Capítulo Cuarenta y uno

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—Han, ¿qué te pasa?—yo estaba en mi cama con la manta hasta arriba al borde de llorar yo quiero mucho a ese patán y él no me quiere.

—Matthew me dijo cosas que no me gustaron ni un pelo, quiero pegarle por ser tan gilipollas conmigo, yo solo estaba enfadada por lo que le hizo a Naya y ahora a quien han herido es a mí.

Tyler se acostó a mi lado y me abrazo por la espalda.

—Si es tan gilipollas no llores por él, no se lo merece.

—Yo no estoy llorando, estoy dolida.

—Entonces mírame.

—No quiero.

—Tú cuando te enfadas dices cosas que duelen mucho, parece que viene de familia, tu primo no está en el mejor momento de su vida nosotros no tenemos que meternos entre Naya y él porque son lo suficientemente mayores para resolverlos ¿no crees?

—Tyler...—yo me gire y el esbozo una sonrisa.

— ¿No decías que no estabas llorando?

—Yo no estoy llorando.

—Pues tienes los ojos rojos... no sabía yo que a ti te iban las drogas, cada día me sorprendes más Han.

—Tyler... Eres imbécil.

—No te enfades cariño que solo era una broma.

—A ti no te gusta que yo te haga bromas por no decir que en más de una ocasión te has enfadado.

—Pero es que tus bromas duelen.

Quizás tenía razón en eso pero aceptarlo es perder y mis ganas de perder son nulas.

—Si te enfadas te hago cosquillas.

— ¡Te atreves a meterte con una pobre coja!—las cosquillas son mi punto débil creo que no hay cosa que me haga sufrir más que eso... que Tyler no me hable y pase de mi creo que es comparable—. Yo sé que eres una buena persona.

—Eso no fue lo que me dijiste hace unos días cuando querías según tú acción.

—Pero eso es diferente ¡los dos ganamos!

—Desde cuándo follar se ha convertido en juego de ganar o perder, que decepción Han, esperaba más de ti—él se levantó dolido y fue hacia la puerta.

— ¡Tyler! ¡No te vayas!—hacer que tenga que coger las muletas e ir tras él... que mala gente—. No sabía yo que eras tan malo.

— ¿En serio? No habíamos quedado que era un badboy—acercándose a mí cuando hace eso es que algo bueno se acerca.

Me acerco a él por mi cintura y me beso.

—Entonces... ¿quieres o no quieres acción con es badboy?

—Quiero, quiero...—le dije asintiendo y quién no querría, Tyler se sabe todos los trucos para enloquecerte y hacerte adicta a él, porque él es la mejor droga.

***

Las cosas no me estaban saliendo muy bien que digamos, la gente es demasiado malévola y no les basta con verte sufrir, quieren que sufras más y más para reírse de ti. Todos los de mi promoción se habían puesto de acuerdo en hacer que diera el discurso de graduación... ese era mi sueño pero no teniendo una escayola y con... Jason. Lo peor de todo es que no podía decir que no, yo sentía que no podía decir que "no" y además me estaban obligando a hacerlo.

Tyler por su parte no podía estar más enfadado, miraba tan mal a todo el mundo que la gente al pasar a su lado miraba al suelo por miedo a llevarse una paliza,  ¡¿qué culpa tengo yo si le pega a alguien?! Yo solo tenía que protegerlo y en caso de que se metiera un lio hacer lo posible para disuadirlo, pero cuando Tyler se enfada y quiere pelea yo no debería meterme porque la que sale mal soy yo siempre y lo peor es que siempre es por mí.

Los exámenes eran un problema pero también lo era el hecho de que cada vez de que alguien mencionaba discurso Tyler se enfadaba y se iba y yo cojeando iba detrás de él. Él no se oponía porque sabía que yo quería hacerlo, el problema era Jason que aunque ahora no me caía tan mal tampoco me caía bien y más si mi novio le quiere matar.

Los días cada vez eran peores entre Naya que estaba mareada siempre y Tyler enfadado y mis padres de pesados con que iban a venir a visitarme... más problemas, yo estaba hecha todo un lio.

—No necesitarás hacer rehabilitación, con que metas el pie en agua caliente con sal y te hagas masajes en pocos días estará bien, agradece eres joven—me dijo el doctor sonriendo y yo estaba casi saltando de la alegría.

El hecho de que unos de mis problemas desapareciera era algo que me hacía sentir aliviada, pero cuando veía la cara de mi primo mi alivio se iba... representante legal, solo es un folla amigas y encima las deja preñadas, yo no le hablaba no se merecía que le dirigiera la palabra. Él quien me había dicho que solo era una niña mimada en una burbuja y que nunca había pasado ninguna dificultad más que se me rompiera un tacón... mi amado primo al que admiraba me dijo algo como eso, desde ese día no le hablo y no pienso hacerlo aunque ahora haya arreglado las cosas con Naya yo no he recibido unas disculpas porque supuestamente no tengo que meterme en su vida porque él no se mete en la mía quien insulto a Tyler y me dijo que no era bueno para mi... cada vez que pienso en esas cosas me dan ganas de estrangularlo por ser tan imbécil.

Le di las gracias al doctor y con mis muletas que no podría abandonar hasta nuevo aviso intente irme antes de que Matthew quisiera hablar conmigo.

—¿No me vas a perdonar nunca?—me pregunto entrando al ascensor traicionero que debió cerrarse antes de que él pareciera.

—Solo soy una niña mimada metomentodo que nunca ha sufrido nada y solo vive del cuento, a mí no me molestes dejaste de ser mi primo cuando metiste a mi mejor amiga en tu cama y la abandonaste.

—Estaba enfadado, dije cosas sin pensar, ¿entonces pretendes no dirigirme la palabra por el resto de mi vida?

—Eso pretendo—salí del ascensor y él siguió caminando a mi lado, ¿no quieres simplemente dejarlo ya?

—¿Te llevo a casa?

—Déjame en paz, eso es lo único que quiero de ti, que me dejes en paz solo eso yo no tengo derecho de meterme en tu vida, tú tampoco te metas en la mía—le dolió, quizás no debía decirle algo así pero era lo que yo sentía y me da igual herirlo el también me hirió a mí.

De la única cosa que me arrepiento es de no haber aceptado su oferta de llevarme a casa porque me toco pagar un taxi y caminar mucho para encontrarlo.

Ni cambios ni devolucionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora