CAPÍTULO CINCUENTA Y CINCO

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Por reglamentación de los Guardianes, cuando uno poseía una marca Molnija, y estaba de servicio, debía de la marca estar a la vista. Por lo que, como teóricamente estaba de servicio en el ejercicio de cuidar a Christian, mis días de andar con el pelo suelto se habían acabado.

- Quizás y debería cortarlo - le dije a Christian - me llega a doler la cabeza estar con un moño todo el día

- No seas exagerada - me respondió - Rose no se ha cortado el pelo, y no creo que ni a Danila ni Adrian les gustase

Estaba a punto de agregar que lo que les gustase a ellos me traía sin cuidado, cuando recordé que me encantaba cuando me acariciaban el pelo y jugaban con los mechones que caían por mi espalda. Suspiré, Christian se rio, no me quejaría más.

- Ahora te crees tan especial

La voz de Paloma llegó cerca nuestro, me giré con ánimo de sacarle la sonrisa que sabía que tenía en el rostro.

- Qué quieres Paloma? - le espeté

- La chica Dhampir especial - dijo con asco mirándome de arriba abajo - ahora se creerá más especial aún con su marca, que obviamente no se merece

- Qué es lo que quieres decir? - dijo Christian antes de que yo pudiese decir algo

- Ella no lucha como los demás, no es justo que tenga una marca - dijo ella

- Puedo apoyar eso que dices - dijo Ralf a su lado

Obviamente estaban juntos, o sea, era su Guardiana, pero los dos eran igual de venenosos cuando se trataba de cosas de mi o mis amigos.

- Es como que hicieras trampa - dijo Ralf

- Cállate - le dije furiosa - tú no sabes cómo son las cosas

- Yo podría adivinarlo - dijo Paloma con una sonrisa de suficiencia - eso de chupetearle la sangre y absorber su energía te ahorran hacer todo el trabajo

- No tienes idea de lo que estás hablando - dije con los dientes apretados

- No te mereces siquiera que te llamen Guardiana

Esa fue la gota que derramó el vaso, olvidé todo eso de no tomar en cuenta lo que decía, de que podrían expulsarme por lo que iba a hacer, pero estaba enojada, más que eso, estaba furibunda, por lo que me lancé sobre Paloma y la tiré al piso, ella se defendió, pero luego de unos cuantos golpes quedó recostada en el suelo, yo estaba encima de ella, tenía mis rodillas presionadas en sus muslos para evitar que se moviera y mis codos en los antebrazos, presioné con fuerza, sabía que le dolía, pero ella no dejaría que mi satisfacción fuese más al quejarse de dolor.

- No tienes idea de lo que hablas - le repetí con rabia - no podrías luchar contra un Strigoi, te mataría al primer intento

A mi alrededor el aire se calentó de pronto, moví mis ojos a Ralf, sus palmas estaban resplandecientes.

- No haría eso si fuera tú - escuché a Christian decir de forma tranquila y amenazante - sabes muy bien que el fuego se me da mejor que a ti, no sería justo el rostizarte

Al parecer eso lo asustó porque se alejó un poco, obvio que se alejaría, era un cobarde.

- Ni se te ocurra hacer un movimiento - le dije a Ralf al tiempo que mi sonrisa se volvía feroz y mis colmillos sobresalían

- Esta es la prueba justa de todo lo que estoy diciendo - dijo Paloma con furia intentando soltarse - eres una maldita enferma y rara

- Puedo ser más maldita y enferma si me sigues provocando – amenacé

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