El día de clases había terminado, llamé a mi madre para decirle que no viniera por mi, ya que iría al parque con Nati, Luis, Clara la prima de Luis y Caylie otra vieja amiga, si, solo Luis de varón, pero no por mucho, en el parque nos encontraríamos con otros amigos, Alex, Benjamín y Peete. Ellos eran de otra escuela, por lo que nos veíamos en esos espacios.
Todos los estudiantes de escuelas diferentes se reunían aquí. Las zorras, las perras y nosotros, era como una tradición salir de clases y venir aquí era divertido aunque no lo parezca, convivíamos con los amigos que casi no veíamos. Era divertido excepto cuando se hacían peleas, todo mundo corría y se amontonaba para ver la pelea y terminaban pelando unos con otros, chicos con chicos , chicas con chicas, chicas con chicos, etc...
Pero bueno, la tarde estaba perfecta, soleada pero no un intenso sol, de esos que quieres andar con bolsas de agua helada en toda la ropa y en todo tu cuerpo.
- ¡¿Enserio le dijiste eso?!- exclamó Caylie, me obligaron a contar el suceso de esta mañana y todo por la chismosa de Nati. Y yo no quería recordar eso porque me daba mas rabia de la que ya tenia. 1) Porque definitivamente ese imbécil había agotado mi paciencia en menos de una hora. Y 2) Por no haberle dado un buen golpe, el cual se acordara de mi cada vez que sintiera dolor y comenzara a sentir miedo con tan solo verme.
- Claro, no soy de esas chicas que se quedan calladas y dejan que las pisoteen, sabes que no soy así- Caylie era de ese tipo de chica extrovertida, con mucha seguridad en si y lo peor de todo... que nunca dejaba de hablar. Cuando tenia amoríos, entregaba todo y en muchas ocasiones lo único que a obtenido es un corazón roto.
- De verdad que tienes agallas.
- El decirle a un chico su mierda en la cara no es tener agallas, Caylie, es darse a respetar
- Bella tiene razón, no tienen por qué permitir que las traten mal- habló una voz masculina que conocía perfectamente. Me giré con una sonrisa en mi cara.
- Hola Benjamín- saludé. El y yo eramos muy unidos, nos conocíamos desde la primaria y aunque el decidió ir a otra escuela siempre seguimos siendo mejores amigos y estos momentos los disfrutábamos mucho todos nosotros
- Hola Bella. ¿Es verdad lo que dijiste sobre ese chico?- señaló detrás de mi espalda. Giré sobre mis talones, pero al ver a quien se refería la sonrisa se fue borrando de mi cara, comencé a respira agitada mente y mis manos se convirtieron en puños. ¡¿Pero es que Luis estaba loco?!
- Ay no, creo que...
- Callate Natalie- la interrumpi. Valla, cuanto odio se había ganado este chico en menos de un día.
En cuanto el tarado ese me vio, su irritante sonrisa desapareció y comenzamos un reto de miradas expresando todo el desprecio que sentíamos.
- Hey- saludó Luis- Creo que muy bien ¿eh?
- Muy mal, diría yo- articulé aún observando a Sander con todo el desprecio que podía- el día estaba perfecto, e iba perfecto hasta que personas ¡NO! deseadas, se dignaron a aparecer- dije entre dientes y por fin quité mi mirada para observar a Luis.
Él se rasco la parte de atrás de su cabeza consiente de lo que había echo
- Eh.... si- habló nervioso y miró a Sander el cual me miraba serio. Negué con mi cabeza- perdona se me pasó por completo
- ¿Saben que?, ya olvidalo, la niña consentida no me quiere aquí, esta mas que claro- Pero ¿que acababa de decir?.
- ¿Perdona? creo que no escuche bien- dije mas enfadada que antes- No se te ocurra volver a llamarme así. Ve a llamar así a esas... ofrecidas con la que te revuelcas cada vez que puedes, ¿me escuchas?- masculle, él se acercó un paso mas hacia mi.
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Trato Echo
Roman pour AdolescentsIsabella, es una chica de 17 años, cursa el undécimo año de secundaria. Es una chica inteligente, con una sonrisa en su cara la mayor parte del tiempo. Pero en ciertas cosas saca a relucir su orgullo y su prepotencia. Pero esos sentimientos de orgu...
