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– ¿Como te fue ayer con tu padre? –pregunta Alba.

Esta en mi casa, ya que la he invitado para pasar aquí toda la noche. Al volver del instituto a venido conmigo y hemos estado en casa todo este tiempo.

— Me hizo pasar una vergüenza... hizo que me cantasen el cumpleaños feliz.

Estalla a carcajadas.

— Pero no sabes lo mejor. —subo y bajo las cejas— el camarero estaba buenísimo.

— Que suerte tienes. —sonríe, algo melancólica. Sé que lo de su novio le dolió, aunque dijese que no.

— ¡Sam! —grita Marcos— ¡bajad a comer!

— ¡Ya vamos! —respondo.

Mi hermano me a dicho que hoy cenaríamos en el jardín, y que haría cosas sorpresa.
Literal, lo a explicado así.

Ambas vamos en pijama de una pieza. El mío es de panda y el suyo de unicornio. No me pongo ninguna chaqueta, no creo que haga mucho frío, y también quiero que se vea bien mi pijama, que por cierto ha sido el regalo de mi amiga. No podíamos esperar más y lo he abierto al acabar las clases.

Bajamos las escaleras, y salimos al patio. Al llegar está todo oscuro, por lo que no puedo ver nada de nada. Y cuando menos me lo espero, unas luces que cuelgan, se encienden.

— ¡Feliz cumpleaños! —gritan todos.
Con todos me refiero a toda mi familia, incluso la que vive fuera del país. Me tapo la boca con las manos. Lo sé, un gesto patético, pero es lo que me sale en el momento.

— Mi niña, que grande estás ya. —la primera en hablar es mi tia, que se acerca a mi para llenarme las mejillas a besos.

— Mama, deja de besuquearla que le gastas la piel. —ríe mi prima, Ariana, y viene ella a abrazarme.

Así vienen todos a abrazarme y besarme, hasta que por fin terminan, y tengo pinta labios por toda la cara.

— Ve a lavarte cariño, te esperamos todos aquí. Usa el aparato limpiador ese de tu hermano. —dice mamá. Solo faltaría que se fuesen mientras subo a casa.

Entro a casa, subo las escaleras y entro a dicha habitación. En la mesilla de noche, está el limpiador ese al que se refería. Lo cojo, y no sé porque pero miro por la ventana. Harvey me está mirando con una triste sonrisa en la cara. Abro la ventana, y el me imita.

— ¿Porque no vienes?

— No... no puedo, lo siento. Me han.... eh.... castigado, por.... contestar, ya sabes. —baja la cabeza, buscando algo.— pero ya sabia que hoy sería tu cumpleaños así que... —deja ver sus manos, en las que tiene cogida una caja pequeña.

Alarga el brazo, y lo cojo. Con cuidado, abro la pequeña caja, y ya puedo ver lo que hay dentro. Es un collar, del que cuelga un corazón de plata bordeado con mini diamantes (obviamente falsos) que le añaden color.

— Se que es muy cursi pero... —me quita el collar de las manos, y cuidadosamente lo abre, para devolvérmelo.

Dentro, hay una foto nuestra, en la que estamos bizcos y hacemos morritos. Sonrío de ternura. Hace mucho que nos hicimos esa foto, no pensé que se acordaría.

— Me encanta.... —lo miro, sin borrar la felicidad que expresa mi rostro. —es precioso.—hago un intento de abrazarle, pero hay demasiada distancia.

— Mañana. —dice divertido.

— Mañana. —digo, y sin pensarlo dos veces me pongo el collar, nos despedimos y bajo a cenar.

Más de 800 leídos, gracias!
Tengo que irme a un sitio en diez minutos y he estado escribiendo el capítulo en vez de prepararme😂 lo sé, Harvey es muy cute.

Gracias por el apoyo a la novela y nos vemos mañana🌸

DIFERENTES (Completada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora