Capítulo Veintiocho

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Él abrió la puerta estaba medio dormido pero no me cerro la puertas en la cara.

—Han, ¿qué quieres a estas horas?—me había hablado eso era un avance debía aprovechar mi oportunidad porque yo no iba a aguantar una semana más llorando y sin salir de casa amargada.

—Tenemos que hablar... Antes de que digas que no y me eches o me cierres la puerta en las narices quiero decirte que te quiero más de lo que me ha sido posible nunca y que cualquiera puede cometer un error, estaba enfadada, dolida y cansada ¿qué esperabas que te dijera? Yo nunca pensaría que nuestra fue un error así que por favor vuelve conmigo porque si no me quedare aquí toda la vida esperando por ti—no se en que momento empecé a llorar pero no podía parar él se acercó a mí y me abrazo, era aquello un dulce sueño o era verdad...

¿Tyler había vuelto?

—Estás borracha Han, ¿por qué no te vas a dormir?

No puedo creer que me diga eso, ¡¿me está rechazando?!

—No me voy a ir a dormir porque sé que mañana no querrás hablar conmigo... ¡Es que no te entiendo! ¡¿Qué quieres que haga para que vuelvas conmigo?!

—Calmarte eso lo primero no me gustaría pasar una noche en la policía por despertar a los vecinos—se separó de mí y me miro—. Prometo hablar contigo pero no llores por favor.

Yo no quería llorar, estaba llorando involuntariamente y creo que fue gracias a eso que acabe durmiendo con Tyler en mi cama aunque no niego que tenía miedo de despertar y no encontrarlo pero dicen que la esperanza es lo último que se pierde y con el sueño que yo tenía en ese momento no pude hacer nada más.

Mi cuerpo necesitaba comida a causa del alcohol cuando me desperté alguien me estaba abrazando cuando vi que era Tyler se me aguaron los ojos pero... ¡¿desde cuándo soy yo tan llorona?!

—No deberías estar llorando te dije que me iba a quedar contigo y aquí estoy.

—No estoy llorando, solo es que he bostezado y suele salir alguna lagrimilla pero yo no estaba llorando—yo estaba resistiendo para no convertirme en mar de lágrimas, me senté y le mire—. Lo que te dije anoche no fue una broma, yo me arrepiento mucho, pero cualquiera en mi situación habría explotado como lo hice, el problema es que tú fuiste con quien lo pague. Cuando alguien te hace una mejor persona, sabes que esa persona debe estar en tu vida y tú... Tú eres quien me hace feliz, desde aquel día siento que no soy persona y no sé qué más decirte para que dejes de ser tan imbécil y dejes de evitarme, ¡no sé qué más quieres que te diga! ¡Que te amo! que yo qué iba a saber que tú te volverías tan importante para mí, que te voy a secuestrar y te voy a apresar en mi casa, dime que es lo que quieres y deja de estar tan serio sé que estás cansado de trabajar que tienes sueño pero yo tengo una resaca que no aguanto y estoy intentando recuperarte pero tú no das señales de vida, por favor Tyler di algo y que no sea "no", por favor, sé que tú y yo no seremos eternos pero ahora no puedo vivir si tú no estás a mi lado, no puedo escapar de ti tan fácilmente... ¡TYLER!—él de repente me beso, ¡¿mis palabras le habían llegado?!

—Lo siento mucho—dijo abrazándome—. Pareces la mala de la película cuando yo también tengo algo de culpa, tú no querías que me metiera en problemas pero yo no podía verte así, no he hablado contigo durante este tiempo porque estaba muy enfadado no quería decirte algo que te hiriese ni algo estúpido, yo he pensado todo este tiempo que estarías mejor sin alguien como yo pero entre que tú eres muy persistente y yo soy un egoísta no quiero dejarte ir con nadie más.

—¿Entonces eres de nuevo mi badboy?

—Con una condición.

—¿Qué?

—Sin secretos, no me gusta que escondas secretos, yo no solo soy tu novio soy tu amigo y siempre puedes confiar en mí no guardártelo todo para ti y sufrir en silencio.

—¿Esa condición tan bien va para ti?

—Sí, yo también hare mi mejor esfuerzo.

—Yo también hare mi mejor esfuerzo, Tyler, te quiero.

—Yo también te quiero Han.

—No vuelvas a alejarte de mí—le abrace más fuerte y el empezó a reírse—. ¿Qué pasa ahora?

—Vamos a desayunar pareciera que tienes una orquesta en tu barriga.

—Eres tonto Tyler—me levante y le saque la lengua—. Pero te toca hacerme el desayuno.

—Eres una aprovechada.

—Lo sé.

Ni cambios ni devolucionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora