Capítulo Cuatro

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−Huele mucho a perfume, me gusta este perfume, los hombres con perfume hacen que te gires cuando te pasan por el lado.

−Depende de cual se trate Emma.

−Él que lleve este hará que me gire.

Ella venia a buscar su cobaya había tenido que salir el fin de semana y yo se la cuide, por ese roedor habían tantos problemas que no me importo dárselo en mi casa, no quería tener más nada que ver con él.

−Jason no usa este perfume.

Confió en Emma, no se lo va a decir a nadie.

−Por culpa de Susan un chico estuvo aquí y lo dejo, pero lo bueno es que ya se ha ido aunque perdure su olor.

Confió en ti pero estamos en el mismo bando todos los populares no tienen ni un pelo de verdaderos.

−No la pude ver.

−Volverá pronto, cuando se harte de sus padres la veras por aquí parrandeando.

−En tu familia son muy fiesteros.

−No te creas solo somos ella y yo.

Quiero estar sola Emma joder como entiendes que te están echando.

−Yo me tengo que ir.

Gracias a dios que es así.

−Te acompaño a la puerta.

No salte al despedirme de ella por respeto tenía ya la casa para mi sola, me quite la ropa y me puse cómoda.

A la mierda la dieta, hoy como pizza.

−El día se ha ido en un abrir y cerrar de ojos.

Naya estaba en la videollamada.

−Susan me ha dicho que te había dejado con un problema llamado Tyler.

−Vive en mi casa y tiene colonizada mi habitación, estoy aprovechando mi momento a solas.

−Pareces un payaso con toda la salsa de tomate en la boca.

−Naya estoy enfadada contigo, no te rias de mí, no has venido hoy al instituto.

−Tenía gripe mala amiga no te preocupas por mí, llevo enferma desde el sabado.

−Lo siento, tengo un chichón en la cabeza y ojeras, estoy muy estresada.

−Las veo desde aquí, ¿dónde has dejado tu dieta?

− ¡A la mierda la dieta! ¡Hoy incluso voy a beber joder!

−Yo me apunto "panda".

−Me cago en la puta−me asusto tanto que me caí con todo y silla no vasto solo con la risa ronca de Tyler, Naya también estaba riéndose.

−Te he dicho que una chica perfecta no dice esas palabras... ¿Qué le ha pasado a tu cara? Ahora no solo quieres ser un panda sino que también quieres ser un payaso.

Me levante del suelo y me limpie la cara con una servilleta.

No le voy a hacer caso.

−Tú calla que ya me ha llegado el martirio, hablamos mañana.

−Adiós−se despidio y Tyler también dijo adiós yo me le quede mirando incrédula, no me creo esto.

−No se está despidiendo de ti.

−No seas tan grosera.

−Que castigo.

Levante la silla y me senté, no me dejan ni comer tranquila. Él se sentó a mi lado y cogió de mi pizza.

−Está muy buena.

Creo que tendré que acostumbrarme a su prescencia, y tengo que dejar de estresarme porque si no me saldrán arrugas a mis diecisiete años.

−Tiene mucha grasa pero sabe buena sino fuera a domicilio la habría ido a comprar a la pizzería italiana.

Guau, una conversación sobre pizza que divertido, nuestra primera conversación como dios manda hablando de comida rápida.

−Esas también están muy buenas solo que son caras.

−Hay que pagar por la calidad.

−Lo siento a mi no me sale el dinero por los poros.

−A mi tampoco.

−No es lo que parece.

−Nada es lo que parece.

−Ese novio tuyo tiene otra novia.

− Me lo creere cuando lo vea con mis propios ojos, además, ¿por qué me lo dices?

−Porque me caes bien y me daría pena que le dieras tu virginidad a un imbécil.

Dime que no ha dicho eso.

Yo mire mi vaso y bebí de él. Es imposible que él sepa eso.

−Aunque intentes fingir cuando caminas se te nota−sentí su cercanía−. Quizás sea miedo o que tu novio no es capaz de llevarte a la cama.

Me puso una mano en la pierna y yo salte de la silla.

−Te equivocas.

−Siobhan Simpkins la chica más popular del instituto, la de las notas sobresalientes y la que supuestamente es muy buena, los rumores dicen que perdiste la virginidad con tu novio pero entre tú y yo sabemos que es mentira. La chica perfecta. Solo finges ser alguien que no eres.

−Mira quien lo dice.

−Yo al menos no finjo.

−Me he cansado de hablar contigo.

−Mejor vamos a llevar la fiesta en paz, sé de sobra que te caigo mal así que intentare no molestarte.

−Me parece bien.

−Con una condición.

Nada bueno puede salir por esa boca pero agradeceré si deja de darme dolor de cabeza.

−No finjas ser igual que la chica del instituto, odio a las personas engreídas y sé de sobra que tú no lo eres.

− ¿Cómo puedes estar seguro de que no soy así?

−Si te digo que lo sé es porque lo sé.

Y así como vino se fue de casa, demasiado rápido. Al menos puedo estar sola de nuevo.

¿Qué cosa tan mala he hecho para pagar este castigo?

Ni cambios ni devolucionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora