Día 30: Una noche interesante

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  « Y »  

Luego del "sentimental" momento que pasé con G, las cosas se volvieron cada vez más incómodas.

Como se hacía tarde, decidí invitarla a mi casa a pasar la noche. Ya saben, para conversar, jugar video juegos, películas, lo mismo que un chico haría con otro chico excepto que mi "amigo" tiene útero. Al principio, G se sintió reacia a aceptar porque le incomodaba la idea de ver a mi hermano como un "ser humano normal" — sus palabras no mías — pero, luego de que le dijera que Julian es el humano más aburrido como profesor o siendo humano en sí, aceptó.

Claro que mi hermano y los padres de G no lo tomaron tan bien. Con los dos últimos la cosa fue más incómoda, sinceramente.

Le dijeron a G de todo, desde no hacer algo si no estaba segura de que lo quería en verdad y sobre "cuidarse", si saben a lo que me refiero. Finalmente, cuando salimos de su casa, Gigi tenía la cara del color de la capa de Superman y Thomas apretó tanto mi mano que pensé que me iba a quebrar los huesos. Quizás esa fue su intención.

Sin embargo, las cosas no mejoraron al volver a casa.

En cuanto Julian supo que su "pecosa" se quedaría a dormir con nosotros, se le cayó la aspiradora. No bromeo. Fue la cosa más patética y torpe que le he visto hacer en mi vida, excepto quizás cuando mi papá intentaba hornear mis pasteles de cumpleaños y al final mamá siempre los terminaba comprándolos en la pastelería más cercana.

—Hola prof...Perdón, Julian — saluda G acordándose de la corrección que le había dicho Julian días atrás.

Para qué lo dijo o, más bien, para qué habló. Julian se sonrojó tan rápido que por un momento pensé que se pondría a pitar y chillar igual que una tetera.

—H-hola Bowell. ¿Qué haces aquí?

—Pasaré la noche aquí...si no le molesta — agrega G incómoda.

Mi hermano me mira al instante.

—La invité en un momento de debilidad — bromeo y veo como me fulmina con sus ojos color ámbar, iguales a los de mamá —. ¿Alguna protesta? — agrego solo para verlo sufrir.

—No, claro que no — responde rápidamente mirando a Gigi —. Bienvenida Bowell, siéntete libre de usar lo que necesites, estás en tu casa —saluda Julian estrechando la mano de una confundida G.

—Dios. Eso sonó tan formal — me río.

— ¿Lo fue? — pregunta más sonrojado que antes y el asentimiento de Gigi y su sonrisa burlona le dan la respuesta —. Se escuchó mejor en mi cabeza, creo.

G suelta una risita antes de sacudir la mano de Julian para luego retirarla.

—Gracias Julian.

—Ven G, te muestro dónde vas a poner tus cosas —intervengo antes de que mi hermano explote y ambos caminamos hasta las escaleras, dejando a un sonrojado Julian atrás —. ¿Trajiste tus cuadernos, verdad?

—No, Y, los olvidé y solo puse ropa, maquillaje, pestañas postizas y mi yaoi — responde sarcástica.

Ruedo los ojos.

—No puedo creer que trajeras tus revistas yaoi.

—Son importadas de Japón y es el nuevo capítulo de Sekaiichi Hatsukoi*, obvio que lo iba a traer — responde G con su tono de "estoy orgullosa ver dibujos de hombres dándose por el culo duramente".

—Bla, bla, bla, ya entendí. Los tipos dándose por el culo en 2D son los más — me rindo. Por suerte llegamos a mi habitación —. Bien, yo voy jalando la cama extra, puedes dejar tus cosas en esa mesa.

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