—Dulzura.
Estremecí todo mi cuerpo al oírlo.
—Me imagino que ya tienes mis maletines. -Dice a través de la línea-
Mi enojo regresó al recordar ese tema.
—Tengo tus putos maletines.
—¿Puedo confiar en ti?
—Puedes confiar en mí. -Dije de una manera tranquila- ¿Cómo sé que retirarás los cargos?
—De eso me voy a encargar yo. -Calla unos segundos- ¿Cuándo obtendré esos maletines, dulzura?
—Hoy. Afuera de la estación a media noche.
Tardó en contestar.
—Espero que no sea un juego sucio de su parte.
—No lo es. -Digo firme- Hasta entonces Harry.
Permaneció callado en la línea, donde solo puedo escuchar su respiración, su lenta y profunda respiración.
—No creas que ya olvidé la gran bofetada que me has dado cariño.
Tensé aún más mi cuerpo, estremeciendo cada parte de él.
—Aprenderás tu lección luego, porque ahora mi prioridad es mi trabajo.
—Te recuerdo que los maletines los tengo yo, así que no trates de amenazarme.
Ríe a través de la línea, haciéndome enojar cada vez más.
—Yo soy el que manda dulzura. -Dice ahora un poco molesto- Déjate de estupideces que ahora va contra ti, y espero que sepas de lo que soy capaz.
Me dejó callada.
—No intentes ningún estúpido juego, los quiero a las doce en punto. -Ordena fuertemente- Cuídate dulzura, de cada paso que des, de cada sensual paso que esas hermosas caderas dan.
—Eres un vil asco.
Colgué. Lancé mi celular fuertemente a la cama haciendo que rebotara algunas veces. Que puto enojo me provoca el oficial, hace hervir mi sangre.
—Ya vámonos linda. -Dice Liam al asomarse a mi cuarto- Ya es hora.
—En seguida bajo. -Le sonreí dulcemente-
Salió de aquí.
Exitosamente, Carlos Ferreira había conseguido los tres maletines, que se encontraban de vuelta con el árabe escondido en un pueblo pequeño de España, ya están en nuestras manos nuevamente. Aunque aún es un misterio cómo logró encontrar el hotel, y saber los cuartos, pero eso ya no importa, aunque mi cabeza no para de repetir que Alexandra fue la cómplice.
Salgo del cuarto cerrando finalmente la puerta, con mi maleta en mano. Paré en seco antes de llegar al ascensor, retrocediendo unos ligeros pasos. Veo ese cuarto, el cuarto de Alexandra, sé que ella está abajo despidiendo a Louis. Piensa ______, eres una criminal profesional, no habría forma de que se enterara de que estuve en su habitación. Miré a ambos lados del corredor, alzando mi mano a una mucama cerca, ella se acercó rápidamente.
—¿En qué puedo servirle, señorita?
—Resulta que ya entregué mi tarjeta del hotel porque ya casi me voy, pero estoy segura de que olvidé un collar muy preciado para mí. -Hice una mueca de real preocupación-
—No se preocupe. -Dice amablemente-
Sacó su llave que abre todos los cuartos y la abrió fácilmente.
—Nada más no sé tarde, eh. -Bromeó ligeramente haciendo que sonriera-
—Muchas gracias. -Agradecí dulcemente-
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La Criminal.
FanfictionLa vida no se detiene por absolutamente nadie. Es algo que a _______ Miller le costó trabajo entender. No dependas de nadie, tú siempre podrás sola. La vida de ésta joven es algo distinta, ella y sus amigos tienen una vida completamente diferente en...
