Veintiocho

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El día era bastante cálido, bonito para que el alfa estuviera en su oficina y seguiera con nuevas ordenes para la manada. Más no fue así, no cuando tenía a su lobo gruñendole y pidiendo tener a su omega cerca.

El celo de Liam había terminado un par de días atrás y Zayn no se separaba de él. Sus brazos se envolvían en la cintura del pequeño lobo y no se alejaban, Liam tenía que bufar, pero al final se acurrucaba contra el alfa.

La pareja recién enlazada estaba en la oficina del moreno, mientras éste tenía al castaño en sus piernas y lamía la mordida cicatrizada. Las vibraciones iban y venían, haciendo suspirar al menor, consentirlo era su instinto y escucharlo jadear le volvía loco.

Zayn besaba el cuello desde atrás, mientras sujetaba las caderas del omega en sus grandes manos. Podía oler su aroma en la ropa de Liam y le gustaba, todos sabrían que era suyo. Completamente.

—Zayn, para, no podemos seguir así— Liam chilla al sentir los dientes de su lobo en su hombro.

—¿Por que no, cariño?— le canturreo en el oído, tan sensual como esa noche. —Necesito besarte, dejar en claro que eres mío.

—Soy tuyo— el omega le asegura y no habla más, deja que su compañero haga todo lo que quiera con él.

No tiene problema en que Zayn agregue otra marca en su cuerpo, por que los que tenía esparcidos por su piel, no eran suficientes para el alfa. No faltaba nada para que tuviera escrito en su frente "Propiedad del alfa" con un plumón.

Un bufido brotó de Zayn al escuchar la puerta llamar. Su beta entró, avergonzandose al instante por la situación comprometedora.

—Adam, le espera afuera— le dijo un tanto sonrojado. Encontrar al moreno devorando al omega, no era de todos los días y menos la mirada asesina que le lanzo el mayor.

—Hazlo pasar— suelta la piel rojiza en un chasquido de sus dientes. Besa la mejilla de Liam antes de acomodarlo en su pecho, dándole calor.

El hombre entra, con su andar misterioso y rudo. Sus ojos verdes son opacos como lo recuerda Zayn, aun no esta tan contento con él, llevarse al omega del alfa debía ser un crimen. Pero, debía agradecer que salvo a Liam de la humillación que él no pudo impedir.

—Huele mejor tu omega, Liam, veo que han mejorado las cosas—Adam le dijo sin ninguna chispa de insinuación. —Alfa Zayn, espero que nuestro desacuerdo no incumba en nuestro plan.

El lobo suspira pesado, restándole importancia al comentario del hombre hacia su omega.

—¿Debo preocuparme?

Adam río con ironía.

—En absoluto, Estoy aquí para destruir a Jack, no a robarme al compañero del alfa.

Liam soltó una risilla discreta.

¿Eso había sido Zayn celoso?

—Tomá asiento, apuesto que no has venido por simple visita— el castaño se levantó del regazo de Zayn para estirarse un poco, dejando a los hombres en sus asuntos.

—Jack se ah ido a la ciudad, tal vez sea la única vez que venga a plena luz del día— Adam remango las mangas de su playera gris, hasta los codos. Viéndose sexy ante los ojos curiosos de Liam.

El alfa gruño, su chico no debería ver otro hombre que no fuera él. Liam era travieso y sabia que lo estaba provocando. Si seguía con su juego, no dudaría en desnudarse para que Liam tuviera con que entretenerse; ó tal vez mejor hacerlo suyo encima de su escritorio, era una dolorosa fantasía que tenía desde años atrás.

Zona de guerraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora