Día 15: Consumidos por el mal

232 22 10
                                        


«Y»  

Esto es hilarante. 

Soportamos diariamente las tonterías de la rubia teñida, el acoso constante que le hacen Simon y Kyle a nuestro rubio natural, las reacciones aterradoras de Sarah, Lottie y Gigi cuando ésta trae su yaoi a la escuela, el bullying incesante que recibe Max en educación física; pero caemos rendidos ante un resfriado. ¿Cómo pasó esto?

Después de celebrar el regreso de Todd al equipo de lacrosse y su primera partida victoriosa, en el restaurante italiano más cercano del colegio, todos contrajimos la gripa.

Fue muy sutil la desgraciada. Entró disfrazada de un señor abrigado hasta las narices pero sin toser o estornudar como para alejar nuestra mesa un poco o cambiarnos de sitio. Es más, ni siquiera nos percatamos del él hasta el día después cuando ninguno de nosotros podía dejar de estornudar o sonarse los mocos. Pero quien se llevó la peor tajada del pastel fue la pobre de Gigi.

Es por eso que ahora me encuentro parado en la puerta de su casa esperando a que alguien atienda.

A decir verdad, estoy nervioso. Nunca he estado aquí, no conozco a sus padres... ¡ni siquiera nos conocemos tanto!... y hasta puede que me confundan con "el novio". ¡Pero no lo soy!

Así pues, heme aquí sudando hasta las rodillas, con las tareas de los últimos tres días para ayudar a G a ponerse al día y sujetando la sopa de pollo y verduras que hizo mi mamá para ayudar a la "pobre criatura" a mejorarse. Si supiera como es la desgraciada.

¿Y por qué le tengo que llevar sopa? ¡Es una doctora! ¿No sería mejor que me hubiera dado dos antigripales y voilá? Bueno, ya es tarde para pensar en eso pues la puerta se acaba de abrir.

Del otro lado del portal de madera se encuentra un hombre rubio muy alto, de uno ochenta y siete quizás. Sus ojos son verdes como los de Jeff pero más intensos, tiene unas cejas ridículamente perfectas y labios delgados. Está usando un cárdigan azul sobre una camisa, como lo hacen los padres actualmente sin perder el estilo; pero lo malogra todo con su jean negro y pantuflas de cachorrito.

Eh...Definitivamente es el padre de G.

—Tú debes ser Yoyo — deduce a manera de saludo con una sonrisa amable.

—Buenas tardes, Sr. Bowell — saludo inseguro.

Joder, es malditamente alto.

—Dime Thomas — pide casualmente —. Pero pasa muchacho, que nadie en esta familia muerde.

Asiento sin saber qué más decir y entro a la casa de mi medio limón.

Su casa es...moderna. Las paredes, decoradas con cuadros y fotos enmarcadas elegantemente, son de un blanco suave excepto por una, que es de color marrón al igual que el piso de madera. En la parte baja de esa misma pared se encuentra una chimenea rectangular moderna; sobre la chimenea está la más grande televisión que he visto. Los muebles son sillones blancos en forma de "U" con almohadones negros de felpa.

Da ganas de sentarse en ella.

Una mesa central está decorada por jarrones con flores y el control remoto, por debajo está una alfombra a cuadros. La iluminación está a cargo de una enorme araña moderna en la parte del centro y pequeñas luces que alumbran los bordes de cada pared.

Todo esto parece sacado de una revista. Se me escapa un silbido y solo he visto la sala.

¡Idiota! Vas a parecer indigente si sigues con la boca abierta.

WeirdosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora