Sevilla. Enero, 1999
Durante mes y medio, Susana y Fran y eventualmente Raúl, se reunieron casi todas las tardes preparando el trabajo. Incluso en las vacaciones de Navidad Susana regresó a Sevilla durante unos días para continuar el trabajo, que debían entregar poco después de incorporarse de nuevo a las clases.El padre de Fran les había proporcionado material y un ordenador portátil que su hijo se llevaba a clase, y se convirtieron en asiduos del aula de cultura donde podían trabajar con tranquilidad. Y con frecuencia,después de dedicar al trabajo el tiempo necesario, Fran le hacía consultasy empleaban algún rato a que Susana le ayudase en un par de asignaturas que él llevaba mal.Y aquella tarde, por fin, habían terminado el trabajo.-Bueno, esto ya está -dijo Susana.-No me puedo creer que yo haya terminado un trabajo tres días antesde la fecha tope -añadió él riendo.-Siempre hay una primera vez para todo.-Anoche se lo enseñé a mi padre y me ha dicho que es muy bueno, y que si no nos dan una buena nota por él, que reclamemos.-Nos la darán, ya lo verás. Este profesor es una persona justa. Sabe valorar un trabajo bien hecho.-¿Tienes prisa? Susana sonrió.-¿Tienes más dudas?-Muchas, pero no es eso lo que quiero hablar contigo.-¿Ah, no? Es algo de Raúl entonces... -dijo ella. Era casi habitual que en sus conversaciones saliera a relucir el nombre de aquel, y Fran mostraba mucho interés en contarle cosas de su amigo que a Susana no le interesaban, pero que al menos alargaba el tiempo que pasaban juntos. Y que les permitía hablar de algo que no fuese trabajo y asignaturas.-Tampoco.-Pues tú dirás.-Aquí no. Te invito a tomar algo y lo hablamos. Además,celebraremos que hemos terminado el trabajo.-De acuerdo -dijo Susana-. Pero cada uno paga lo suyo, nada de invitaciones.Susana no tenía un euro. Los regalos de Navidad habían esquilmado su economía y el dinero que llevaba en la cartera tenía que durar le toda la semana. Y era lo justo para comer y el bonobús, pero tenía que reconocer que era muy estricta en lo de no dejarse invitar por nadie, sobre todo porque nunca podía devolver las invitaciones y mucho menos al nivel que Fran se podía permitir. Él negó.-Se trata de una invitación, eso no se rechaza.-No es un rechazo, es una norma. Si no te parece bien, dime aquí lo que sea.-Está bien, paga lo tuyo... No me apetece hablar aquí del tema. Vamos.Entraron en uno de los bares que había cerca de la facultad, aunque Fran cuidó mucho de no elegir aquellos en los que la pandilla solía reunirse a veces. No quería que nadie les interrumpiera.Se acomodaron en una de las mesas más apartadas y pidió una cerveza,mientras Susana se decidió por un té. Él sacó un paquete de tabaco.-¿Fumas? -le ofreció.-No, gracias. Es un vicio que no tengo.-Entonces yo tampoco -respondió guardándolo de nuevo en el bolsillo de la cazadora-. Estoy intentando dejarlo.-Saldrás ganando.-Bueno, te preguntarás para qué te he traído aquí.-Tengo que confesar que estoy un poco intrigada, sí.-Se trata del trabajo... Ya se ha terminado.Susana asintió. No hacía falta que se lo recordara, llevaba dos días diciéndose a sí misma que aquello se acababa, que probablemente no volvería a ver a Fran más que en los pasillos, que ya no tendría ninguna excusa para acercarse a él ni para verle a solas.-Tengo que confesarte que tu ayuda, al margen del trabajo, en lo que se refiere a las demás asignaturas me ha resultado muy valiosa. Tienes una forma de explicarme las cosas que hace que las entienda perfectamente.Incluso has conseguido que me empiece a gustar esto.-Me alegro.-He estado pensando si querrías darme clases.-¿Darte clases?-Sí, una o dos tardes por semana. Ya sé que estás muy ocupada con tus propios estudios, pero darme clases a mí podría servirte para afianzar tus propios conocimientos. Te pagaría lo que pidas, por supuesto.-Claro que no, somos compañeros. No voy a cobrar por echarte una mano. Podemos quedar un par de tardes y estudiar juntos, y yo solucionaré todas tus dudas como hemos hecho hasta ahora.-Quiero algo más que aclarar dudas. Necesito un par de horas dos o tres veces por semana. Pero si no me cobras, no hay trato. Yo también tengo mis normas.Fran la miró a los ojos. Intuía, aunque ella jamás se lo había dicho, que su economía era bastante más precaria de lo que decía, y había averiguado que cuando se quedaba a comer en la facultad, la mayoría de las veces se conformaba con un bocadillo. No iba a obligarla a hacer un gasto adicional para que le ayudase a él.-Es un favor que te pido.-Razón de más, Fran. Los favores no se pagan.-Pero la dedicación exclusiva, sí. Por favor, Susana, tú y yo enganchamos muy bien como compañeros de estudio. Si no aceptas me veré obligado a buscar a otra persona que me dé clases... y que probablemente me cobrará mucho más que tú y me ayudará menos.Él apoyó la mano sobre su brazo tratando de convencerla con el gesto,y Susana sintió el calor de sus dedos a través de la lana del jersey. Era la primera vez que un chico la tocaba en un gesto amistoso y una sensación cálida la recorrió entera. Levantó los ojos para mirarle.-De acuerdo -admitió-. Te daré clases y permitiré que me pagues por ello. Pero precio de amigo -añadió sintiendo la inmensa euforia de saber que no iba a dejar de verle. El dinero también le vendría muy bien,pero eso era lo de menos para ella.