Cuarenta y nueve.

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Narra Kylie:

Me desperté al oír a mi hermana hablando con alguien en la planta baja. Mi padre no podía ser, ya que estaba en un viaje de negocios, como de costumbre. 
Me levanté de la cama sin hacer ruido, y caminé silenciosamente por el pasillo, intentando oír su conversación, para ver si podía identificar la voz masculina.

Bajé varios peldaños, hasta que fui capaz de ver la silueta de mi hermana y la otra persona, hablando.
Mi hermana estaba apoyada en la encimera, mirando al chico que había delante de ella mientras le daba vueltas con las manos a la taza de té que sostenía en ellas.
Bajé otro peldaño más, ya que era incapaz de ver a la perfección al chico. Desafortunadamente, al apoyar el pie, el peldaño emitió un ruido que mi hermana percibió.

—Oh, Kylie. ¿Te hemos despertado? —preguntó mi hermana mientras me miraba con una ligera sonrisa.

—No, ya estaba despierta —mentí mientras caminaba junto a mi hermana.

Aproveché ese momento para mirar al chico que tenía en frente. Debía ser casi igual de alto que Luke (el cual mide 1'90, por si no lo sabíais), y tenía complexión atlética, por lo que seguramente practicaba algún deporte. Tenía una barba de tres días, la cuál combinaba a la perfección con sus vaqueros, su sudadera negra y sus zapatillas blancas de deporte. Su pelo rubio oscuro parecía bastante suave, y era francamente bonito. En resumen, era un chico atractivo. A ojo, diría que tenía 25 años.

—Oh, Kylie, él es Matt —dijo sonriendo mientras hacía un gesto con la mano—. Matt, ella es Kylie, mi hermana —dijo ahora mirando el chico.

Sus ojos verdes se posaron sobre mí por primera vez en todo el tiempo que llevaba en la cocina, y de repente, sonrió mostrando sus dientes brillantes y perfectos.

"Éste debe de venir de un anuncio de colonia, o algo por el estilo" dijo mi subconsciente.

—Encantada —dije sonriendo algo confundida—, oye, ¿me ayudas a... hacer la... cama? —pregunté.

—Pero... —comenzó a decir ella.

—Gracias —dije cogiéndola de la mano y arrastrándola literalmente escaleras arriba.

Caminé con ella hasta que llegamos a mi habitación, y una vez que ella entró, cerré la puerta detrás de mí. Miré a mi hermana fijamente durante unos segundos, buscando en ella una reacción que sé que tendría tarde o temprano.

—¡Vale! -exclamó al cabo de unos segundos— Te lo puedo explicar...

—¿Quién es y por qué está tan bueno? —Pregunté haciendo aspamientos con las manos.

—A ver, lo conocí en la universidad. Vino desde Sídney capital hace un par de meses de intercambio, y al parecer, le ha gustado este sitio y se ha quedado...

—Sí, sí. Me parece genial —la interrumpí—, ¿pero qué relación tiene contigo? —Pregunté sentándome en mi cama, mientras abrazaba un cojín y miraba a mi hermana mayor con curiosidad.

—Pues —dijo mientras me miraba sonriendo—... El profesor me pidió si podía ayudar a Matt a ubicarse en la universidad, así que lo hice. De ahí comenzamos a conocernos, y, bueno...

—Oh Dios mío —susurré ahogando un grito justo antes de taparme la cara con el cojín—, ¿es tu novio? —exclamé en voz baja, asegurándome de que Matt no nos iba a oír.

—Sí —dijo ella con una sonrisa mientras se tapaba la cara con las manos.

Me levanté y abrí la puerta de mi cuarto justo antes de empujarla fuera de éste. Me miró confundida, a lo que yo reí silenciosamente.

Unpredictable (TERMINADA 1ª PARTE)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora