CAPITULO 36

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EDWARD:
- Entre los besos nuestros labios se tocan, mi cuerpo entra en ignicion, mi cabeza solo repite el nombre de Melody una y otra vez, la beso a mas no poder, la necesito y deseo demasiado sus manos pequeñas pasean por mi cabello de forma descomunante mientras la levanto y la llevo a mi cama muy apegado a mí.
Me detengo unos segundos y la miro detenidamente, esa ropa oculta toda su belleza, mis manos retiran esa horrible ropa despacio mientras Melody se muerde los labios mirandome con los pomulos sonrojados luego de quitarselos me quedo con la boca abierta tiene un cuerpo perfecto cualquier hombre quedria esta mujer.

- No me mires asi...- me dice poniendo su polo en mi cara.

- Eres hermosa Mel- tiro su polo y rapidamente ella saca el mio.

Me agarra del cuello y me obliga a besarla, a olvidar todo y hacerla mia completamente mia.

Me apego a ella agarrandole sus caderas, sus juguetonas manos bajan  hasta mis vaqueros y trata de quitarmelos lentamente, la ayudo con mis labios apegados a ella, solo quedo en boxer y ella pone una cara sonrojada pensando si hizo bien o no, la besare tanto que no habran dudas en su mente.

- Edward...- gime y hecha la cabeza para atras  haciendo que la desee mas.

- Di mi nombre- le digo besando su precioso cuello, ella clava sus uñas en mi espalda y gime sensualmente.

Me consumen sus gemidos y el modo en que se agarra de la sabana por el placer que le estoy dando.

Cuando nos quedamos completamente desnudos me invita a entrar en ella.

Me acerco y con un hondo suspiro encuentro lo que busco y entro con delicadeza.
Voy despacio no quiero hacerle daño, le repito lo mucho que la amo y deseo.

Mantengo el ritmo y ella no me suelta, tiene las pupilas dilatadas, las mejillas encendidas y el pelo revuelo sobre la almohada.

- Te amo...- susurra hundiendo sus dedos en mi cabello.

Mi cuerpo cede al placer y mascullo su nombre con los dientes apretados mientras alcanzo el climax.

Me desplomo sobre su pecho y ella acaricia mi mejilla muy dulcemente, como quiero a esta chica.

BRIANA:

- Hace mucho que no estoy por aca, las paredes son testigos de todo lo que paso, cada minuto, cada segundo, pero ahora todo es distinto muy diferente y pensar que hace algunos años era la mas amada por dos caballeros y ahora soy a la que mas odian, ojala pueda cambiar eso.

- ¿Te acuerdas cuando cabalgamos en caballo?- me pregunta Kendall sacandome de mis pensamientos invitandome una taza de té.

-Eramos unas niñas- recuerdo todo absolutamente todo.

- Si, Mark y Edward corrian detras tuyo- tomo un sorbo y sonrio falsamente.

- Esos tiempos- exhalo y miro al suelo sin saber que mas decir.

- No te sientas asi, ya se les pasara y lo digo por los dos

- Kendall, han pasado años y ni uno de los dos me quiere dirijir la palabra.

- Dales un poco mas de tiempo, te aseguro que verte mas seguido les hara cambiar de opinion- me agarra la mano dandome su apoyo.

- ¿Tu crees?- tal ves tenga razon.

- Claro, Kendall nunca se equivoca- me guiña un ojo sacandome una sonrisa.

- Asi parece- sonrio y tomo otro sorbo.

En eso la puerta se abre y entra la señora Morgana, madre de Kendall y Edward.

- No me lo creo!! Querida Briana- se acerca con los brazos abiertos y voy a ella para saludarla, recuerdo que cuando estuve con su hijo ella fue la primera en estar de acuerdo.

UN AMOR INFINITO  Donde viven las historias. Descúbrelo ahora