-Pon tú el precio -dijo él sin retirar la mano.-No tengo ni idea, no he dado clases nunca. ¿Cinco euros?-¿Estás loca? Algunos amigos míos dan clases y la tarifa está entre veinte y treinta euros la hora. Te pagaré por lo menos el mínimo.-No voy a cobrarte treinta euros la hora, Fran. Ni siquiera veinte.-Bueno, ¿qué te parece treinta por día, tardemos lo que tardemos?-Está bien, pero sigue pareciéndome demasiado.-No es nada comparado con el favor que tú me haces a mí. Además, no pago yo, sino don Francisco Figueroa, y te aseguro que él cobra su hora mucho más cara. Si quieres ser abogado tendrás que aprender a cobrarle mucho a los que puedan pagar, para atender gratis a los que no puedan hacerlo. Y a la economía de mi padre no va a hacerle ninguna mella lo que tú cobras. Y te aseguro que estará loco de contento de que su único vástago apruebe con buenas notas.-Bueno, tú dirás cuándo empezamos.-Hoy es martes. ¿Te parece si ponemos como días fijos los martes y los jueves?-A mí me va bien.-Si algún día uno de los dos no puede, lo cambiamos y ya está. Conflexibilidad.-De acuerdo, conflexibilidad.-Dame tu teléfono por si tenemos que avisarnos de algo y yo te daré el mío.Fran sacó un móvil de última generación de su bolsillo y esperó a que Susana le diera el número. Lo incluyó en la agenda y esperó a que ella sacara el suyo.El móvil de Susana, no se parecía ni por asomo al de él, pero tuvo buen cuidado de no burlarse como hacían otros al verlo.Se intercambiaron los números y ella se levantó dispuesta a marcharse.-Tengo que irme. Si pierdo un autobús llegaré tardísimo.-Si quieres puedo acercarte.-No hace falta que te molestes.-No tengo prisa, mis padres están de viaje hoy, así que cenaré solo. Y de todas formas tengo que conducir hasta Mairena.-Creí que vivías en Los Remedios.-Antes sí, pero mi padre compró una casa en Simón Verde e instaló el bufete en nuestro antiguo piso. Y lo mejor es que me dio un coche para moverme. Es el viejo de mi madre, pero si apruebo este verano me ha prometido uno nuevo. Y me permitirá escogerlo. Anda, sube, hace mucho frío esta tarde.-Bueno, si te empeñas...Fran abrió el coche y Susana se acomodó en él. Nunca había subido a un coche con un chico, las únicas veces que lo había hecho era con su padre,y se sintió cómoda y agradablemente envuelta por una intimidad que no había disfrutado antes en ningún sitio donde se habían reunido para estudiar.Fran se inclinó sobre el aparato de música y lo conectó.-¿Qué tipo de música te gusta?-Menos el ruido, cualquiera. Pero si lo que tienes es ruido, también vale. Encima que me llevas, no voy a poner condiciones.Él se inclinó un poco más para llegar a la guantera y al hacerlo rozó por un momento la rodilla de Susana con el codo. Esta contuvo el aliento.Él sacó un CD y lo puso en el aparato. Una música suave y agradable se dejó oír al instante.-¿Te gusta?-Perfecto.-A mí me gusta el ruido, como tú dices, pero siempre tengo otros tipos de música para cuando llevo compañía.Susana no quiso pensar en la compañía que él pudiera llevar. Se sentía demasiado feliz en aquel momento.Fran se abrochó el cinturón y arrancó. Susana le observaba conducir por el rabillo del ojo, muy serio y muy atento a todo lo que se refería al tráfico. Cuando se acercaban al barrio de Susana, le dijo:-Tú me dices por dónde...-Sigue recto esta avenida y la tercera a la derecha. Después a laizquierda, pero puedes dejarme en la esquina. Mi casa está a mitad de lacalle.-Este taxi ofrece servicio puerta a puerta.-En ese caso, el número cuarenta. Es una casa grande dividida enpequeños apartamentos. El nuestro está en el bajo.Él siguió las indicaciones y poco después se detenía ante una casa deaspecto antiguo pero restaurada recientemente.-Bueno, muchas gracias. Me has ahorrado al menos media hora.-De nada. Nos vemos mañana.-Adiós.Se quedó unos minutos allí parada mientras él arrancaba y giraba enuna de las calles y luego entró. Merche la saludó desde la minúsculacocina.-Hola...-Hola.-¿Qué tal el trabajo? ¿Habéis terminado por fin?-Sí. ¿Y a que no te imaginas qué?-No sé, si no me lo dices...-Fran me ha pedido que le dé clases particulares dos días a la semana.Y va a pagarme por ellas.-¡Vaya, eso es estupendo!-Por supuesto que lo es. Y además nos hemos tomado algo juntosdespués de salir... y me ha traído a casa en coche.Merche se giró y contempló a su hermana, parada en la puerta de lacocina con los ojos brillantes y las mejillas encendidas, más feliz de loque la había visto en mucho tiempo.-¿Sabes lo que significa eso, Merche?-¿Qué, cariño?-Que tengo un amigo... ¡Que por fin tengo un amigo! Y no importaque no me vea de la misma forma que yo a él.-Ya te importará...-No, nunca va a importarme mientras pueda verle y hablarle, y seaamable conmigo. Hasta ha escogido una música que me gustara para elcamino.-Eso está bien -dijo volviendo a su tarea y pensando: «Si le hacesdaño, Fran, te arrancaré los huevos».
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¿SOLO AMIGOS?
Fiksi Remajate a pasado que quieres buscar tus libros Favoritos y no encontrarlo? pues yo si este libro es de Ana Alvarez subiré su libro Sin arreglar nada sólo subiré su libro aqui en Wattpad Espero que les guste
