Rafael.
Miro la planta en la ventana, está en una maceta de plástico vieja, pero la planta está en perfectas condiciones. Tiene hojas grandes y verdes, una flor grande y rosada, nunca le he preguntado cuál es, a decir verdad, nunca he sido bueno con la botánica. Me recuerda demasiado a los Green y pensar en ellos me enferma, me pregunto porque repentinamente tengo interés en esa planta, que siempre ha estado en la oficina de madre desde que tengo memoria.
—Veamos —dice madre, poniendo sus pies sobre su escritorio, tratando de relajarse en su asiento, pero viéndose más intimidante así—. Tenemos a la mocosa que vende marihuana en la universidad, al traidor que casi se vende por la mano en matrimonio del alma gemela del otro traidor que se burló de todos los sistemas de seguridad que pudo. ¿Quién quiere explicarse primero?
—Esperen, ¿no soy el único en problemas? Eso es nuevo —comento impresionado y suelto una pequeña risa de satisfacción—. Que bueno que fui capturado.
—¿Vendes drogas en la universidad? —pregunta Gabriel a su hermana, la cual tiene el rostro rojo por la sorpresa de ser expuesta así.
—Es un negocio pequeño, papá me castigó limitando mis cuentas —se justifica—. No le hago daño a nadie, es más seguro que me compren a mí que al delincuente de la esquina.
—Estoy bastante seguro que sigue siendo ilegal —responde Gabriel cruzándose de brazos, con una sonrisa de satisfacción.
—¡¿Y ponerle un rastreador a alguien sin su consentimiento no lo es?! —pregunta Daniela furiosa hacia su hermano, a lo que sonrío, disfrutando del espectáculo frente a mí.
—Espera, ¿qué hiciste qué? —pregunta madre confundida levantando una mano, viéndose horrorizada.
—¡Es tu culpa! —grita Gabriel y de su saco saca un montón de papeles para azotarlos contra el escritorio—. ¡Los idiotas de la Casa Negra planeaban mandarla a los laboratorios secretos para reactivar el proyecto PROMEG!
—Al parecer no eres el único que burla sus sistemas de seguridad —me dice madre de forma burlona y toma las hojas que Gabriel puso en el escritorio—. ¿Estuviste interceptando el correo?
—Tenía que, ¿qué tal si se la llevaban y no la volvía a ver? —pregunta Gabriel viéndose sumamente desesperado—. Esos laboratorios son difíciles de encontrar y prácticamente imposibles de asaltar.
—Sí y en definitiva, Faraize ni tú son mestizos del calibre para superar sus barreras —responde madre viendo las hojas con el ceño fruncido—. Rafael si entrenara tendría posibilidades, pero es terco.
—¿Rafael? —pregunta Gabriel incrédulo, bufando burlón.
—No sabes que tan poderoso puede ser alguien que controla Suelo Firme —responde madre viéndolo severamente—. Adam Zárate es un payaso, pero es el único que ha podido hacerle frente a la ORPHD con sus manos prácticamente desnudas. Por eso nadie se mete con su territorio, dime, Gabuchi, ¿podrías hacer algo como eso con tu truco de las plantas?
—No necesito de fuerza bruta —dice Gabriel seguro de sí, con una mano en su pecho—. La empresa Green va a controlar el mercado de alimentos en unos cuantos años y en entonces...
—Tu plan toma mucho tiempo y depende de demasiadas cosas —lo interrumpe madre levantando una mano y suspira cansada—. Gabriel, eres una persona sumamente inteligente, tanto que pecas de arrogante y no reconoces que las personas inteligentes son más comunes de lo que crees. Tus ideas son buenas, son más duraderas y, en un mundo perfecto, serían la opción más lógica a seguir. Pero este no es un mundo perfecto, ser inteligente no basta, se necesitan guerreros lo suficientemente fuertes como para derrotar un ejército con sus manos y líderes inteligentes que sepan tomar decisiones.
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Faraize
RomanceAngie, la hija adoptiva de una mujer con piroquinesis se ve envuelta en una lucha de poder, donde ella es el centro de un plan más que ella. Promesas del pasado, mentiras familiares, su origen, todas se convertirán en pesas sobre sus tobillos que la...
