Capítulo 1. Una vida normal.

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Ember.

—Esto es malo, muy malo.
Abrí mis ojos, observo el techo desde la cama donde me recuesto, estaba tan a gusto sin el ruido de estas personas.
—¿Cómo saldremos de esto ahora? -Pregunta con frustración al golpear la pared-
¿Por qué hay que hacer tanto ruido?
—Alguien tiene que distraerlos.
—Buena idea, ellos no saben cuántos somos aquí.
Hubo un silencio (para mi fortuna), que mató el ambiente unos segundos. Yo observo las grietas del techo lastimado de la habitación, juego con mis dedos sobre mi abdomen.
—Llevamos aquí horas, a este paso será mejor entregarnos. -Dice frustrado -
Me senté, después pase mis piernas a la orilla para que colgaran, todos me volearon a ver, listos para que diga algo yo.
—Que te metan a la cárcel por un buen crimen, no porque te entregaste. -Agarré mi pistola- Agarren sus armas. -Ordené, obedecieron- Henrie dio órdenes muy específicas y eso haremos. Chad y yo saldremos por la derecha a distraerlos mientras ustedes escapan.
—Ya escucharon, muévanse. -Aplaudió Chad dando la orden-
Jennifer, Max y Jacob corrieron a la salida trasera, no podemos escapar hasta que hagamos algo para que se vayan los policías. Chad y yo bajamos con las pistolas cargadas a la puerta principal.
—¿Cuántos policías son allá afuera?
—Son tres policías afuera y uno en la patrulla. -Dije al recordar cuando me asomé por una de las ventanas-
—Tengo una idea. -Dice Chad al guardar su pistola-
—¿Esa idea puede hacerse en menos de dos minutos? -Pregunté viendo el reloj de mi muñeca-
—Confía en mí.
Me fui con los que esperaban en la puerta trasera y Chad nos dijo que nos daría la señal. Se escuchan los gritos de oficiales afuera; "¡Abran esta puerta!" , golpes fuertes, odio el ruido, lo maldigo, odio el ruido innecesario. Vemos correr a Chad hacia nosotros a gran velocidad.
—¡Corran! ¡Corran! ¡Corran! -Grita exaltado-
—¿Esa es la señal? -Preguntó Jacob sin moverse-
—¡Corre imbécil! -Repitió al jalarlo del brazo-
Los cinco salimos corriendo de la casa lo más rápido que pudimos, escuchamos una explosión terrible detrás de nosotros, que molesto ruido, pero ahora lo agradezco, de haber sido por él, no hubiéramos podido escapar tan fácilmente.
Ya lo sé, ya sé lo que están pensando, ¿Soy una mala persona? Yo no diría eso, tal vez mis enfoques son distintos a lo de mucha gente, mi trabajo es un poco más arriesgado, es fascinante, es una adicción para mi. Soy de las mejores en lo que hago. Magnium es una empresa de bienes raíces, muy exitosa en el Reino Unido, de muchas sucursales, gigantesca, de valores íntegros y listos para buscar el hogar de tus sueños.. o al menos eso es en lo que quieren que te enfoques. Magnium detrás de cámaras es una empresa donde se encuentran los mejores criminales de todo Inglaterra, también el lugar del mejor control de narcotráfico de drogas y negocio ilegal. En esta compañía conocí a todos los amigos con quienes estoy ahora mismo. Mark Becher; uno de los dueños de la compañía, más del lado malo, el que es secreto recuerden. Él es el que dice qué crimen tenemos que hacer y con quiénes, lo que lo convierte en nada más y nada menos que mi jefe. Tal vez por eso soy algo diferente a los demás, pero me encanta mi trabajo.
—¿Qué tal esa explosión, eh? -Preguntó Max mientras subimos en la camioneta-
Max. Max es un ser único y especial, Max es un gran criminal, con grandes ideas, un gran corazón sorprendentemente, tan grande que se lo trata de demostrar a cada mujer diferente que lleva a la cama a diario. Es afroamericano, ojo azul cristalino bellísimo, treinta años. Gran entusiasmo y labia por doquier, un bufón que podría engañar a quien sea. Coqueto y rompecorazones desde que lo conozco.
Arrancamos, me recargué en el asiento viendo hacia arriba como si mi cuello estuviera cansado.
—¿Cansada?
