Dos semanas después.
Los días pasaban y a mí se me hacían eternos, más aun cuando pasaba las tardes con Sander, en las ultimas dos semanas todo estaba más que bien, no puedo negar que discutíamos el carácter de Sander y el mio no eran compatibles, siempre discutíamos por cualquier cosa pero nada que no se pudiera arreglar. Nuestros padres ya estaban enterados de nuestro noviazgo y hasta habíamos ido a cenar a la casa de los Señores Holt.
Respecto a lo Nicholas todo seguía igual, no habíamos descubrido algo importante todo era rutina, salia de la escuela a casa de la anciana y luego a la que suponía que era su casa, Sander sospechaba algo pero no ha querido meterse o por lo menos hacerme preguntas. Nicholas era el mismo de siempre aunque se había puesto mas distante cuando se entero que Sander y yo eramos novios, por otro lado tenia mis sospechas de que algo sucedía ya que Darrell evitaba mirarme en clases y hacia todo lo posible por no toparse conmigo y cuando actuaba así era porque algo le pasaba o... Algo ocultaba.
En fin la verdad siempre salia a la luz tarde o temprano y si yo tenia que descubrir algo el destino se encargaría de que lo supiera...
-¡Dame mis palomitas Luis!- gritó mi amiga desde la cocina.
Estábamos en casa de mi novio viendo una película y como mis padres y los padres de Sander tenían cena de negocios pues nosotros teníamos que hacernos compañía como buena pareja que eramos.
Decidimos venir a casa de Sander porque después de que Luis nos confeso que tenia sexo con Nati en el sofá, ¿quién querría sentarse ahí?. Tal vez habían espermatozoides por ahí esparcidos... ¡Uhg! que asco.
-Creo que esos dos no se casan de pelear- dijo Sander con voz divertida, solté una risa.
-Creo que conozco a dos personas que son casi idénticas a ellos dos- lo miré y este al sentir que lo miraba me miró de vuelta.
-¿A sí?- asenti sonriendo divertida, estábamos casi acostados en el sofá y Sander tenia un brazo al rededor de mis hombro, me dio una sonrisa seductora- Pues creo que yo también los conozco.
-¿De veras?- Dios cada vez me gustaba mas este chico, se acercó a mí hasta que ya no había centímetros que nos separaran.
-Claro que si, incluso podría presentartelos- hablamos entre susurros pero su voz era seductora, sonrei de la misma manera.
-Pues entonces me encantaría conocer al chico- sonrió esta vez maliciosamente y junto sus labios con los mios, llevé mis manos a su rostro.
Me encantaba que me basara de esa manera, de todos los besos que había dado los de Sander eran los que más me encantaban, sus besos me transportaban a otra dimensión.
Su lengua se encontró con la mía provocando que soltara un pequeño gemido, sus manos se movieron hasta mi cintura acercandome más a él, el beso que comenzó lento ahora se iba haciendo rápido e intenso, nos separamos para que nuestros pulmones recibieran aire.
-Si te vuelvo a besar así otra vez, no me voy a controlar- me dijo con voz agitada, sonrei maliciosamente.
-¿A que te refieres con controlarte?
- A que te llevare a mi habitación y te quitare toda es ropa que andas encima.
No sentí ese rubor que sienten las chicas cuando les dicen ese tipo de cosas, ¿por qué?.
La respuesta era fácil: no era virgen y Sander lo sabia, en lugar de ese rubor sentí una punzada en mi estomago. Me acerque más a él.
- ¿Y lo horas?- lo vi tragar saliva.
-Si sigues mirándome así creeme que no lo dudaré un segundo- reí y le di un beso en su mejilla.
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Trato Echo
Teen FictionIsabella, es una chica de 17 años, cursa el undécimo año de secundaria. Es una chica inteligente, con una sonrisa en su cara la mayor parte del tiempo. Pero en ciertas cosas saca a relucir su orgullo y su prepotencia. Pero esos sentimientos de orgu...
