Llego a casa, dando fuertes pasos, y con cara de muy mala leche.
Abro la puerta, de la habitacion de mi hermano, y la cierro de un golpe, con el que se sobresalta.
– ¡¡Te odio!!
– Gracias, hermana. ¿Se puede saber porque tanto amor hacia mi persona?
– Por tu culpa no descubrire... ¡Ah! No importa. Que quieres.
– ¿Me puedes pasar el mobil? –estira la mano haciendo una mueca de esfuerzo.
– ¿En serio?
– Si...
Me giro, decidida a irme. Cuando cierro la puerta aun escucho los gritos de Marcos reclamandome su mando, a lo que hago caso omiso.
***
— Así que... ¿ayer tampoco lo conseguiste? —pregunta Alba, antes de darle un gran bocado a su bocadillo.
— No... creo que me rindo. ¿No importa tanto sabes? —me encojo de hombros.
— ¿Segura? ¿Y no quieres revisar los dos últimos grupos de gente que quedan?
— No importa. Quedémonos aquí... seguro que no es tan importante como hace ver. Ni tan misterioso. Ni tan apetecible de saber. Ni tan sospechoso. Ni tan...
— Vale, lo entiendo. No merece tanta atención. —me interrumpe, mi amiga.
Después de decir eso, pone su mano sobre mi hombro, en señal de apoyo.
Pues claro que me muero de ganas de saber, porque me oculta que hay alguien más en su familia. Pero no puedo ir de espía por la vida, cuando tengo otras cosas por las que preocuparme. Como por ejemplo, los deberes, estudios, exámenes...
Pura fiesta.
***
Día nuevo.
Ganas no tengo, pero ya sabes. Día nuevo, ¿vida nueva no?
¿O no era así? Bueno, da igual.
Lo que importa es que no tengo ganas ni de día nuevo ni de vida nueva.
Solo tengo ganas de dormir.
Las clases por fin terminan, y salgo lo antes posible de esa cárcel, a la que se les ocurrió llamar clase de matemáticas. Llego a casa, y todo va como casi cada día. Lisa viene a casa a hacerle la cura a mi hermano, y se va. Lo sé porque siempre dejo la puerta abierta, y la veo venir e irse.
Estoy relajándome en mi cama, a punto de caer dormida, hasta que los gritos de mi madre me despiertan, de golpe.
— Cariño, ve a pedirle sal al vecino.
— Pero... mama estaba a punto de...
— Sam... —dice con voz de advertencia.
— Agh... voy. —digo alargando la o.
Como si llevase el mundo sobre los hombros, camino hasta el jardín de mi vecino. Suspiro, y pico la puerta repetidas veces. Estoy ahí unos minutos, hasta que Harvey, hoy sin gorro, decide abrirme.
— Hola... ¿tienes sal? Mi madre la necesita.
— Claro. Pasa. —se gira.
Entro, a la habitación que parece la típica sala americana de estar. A los lados, están la cocina, y en el otro, el baño. Todo recto, están las escaleras, que deduzco que llevan a las habitaciones. Harvey entra a la cocina, y lo pierdo de vista. Pienso, podría escaparme e ir a buscar a su hermano pero.... he abandonado. Si. Definitivamente. Ya no quiero descubrirlo.
Se escucha un <<ya salgo>> de la cocina, y entonces, pasa algo que me deja, boquiabierta.
Que os parece la nueva portada? Mola eh?😏
Espero que os haya gustado este capítulo. El siguiente viene fuertote👋🏻
ESTÁS LEYENDO
DIFERENTES (Completada)
Fiksi Penggemar- Así que... gemelos. - Aha. -responden a la vez. - Ahora entiendo que fueseis iguales. - ¡No somos iguales! Somos diferentes. -..... sois gemelos. - Si, pero somos muy diferentes. - Si tú lo dices... *** Prohibido el plagio a esta novela, sed creat...