Jacob. Oh mi querido Jacob. Mi amigo desde los nueve años en la primaria, un hermano, chico encantador, lástima que pase tanto tiempo en el gimnasio matándose por un cuerpo que ya tiene, y que para él nunca llegará. Nadie es tan ágil y rápido como él, es un ninja. Vive con su tía, larga historia pero no tiene a sus padres con él y no tiene ningún hermano.
—Sí, estuvimos horas ahí. -Respondí al mirarlo- Me dio mucha hambre.
—A mi también. -Dijo Chad- Lleguemos a cenar algo por favor, sé de unas hamburguesas.
—Es a donde siempre nos llevas. -Dije-
Chad. Él no debería estar aquí, ninguno debería estar aquí y deberíamos intentar tener una vida normal, pero el realmente no pertenece aquí, tiene un hermano muy pequeño, de ocho años a lo mejor y lo ama más que a la vida misma, vive con él y una niñera de tiempo completo en lo que Chad "trabaja". Afroamericano también, chinos locos agarrados en un chongo la mayor parte del tiempo para no parecer león. Excelente con la tecnología y todo lo que tenga que ver con traspasar seguridad, leal y confiable al cien por ciento, pero su mejor cualidad es lo delicioso que cocina.
—A mi si me gustan esas hamburguesas Chad, no invites a esa grosera. -Dijo Jennifer mientras voltea para atrás-
Jennifer. Frívola, narcisista, engreída, malcriada y no acepta órdenes, y para mi suerte, esta mujer también es mi mejor amiga. Cuerpo bronceado y tatuado, mi tatuaje favorito es sus manchas de leopardo que cubren el costado de su rostro, desde su frente a la oreja izquierda, está de mente lo juro. Buena con los hombres y el crimen, pero mala para sentar cabeza, obedecer y estar bajo las reglas.
Me distraigo hablando com estos seres, en mi celular y de repente llegamos a Magnium, uno de los edificios al menos, elegante y grande, pero sobretodo no muy accesible, lejos y oculto. Metimos la camioneta al estacionamiento.
—Por fin hacen algo bien. -Dice esta nueva voz integrándose a la plática, bajándose del lado del conductor- Pero claro, ¿Qué plan mío no sale bien?
Y él es Henrie, Henrie es como el líder de nuestro gang, es muy listo, tiene una puntería de miedo, centrado, y sobresaliente en todo lo que hace y toca, si pudiera describirlo en una palabra sería precisión, su único problema es...
—Supongo que me darán las gracias luego.
Su egocentrismo y narcisismo tan gran que no puede ver otra cosa más que él mismo, lo quiero, no me malinterpreten, bueno Max a ratos, pero supongo que todos tenemos algún defecto.
Nos dirigimos a la oficina de Mark a través del ascensor.
—¿No dejaron ni un solo rastro? -Pregunta intrigado arqueando una ceja-
—Ni uno sólo, papá. -Oh, ¿Se me olvidó mencionar que Henrie también es el hijo de Mark? Pues lo es, no tiene nada que ver con que Henrie sea líder, no mentía cuando dije que es demasiado listo, y seguramente lo es porque Henrie no conoce otra vida que no sea el mundo criminal, lo tiene en su sangre literalmente, ayudando a su papá en misiones desde los diez años-
Mark permaneció callado unos momentos, observándonos con cierta tensión y seriedad en sus facciones, hasta que una sonrisa se formó en sus labios.
—Sabía que podrían. -Dijo mientras sonreímos victoriosos-
—Nadie puede con nosotros Mark. -Dice Jennifer halagándose-
—¿Quién fue el de la idea de la explosión?
—Nuestro amigo Chad. -Dijo Max al señalarlo orgullosamente-
—Con ayuda de Em. -Dijo al voltearme a ver-
—Chad, cada día me sorprendes más. -Dijo Mark, se nota que está muy feliz porque todo ha salido bien, inhala del puro que fuma y deja caer su ceniza en su cara alfombra-  Y tú mi Ember, siempre me has sorprendido. -Dijo al verme con la misma sonrisa- Descansen.

Fuera de ser criminales tratamos de tener una vida normal, menos Henrie claro. Mis padres son empresarios de buen dinero muy reconocidos por su gran trabajo, no los veo mucho ya que pasan mayor parte de su tiempo viajando, por eso me es fácil manejar una segunda vida.  ¿Mencioné mi edad? Veintitrés años, estoy en la Universidad en Derecho... ¿Entienden la ironía ahí? Estudiando derecho junto con Jennifer y Jacob.
