Día 18: El plan vuelve a la vida - Parte 3/3

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«G»

¿Cómo lo supo? Es decir, apenas me invitaron hoy. Además, Yoyo se fue antes del almuerzo, ni siquiera pude contarle...¡CHARLOTTE!

¡Yo la mato, juro que la mato!

— ¿Y bien, vas a responder a pregunta G?

—Eh...

—Vamos no seas tímida, otaku-chan* — se burla el maldito.

—No soy tímida — replico a lo que él bufa en respuesta —. ¿Cómo te enteraste? Fue Charlotte, ¿cierto?

—No, no fue Lottie. No me subestimes, querida G, tengo mis contactos esparcidos por la escuela — presume fanfarrón. Ruedo los ojos.

Algún día averiguaré cómo es que logra hacer todo lo que hace sin que lo pesquen los profesores; aunque, podría ser que el que le contó a Yoyo haya sido... ¡NO! ¡POR SUPUESTO QUE NO GIGI!

¿Para qué el profesor Wayne tendría que estar pendiente de una estudiante? ¡Ya te he dicho que dejes lo shojos, te están pudriendo el cerebro!

Repite conmigo, el yaoi es bueno, el yaoi es amor.

— ¿¡Hola!? ¡Tierra llamando a Gigi! — vocifera Yoyo interrumpiendo el ridículo hilo de mis pensamientos —. ¿Me vas a contar o tengo que ir a tu casa hoy y sacártelo a punto de cosquillas?

Sonrío al imaginarme a Yoyo colándose por mi ventana y descubriendo que ésta se encuentra vacía. Probablemente, empezaría a buscarme por todo el lugar, mi papá iría a investigar qué es ese ruido en el cuarto vacío de su hija y ¡POOM! Adiós, Yoyo...y mi libertad.

Sacudo la cabeza ante esa imagen que empezó siendo graciosa y terminó en el fin de mis días.

—No lo hagas — respondo de inmediato —. Hoy Lottie me invitó a quedarme en su casa.

— ¡Sí fiesta! — celebra Yoyo.

—Es una pijamada Y — le hago saber —, solo para chicas — puntualizo.

—Oh...Ok, em...entonces...me cuentas, me cuentas mañana — responde tímido, luego de ese bochornosa celebración. Sonrío por eso. Yoyo casi nunca, por no decir nunca desde que lo conocí, ha sido una persona tímida. Creo que en verdad quiere ir de fiesta.

Tal vez, este año si haga una...una pequeña, solo para los seis.

—Vale, te veo mañana Y.

—Vale. Adiós camarada G — se despide Yoyo con un falso acento ruso.

Estoy a punto de colar, cuando escucho su respiración agitada.

— ¿Yoyo? ¿Estás bien? — cuestiono, algo preocupada.

—Sí, claro —responde. Pero escucho cómo un objeto se cae y él maldice para sí —. Solo estoy ejecutando el plan rojo —explica casual, después de tremendo ruido.

Suelto un pequeño jadeo por quedarme sin aire.

Y, no creo que sea buena idea.

—G, la maldita carnicera me pintó mi hermosa y cool taquilla. Todos los días desde que la puse en su lugar. ¡PEGÓ TOALLAS PARA CHICAS, G, TOALLAS PARA LA SANGRE!

No puedo no reírme por eso último. La indignación en su voz gallosa es digna de risa.

—Aun así, Y — contradigo —. El plan rojo es demasiado arriesgado. No estamos en Halloween o en el día de los inocentes como para justificar la broma. Te expulsarán, Y — le advierto. En parte amenazándolo y en parte preocupada porque, si lo descubriesen, Yoyo de verdad podría ser expulsado por tal broma pesada. Y ni siquiera Wayne podría ayudarlo esta vez.

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