"Martes.
Estaba en clase de Física y Química, bastante contenta, teniendo en cuenta cómo estaba el resto de días, al vivir dos años sabiendo que mi madre tenía cáncer de páncreas, y luchando para que se curase.
De repente, la puerta del aula se abrió, interrumpiendo la clase. Dijeron mi nombre, y, asustada, recogí mis cosas y me marché de allí tras despedirme de mis compañeros con un tembloroso 'adiós' de mi parte.
Bajé las escaleras hasta llegar al recibidor, donde vi a mi padre. Cuando sus ojos rojos se encontraron con los míos, mis peores sospechas se confirmaban: algo ocurría con mamá.
—¿A dónde vamos? —Pregunté asustada.
—A casa. —Dijo sin más, mientras salíamos del edificio. Nunca había tenido tantas ganas de quedarme en el instituto.
Tragué saliva sin ser capaz de decir nada más. Intentando averiguar si lo corazón iba tan rápido que no lo sentía, o si es había parado de latir.
Llegamos a casa, y temerosa, entré a casa. Iba a suspirar aliviada cuando vi a mi madre sentaba en su sillón, como siempre. Pero no lo hice al ver que la doctora estaba con ella.
Entré a la cocina, y le pregunté a mi padre que qué ocurría. 'Van a sedar a tu madre, ya no puede soportar tanto dolor.' fueron las palabras exactas de mi padre. 'Ve a despedirte de ella' susurró tapándose la cara con las manos.
Reprimí como pude las ganas de llorar, aunque no sé ni cómo fui capaz de hacerlo.
Caminé hasta el salón, y me senté junto a mi madre. Le cogí de su mano. Y al ver este gesto, la doctora salió.—Te quiero mucho, mamá, te quiero muchísimo —repetí mientras besaba la mano que tenía agarrada.
—Yo también te quiero, cariño —dijo sonriendo mientras me miraba—. No llores, o lloraré yo también.
—De verdad que te quiero muchísimo. Más que a nada. Te quiero más que a nadie, y siempre te voy a querer. Te quiero mucho —susurré de nuevo, sin parar.
No quería despedirme, de verdad que no quería. Un rato después, la hermana de mi madre y su marido llegaron. Y poco después, mi hermana.
Era horrible. Era la peor situación que se podía vivir.
Todos estábamos llorando, mientras éramos conscientes de la pesadilla que estábamos viviendo, y la pesadilla eterna que nos quedaba por vivir.Cuando yo me despedí de mi madre, ya se le estaba suministrando el sedante, y era como si estuviera... Ida. Como si no supiera que estaba a punto de marcharse para siempre. Siempre sonriendo. Incluso se trababa a veces cuando intentaba hablar.
No os podéis imaginar lo que se te rompe el corazón solo por ver a una persona que ha sido inteligente como la que más, trabarse incluso con sus propias palabras porque está sedada.Poco después, cuando ya todos se despidieron de ella, la sedaron por completo y se durmió. Lo último que vio fue a las personas que la querrían para siempre a su alrededor, sonriendo por ella, aunque lo último que podíamos hacer era sonreír.
Se durmió sonriendo, con esa sonrisa que había estado iluminando almas ajenas desde el momento en que nació.
Miércoles
Ni mi hermana ni yo fuimos al instituto, ni mi padre fue a trabajar.
Parecía como si yo también estuviera sedada, al igual que mi madre. No comía, no dormía, no hablaba, ni siquiera era capaz de llorar.
Solamente quería estar junto a mi madre mientras ella dormía, mientras le agarraba de la mano y le acariciaba.
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Unpredictable (TERMINADA 1ª PARTE)
FanficKylie es una chica de 18 años de Gosford NSW, Australia. Desde 2013 (cuando tenía 16 años) le gusta una banda de su país que, ahora, muy conocida mundialmente. Al principio, le gustaba la banda porque eran cuatro chicos guapos, con voces bonitas y q...