Muchos se preguntarán, ¿Por qué criminal? ... Díganme que se lo han preguntado porque tengo ganas de hablar. Bueno.. Lo que muchos no saben, es que antes yo tenía un hermano, Jonathan Adam Miller, mi Johnny, tres años mayor que yo, mi ídolo y ejemplo a seguir y quién hasta el día de hoy ha sido mi persona favorita y lo será hasta la eternidad. Desgraciadamente hace siete años sucedió la peor tragedia que he pasado en mi vida; fue asesinado. Una noche que inició bien, terminó trágicamente. Después de mi larga depresión me volví alguien diferente, sin mi hermano ya no le encontraba sentido a nada, mi papá trató de sacarnos adelante a su modo y yo salí adelante al mío, mi mamá tomaba medicinas que realmente eran drogas y siempre quiso ocultármelo, antidepresivos para evitar sentirse tan mal día tras día por más de un año, es por eso que nunca sospecharon de mi otra vida. Mi mamá sedada y dormida todo el día y mi papá evitando el tema metido en su oficina hasta la madrugada. Mi solución fue sencilla, inicié con las drogas ligeras, vendiendo claro, jamás consumiendo, me junté con las personas correctas hasta que me volví una criminal, donde conocí a todos mis amigos. En las primeras semanas en Magnium fui de las más destacadas ya que llevaba motivación por lo que había pasado con Jonathan y hasta la fecha sigo buscando a los que lo mataron o una explicación más lógica de esa noche.
Me desperté a las 6:30 am, es Lunes, jodido Lunes, ups, maldije. Soy buena en esto, bueno al menos eso intento, tengo que saber de derecho para poder hacer mis numeritos. Jacob, Jenn y yo realmente nos tenemos el uno al otro, no necesito más.
—Delicioso. -Dice Jacob al tomar de su malteada de fresa-
—Ew, ¿Cómo puede tomar lácteos? Te inflamarás. -Dice Jenn con disgusto-
—Estás viendo que este hombre tiene dismorfia con su cuerpo y le dices que no coma algo. -Digo-
—No dejes que te limiten Jacob.
Ah claro lo olvidé. Jake Bernard, gran amigo, el mejor amigo de Jacob, están la mayor parte de su día juntos entrenando, o en la casa de alguno, cabello castaño y tes ligeramente bronceada. Cabe mencionar en letras pequeñas que Jake y yo salimos un buen tiempo hace unos meses, tratamos de que no sea incómodo esto pero a veces es imposible. Tanta tensión sexual aún se siente.
—Bah. -Se queja Niall- Yo digo que comas lo que quieras, amigo.
Niall es otro amigo, sus padres y los míos son muy amigos, bueno al menos lo eran antes del accidente, verán, el hermano de Niall también falleció, falleció junto con mi hermano en el mismo accidente, eran mejores amigos, madre mía, cuánta tragedia hay alrededor de mi vida. Niall siempre ha sido un amigo cercano a mi corazón, probablemente mi mejor amigo o lo más cercano que he tenido a uno, con pijamadas de pequeños, pedir dulces en el vencindario, ver películas de Navidad en la sala con pijamas. Eso fue hace muchos años, desde el accidente nos distanciamos como era de esperarse, sin embargo siempre lo veré con el mismo cariño de siempre.
Después de la escuela manejé a mi casa.
—Llegué. -Dije en voz alta, con la esperanza de que alguien contestara-
—Hija. -Dice mi madre desde la cocina- ¿Cómo te ha ido hoy?
—Bien, es un milagro que estés aquí. -Dije, ella ríe mientras sirve la mesa-
—Hola Em. -Dice mi papá al bajar de las escaleras- Que bueno que llegas a comer.. ¿Has visto algo de los departamentos?
—Robert. -Lo regaña mi mamá-
Robert y Clare, mis adorados padres, mi mamá trata de sobre compensar conmigo todo lo que se ausentó en la depresión de mi hermano y mi papá trata de sacarme de la casa con sus formas pasivas agresivas porque le recuerdo mucho a él. ¿Ven? Les dije que tengo una vida normal.

La Criminal.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora