se-. Se termina la entrevista y regresan al estudio de grabación.
No me puedo creer que


Javier no me culpe, que a pesar de lo que sabe, cree en mí. Aunque no es la única


entrevista, hay otra, pero sé que esta no me beneficia en nada.


-intento matarme, me amenazo con una navaja. Estuvo a punto de matarme, pero el chico, el que murió hace unas semanas, me la quito de encima y se la llevo-. Dice el hombre del cajero, con el que perdí el control y casi mato.


- ¿y tú qué piensas de Amelia?-. Pregunta la reportera.


-que es culpable de todo de lo que la acusan-. Asegura.


-en un momento mas, la nota completa-. Se bajan las luces del foro y regresa la película.

Claro, de él sí que lo esperaba y no lo culpo, lo asuste mucho. El corte informativo,


pareció eterno. Escucho a Judith que solloza, se cubre la boca para no escucharse más fuerte, Bruce la abraza


aún más a él y le da un beso en la frente. Ella nunca vio a Elias como yo lo vi, hasta ahora, por eso llora, por verlo así. Jackson regresa la mirada a la mesa y se queda en silencio, inmóvil. Me levanto sin decir nada, camino a la habitación.


Cierro la puerta y me siento recargándome en ella. Ya no puedo llorar; me quedo


mirando al suelo, mi mente está en blanco y solo escucho el silencio, el profundo silencio que me encierra y me mantiene fuera de la realidad. Y siento entre mis dedos, la sangre de Elias y siento ese dolor que sentí cuando murió y yo tome su cuerpo. Vuelvo a llorar, en silencio.

La hija de un asesinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora