«Y»
Me levanto a las cuatro de la madrugada porque cierta persona, egoísta y avara, jala mi calentita manta.
Gruño tratando de recuperarla pero G, de un jalón, se apodera de ella por completo. Chasqueo con la lengua y decido levantarme.
La naturaleza llama así que me dirijo al baño llevándome el celular. Enserio, no sé cómo terminé tan adicto a ese aparato.
¡Los he deshonrado antis de la tecnología!
Vacío la cañería y sacudo.
—Uno, dos y...tres, para la buena suerte — recito como todas las mañanas.
En eso, un mensaje me llega por WhatsApp. Y vaya que decía algo interesante.
Al parecer hoy era un día especial. Muy, muy especial.
Según el mensaje de última hora de Mitch, mi sujeto de computadoras y mi acceso personal a toda la información de los estudiantes, hoy es el cumpleaños de cierta rarita amante de los gays.
Tenía que hacer algo. Mis sentidos gritaban por hacer una fiesta. Sentía que debía de ser memorable. Hasta se me dio por hacer una lista.
Reviso mi cuenta en el banco y compruebo que tengo aún tengo dinero ahorrado de mis trabajos de medio turno en Detroit. Podía costearme un par de barriles. Quizás invite a mis amigos fuera del grupo.
Quizás hasta invite a Stephan, parece ser un buen tipo... ¡JA JA JA JA JA!
Con cuidado, saco mi cambio de ropa y regreso al baño para ducharme. Por primera vez, agradezco que el baño éste fuera de los dormitorios o sino G se hubiera despertado.
Una vez listo, bajo a la cocina para ver qué faltaría si quiero montar la gran fiesta del siglo.
Necesitaré un buen equipo de sonido.
—Para eso está Max — me respondo en voz alta. Porque sí, sé muy bien que él es asquerosamente rico...aunque eso no le quita lo torpe que es cuando G está cerca. Pero hay que decir que el muchacho está mejorando.
— ¿Qué estás haciendo?
— ¡Ma! — grito girando de inmediato.
Rayos mi ninja madre, nunca la siento llegar. Allí está parada con su buzo de trabajo y unas ojeras que gritan « ¡Quiero dormir! ».
—Tenía hambre y no encuentro nada que comer. ¿Acabas de llegar?
—Sí, últimamente hay muchos accidentes automovilísticos y cada vez necesitan más cirujanos — explica tras un suspiro de cansancio y apoyándose sobre la isla de la cocina —. Puedes hacerte unos huevos revueltos, hay tocino en la congeladora. Te los haría yo misma pero...
Veo cómo se le cierran los ojos así que la detengo tocando sus hombros y guiándola hacia las escaleras.
—Está bien, yo puedo. Tú solo descansa.
—Gracias cielo, ten un buen día — dice ella besando mi frente, me agacho un poco para que la alcance.
—Descansa — le deseo, de nuevo, tras un corto abrazo y mi madre desaparece tras las escaleras con una sonrisa caída por el ahogamiento.
En cuanto vuelvo a estar solo, sigo con mi detección de objetos que faltan para montar la fiesta del siglo.
—A ver...Si van a haber seres humanos, necesitarán comer algo. Mmm, no tengo nada. No tengo dinero para comprar comida, aunque podríamos pedir pizza — pienso a la vez que hablo.
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Weirdos
Teen FictionG es una chica excepcionalmente simple. Le gusta las cosas dulces, ver tv, no salir de su habitación y perder el tiempo leyendo mangas. Lo cual ha estado haciendo durante casi toda su vida de secundaria...hasta que la venda cae de sus ojos y ve que...
