Día 5: Las leyendas se reunen - parte 1

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«G»


Pese a ser algo agresiva, sarcástica y un dolor en el trasero cuando me fastidian, no me gustan las peleas. Las de verdad.

Ver a Todd y Max golpearse de esa manera abrieron viejas heridas de mi infancia, cuando mis padres discutían todo el tiempo y los gritos eran el saludo de los "buenos días" cada mañana.

Por suerte, ambos reaccionaron a tiempo cuando me encontraron escondida en mi armario abrazada a mi oso favorito "Travesuras". Tomaron una terapia para parejas y a mí me llevaron en ese verano a un campamento. No parecía la gran cosa al principio pues discutían de vez en cuando pero, al volver, el cambio fue notable: mis padres hablaban en vez de gritarse, eran más honestos el uno con el otro y más maduros, considerando que sólo tenían treinta cuando yo tenía cinco.

Es triste ver a Todd en ese estado de negación, pero una parte de mi lo entiende. Un padre o una madre siempre van a ser eso, padres, pese a sus acciones. Pues el cariño o amor que se tiene por ellos es difícil de bloquear.

No vi a los chicos durante el resto del día. Según Yoyo, con el que me he estado enviando mensajes, Todd y Max fueron obligados a ir a la enfermería luego de decirle a su profesor de historia la excusa más tonta que he leído, pero que al parecer funcionó.

Las clases pasaron rápido y con todo lo que sucedió hoy, me había olvidado por completo que la última clase era L.A., es decir, vería a Wayne nuevamente. In-có-mo-do. 

Por suerte, Charlotte también está en el salón y, por primera vez, no ocupo mi usual asiento de la primera fila sino el que está al lado de Lottie.

—Hola Lottie — saludo sentándome.

— ¿Y ese milagro? — pregunta extrañada.

— ¿No puedo sentarme? — pregunto. Internamente me asusta que me diga que no. Pero ella niega la cabeza sonriendo.

— ¡Por supuesto que puedes! — dice con una sonrisa.

—Gracias.

—Lejos de Yoyo eres demasiado formal — indica riendo —. Relájate G — dice usando el apodo que Yoyo me dio.

Justo en ese instante en el que empiezo a relajarme, entra Wayne y manda al carajo todo mis esfuerzos por calmarme.

—Buen día clase. Supongo que han tenido una ardua primera semana luego de acostarse a las tres de la madrugada y levantarse al medio día —bromea mientras deja sus cosas en el pupitre de los profesores, se escuchan algunas risas —. Es por eso que hoy no habrá clases — anuncia.

Los gritos de alegría se escuchan por todo el salón y tal vez por toda la escuela.

— ¡Antes de que cojan sus mochilas y se vayan, sí le hablo a usted Sr. Truckman, quiero que escuchen esto! — agrega Wayne tratando de calmar la tormenta que desató —. No habrá clases hoy, pero eso no significa que saldrán más temprano — aclara.

Puedo escuchar los "Ahhh" y "Buuu" abucheando la decisión de Wayne.

— ¿Crees que se le zafó un tornillo? — susurra Lottie.

—Ni idea —respondo ya que también me hago la misma pregunta.

Es que... ¡es Wayne! El Sr. "Lean de la página uno hasta la 273 y traigan un ensayo de un tema difícil que les pondré para el próximo jueves y no me importa de que tengan una vida fuera de la escuela".

Nunca había dicho tal cosa.

—Al ver sus caras me puedo imaginar la cantidad de preguntas que se están haciendo — habla mientras se pasea por el salón y se detiene a mirarme.

WeirdosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora