Capítulo Treinta y cinco

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No iba a perder esta vez no, esta era una pelea y no me iba a rendir Tyler estaba frente a mí, estábamos sentados en la mesa y ninguno daba su brazo a torcer.

-Quiero hacerlo contigo.

-Hoy no.

-Ni mañana.

-Vas a seguir con eso.

- ¿Estás intentando que te viole? ¿Te pone eso? Porque si es eso yo lo hago.

-No quiero que me violes, Han.

- ¿Entonces qué pasa? todos los hombres quieren follar ¿por qué tú no? ¿Qué pasa con tus deseos sexuales? ¿A dónde se han ido?

-Pero yo no soy como todos los hombres, no contigo.

- ¿Yo no te gusto? Dime qué es lo que no te gusta y lo cambiare.

- ¡Dios mío! ¡Me gustas tal y como eres!

- ¡¿Y eso no es suficiente?!-este hombre me está haciendo entrar en la desesperación, he buscado y buscado todas las formas posibles para hacerlo con él pero Tyler no cae en ninguna.

Se queda fijamente mirándome y muy decidido se levanta y me lleva del brazo a su habitación y me tira en su cama.

-Entonces si lo quieres hacer así lo haremos así-se quita su camiseta y me miro

Quiero más, entonces ahora soy yo la que se lanza a besarlo, me da igual todo lo demás hoy solo quiero que seamos Tyler y yo, él acepta mis labios pero al agarrar su cuello, se separa unos centímetros de mí.

- ¿Realmente estás segura de esto? -me pregunta mirándome seriamente, aunque intente fingir y ocultarlo sé que él también quiere lo mismo que yo y vuelvo a besarlo.

-Sí es contigo sé que nunca voy a arrepentirme, te amo Tyler Johnson.

-Yo también te amo Han-murmuro mientras me volvía a besar una y otra vez, mi camiseta desapareció al igual que mis pantalones, nuestras respiraciones eran lo único que se podía escuchar yo estaba nerviosa y me daba un poco de vergüenza que un chico me viera desnuda pero luego pensaba que era el hombre al que amaba y se me pasaba y lo olvide cuando esa mirada tan intensa y tan jodidamente sexy se clavó en mis ojos, por primera vez en la vida estaba experimentando a lo que la gente llamaba "estar excitado".

Fueron besos, caricias, susurros, y cada segundo que pasaba sentía más y más ganas de que aquello no acabase.

-No voy a dejarte escapar Han-no sé por qué me dijo eso en ese momento porque sinceramente escapar era lo último que pasaba por mi cabeza, mi cabeza estaba formulando cosas interesantes y pervertidas, aunque lo único que quería era ser suficiente para él, no quería decepcionarlo y hacerlo mal o en el peor de los casos ser una tabla de planchar... mis pensamientos desaparecieron cuando vi mi sujetador volar y vi una sonrisa aparecer en su cara-. Voy a entretenerme mucho.

Besar, pellizcar, succionar y morder, Tyler se centró mucho en hacer que toda yo se volviera un manojo de emociones y sensaciones. Mordida aquí y allá, la delicadeza de cada beso hicieron que toda aquella vergüenza se esfumara por primera vez en mi vida, escuche mis propios gemidos y por primera vez en mi vida no me avergoncé de ello porque una persona con una sonrisa cautivadora y un tanto pervertida me decía "te quiero" después de cada beso y cada caricia.

-Sé que tienes miedo Han, lo entiendo, pero cariño si quieres que esto ocurra tendrás confiar en mí, sabes que yo nunca te haría daño.

-Lo sé, pero me da vergüenza-dije cubriéndome la cara.

- ¿Te he dicho alguna vez que me vuelves loco?

-No.

-Pues me enloqueces, eres la mujer más preciosa que hay en faz de la tierra y haces que pierda la cabeza por ti, entonces... ¿necesitas que te diga cuanto te amo? ¿O necesitas que te diga que no hace falta que hagas algo que no quieres hacer solo para complacerme?

Sonrió al escucharlo decir eso.

-Bien Han, vamos a comenzar- dice con una amplia sonrisa en la cara.

- Pero por favor, que no duela.

-No te preocupes, cielo, lo que menos quiero en este mundo es herirte.

Todo lo que se dedicó a hacer fue, chupar, lamer, e introducir sus dedos en mí y jugar con mi clítoris haciéndome técnicamente llegar al séptimo cielo. Él entonces se deshizo de su bóxer y se situó entre mis piernas y se quedó fijamente mirándome.

-Gracias por dejarme ser el primero-me dijo mientras me daba besos en la comisura de la boca y que desde ahí comenzó un recorrido de besos que llego hasta mi ombligo que indudablemente me volvió loca.

Se posiciono entre mis piernas y dándome un beso comenzó a penetrarme lentamente. Dolía mucho pero era el riesgo que debía sufrir si quería que esto sucediese. Sin darme cuenta comenzaron a caer lágrimas de mis ojos.

-¿Qué pasa Han? ¿Te duele mucho? Podemos parar si te duele mucho.

-No, no quiero parar, quiero hacerlo- le dijo mirándolo fijamente- y lo quiero hacer contigo.

Me dio beso y fue entonces cuando comenzó a entrar y salir sin cesar, sin apartar sus ojos de los míos, este chico me volvía loca, nunca pensé amar tanto a una persona, no tanto como lo amo a él, en su habitación solo se escuchaban gemidos y más gemidos, estábamos tan excitados que pronto llegamos al clímax. Nunca había imaginado que llegar al éxtasis sería algo tan bueno.

- ¿Estás bien?- dijo mientras se acostaba a mi lado y entrelazaba sus dedos con los míos.

-Podría decirse que sí, podría decirse que muy bien- le dije sonriendo.

-Te amo, Han, desde el primer momento en que te vi y ahora no se si estoy soñando pero... si alguien se le ocurre despertarme.

-No vas a despertar porque no es un sueño y si es así el caso, nunca dejaría que te despertasen- sonrió-Yo también te amo Tyler.

Ni cambios ni devolucionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora