La vida puede terminar en un parpadeo; en ocasiones tu puedes elegir si luchar por
vivir, o si solo dejas que se acabe todo. Aún qué en otros momentos, la vida no te deja elegir, simplemente sucede, lo que ya se había pensado, y solo te aferras a vivir el momento en que se te permite ser feliz. Te quedas con los buenos momentos y tratas de olvidar los terribles. Recordar solamente lo que te lleno de vida en su momento, lo que cambio radicalmente tu forma de ver la vida. Te quedas con los momentos que te mienten una esperanza. Los que te dicen que todo estará bien, aun qué sabes que es mentira, te aferras a eso. A vivir en la mentira que te crearon, la mentira de una vida buena y te aferras a ella, porque simplemente, es mejor vivir así, que temiendo por vivir. Y al final, cuando mueres, lo único que te llevas, son recuerdos, solo los buenos, los significativos, los que te dieron todo con una mirada, una palabra, una sonrisa.
El peligro te asecha, sin importar en donde estés.
El peligro siempre viene con la vida, no se puede elegir si lo quieres o no.
Simplemente está ahí, porque es un complemento de vivir.
Un peligro que asecha y espera el momento, en el que te vuelvas débil. Para destruirte.
Mi funeral se llevo a cabo, en el mismo cementerio donde está el cuerpo de mi padre. La mayoría de la gente se alegro. Todos respiraron mejor, la muerte de la hija de Octavio Lawrence se dio a conocer por todo Manhattan. Solo pocas personas que me conocieron, asistieron al funeral. Héctor, María y otras monjas lloran mi muerte, e incluso Javier, esta aquí.
Jackson tiene presionada la mandíbula. Solo ve mi nombre escrito en la tumba.
Bruce tiene de la mano a Judith que igual que Jackson solo miran la lapida con
recelo. La gente sigue con sus vidas sin miedo de ser vigilados por un asesino.
Aún qué sigo vigilándolos, desde lejos.
En realidad yo también estuve presente en mi funeral. Desde distancia, pude ver a quien le importe, aún qué conocieran mi pasado.
La caja, esta vacía, no estoy muerta. La ciudad piense lo contrario. Eso será mejor que seguir huyendo del pasado.
Amelia Lawrence Foster, está muerta, según las noticias. Los Lawrence están
muertos, tal como la cadena que dijo el hombre del noticiero "son una cadena de muerte".
Las monjas, Javier y Héctor se marchan. Y solo Jackson, Bruce y Judith se quedan
frente a la lapida. Después de asegurarme de que nadie más que ellos queden. Me acerco hasta donde esta Jackson. Me paro delante de mi supuesta tumba.
Jackson coloca su mano en mi hombro y me abraza a él. Sonrío. Todo termino. Gustavo murió. Y yo estoy viva. Cumplí mi promesa. Viviré por Jackson. Jackson asesino a Gustavo, dando fin a nuestro dolor. No puedo regresar el tiempo, sanar las heridas y tener de vuelta a Elias, a quién recordare siempre, como la parte buena de mi.
-ya se termino-. Menciono.
-la extrañare-. Asegura Judith.
-mi hermana murió, que triste-. Suspira Bruce.
-lo fue todo, no me volveré a enamorar-. Se gira para verme. -he, como te llamas lindura?-. Sonríe. Hago lo mismo y vuelo la vista a la lapida.
-estoy muerta, pero sigo asechando.
Mi hermano ha cumplido con lo que le dije que prometiera.
Se ha ido a Texas con Judith. Podrá realizar su vida, por fin tendrá una vida.
Alejara todo lo malo que habito alguna vez en el, bueno, es médico forense, no creo que tengo los sentimientos tan débiles. Hay un poco de mi padre en el.
Mientras tanto Jackson y yo, nos preparamos para abordar un avión.
En busca de un lugar donde nadie nos conozca, donde podremos tener la esperanza
de vida, que me prometen los ojos de Jackson.
Tal vez para el mundo esta muerta. Les da esperanza y seguridad.
No importa si mi nombre es otro, si no estaré en la misma ciudad, si me cambio de país, incluso de continente.
Nada puede cambiar quien soy...
porque jamás olvidare que soy....
La hija de un asesino.
Fin
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La hija de un asesino
ActionEl peligro te asecha, donde quiera que estés. La vida sabe como recompensar lo malo que te paso en algún momento. Lágrimas, gritos, dolor; el cortaba su cuello lentamente y ella quería escapar, pero no podía, tenía las manos y los pies atados. Gr...
