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— Veras... al escuchar la puerta de casa cerrarse, deducí que te habías ido a por un botiquín. Intenté estar lo más tranquilo posible, pero el dolor era cada vez peor. Era insoportable. Así que, no veía otra opción y salí de casa. —Marcos mira mal a Lisa por el líquido que le está derramando por encima de la herida.

— Esto te ayudará. Tú a lo tuyo, se lo que me hago.

Mi hermano rueda los ojos, y sigue explicando.

— Así que salí, he intente correr hacia la farmacia más cercana. Solo te diré que al segundo, me dio un tirón en la pierna, y tuve que estirarme en el jardín.

— No te olvides de los gritos. —interviene Lisa.

— Si, empecé a gritar del dolor. Por suerte, Lisa me escuchó desde su habitación, y después de insultarme de mil maneras, se digno a ayudarme.

— ¡Eso no es verdad!

Harvey la mira alzando las cejas, como diciendo <<yo lo escuché>>.

— Bueno... quizás.

— ¿Y como te hiciste tal corte? —pregunto, antes de que se peleen.

— Preparaba una broma a Lisa con un bote de pintura. Y no podía abrirlo. Fui a por un cuchillo, pero con la fuerza que hacia, el cuchillo salió disparado a mi pierna. —abro mucho los ojos, incrédula.

— ¿Como se puede tener tan mala suerte? —dice Harvey, que al parecer está tan sorprendido como yo.

— Siendo mi hermano... Todo es posible. –suspiro– os dejo aquí.

Me giro, con la intencion de irme, hasta que recuerdo, eso, eso que tantas ganas tengo de descubrir.

— Harvey, ¿vienes? —el asiente con la cabeza.

Y una sonrisa maléfica se dibuja en mi rostro.
Vamos a su casa, ya que lo propongo, y no muy seguro, se encoge de hombros. Miro por algunos lados pero su hermano parece estar dentro de una habitación, a la que si intento entrar, se notará demasiado. Me siento en la silla que acompaña el escritorio, y el en su cama.

— Antes, de nada, perdón por el desorden. Menos mal que hoy mi madre no viene a casa hasta tarde...

— La mía está peor, créeme. ¿De que trabaja? —pregunto.

Aún no quiero preguntar lo de su hermano, no quiero parecer demasiado interesada. Aunque de verdad lo esté. Y mucho.

— Es cocinera en un restaurante de 24 horas. No está ahí las veinticuatro, pero está la mayor parte. —suelto un <<Ah>> y cojo aire, con la intención de preguntar por su hermano.

— Oye, y... es verdad que... —esa era la intención.

Hasta que alguien pica a la puerta.

— Marcos ya está curado, ahora tiene que estar en reposo. Dice que vayas con el, es muy importante.

Suspiro muy pesadamente.
Hoy tampoco lo descubriré.
Y todo por culpa de mi estúpido hermano...

DIFERENTES (Completada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora