Los Orni

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De vuelta al Dominio Zora fui abarrotado a miles de sonrisas y palabras de agradecimiento, solo con ver la ilusión en los ojos de los más pequeños me sentí más que satisfecho. El rey nos convocó en la sala y dijo estas palabras.

-Link, muchísimas gracias por devolver la paz a mi dominio. Tenía perdidas las esperanzas. A ti, hijo -esta vez se dirigió a Sidon- me siento muy orgulloso, quien diría que traerías al héroe directo a nosotros. Estoy deseando verte reinar, se que lo harás de maravilla. -juro que pude ver un pequeño brillo en sus ojos cansados.

-Papá, no sigas... -el joven principe me miró melancólico- ahora entiendo porque mi hermana estaba enamorada de ti, eres un tío genial -cogió mi mano y me agitó con fuerza desestabilianzome- en nombre de todos los Zora, gracias. Siempre que necesites una aleta te recibiremos con gusto.

El zora más anciano se me acercó y yo no hice mas que mirarlo con temor a que me dijera algo. Se dedicó a pedir disculpas y me dieron una lanza con piedras preciosas que perteneció a la bella Mipha. Lo miré ensimismado y lo guardé, dispuesto a ir al siguiente lugar, hogar de los orni.

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Al día siguiente ya me encontraba de camino a mi siguiente destino, se me hacía difícil tantos cambios de clima, la verdad es que ir con mi adorada Epona me hacía el camino mas corto. En el trayecto ví como en lo alto de una colina había un santuario. Al acercarme ví una zona que brillaba, ajeno a lo que podía pasar pisé la zona que estaba iluminada con tonos amarillos verdosos. Una punzada cruzo por toda mi cabeza y caí inconsciente al suelo.

El cielo estaba claro, mientras la cabellera rubia de mi joven princesa eclipsaba el sol de la mañana. Se notaba frustrada y su piedra sheikah no abría el santuario como en la actualidad.
-Su suspiro me caló la memoria- nada, no hay manera. No se como activar... El mecanismo. Y tampoco como se puede acceder al interior. Se hizo para el héroe elegido por la espada detructora del mal, no cabe duda. -el relincho de un caballo hizo que se sobresaltada y girara sobre sus talones de forma automática. Su mirada tornó a enfado. -¿Que haces aqui? -me grito- ya te he dicho que hoy no necesito escolta, me da igual que sean órdenes del Rey, he dejado claro que NO necesito protección. Regresa al castillo y comunícaselo a mi padre. -echó a andar sin siquiera parar a mirarme. Pero, yo era terco y la quería cerca, así que la seguí- ¡Deja de seguirme!

Desperté sudando y suspirando. Ella realmente me odió. Negué suavemente y seguí mi camino armandome de mi valor para entrar a ese pájaro mecanico que me esperaba a lo lejos.

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A un paso de entrar y...

-IIIIIIIIHHHHHHHHHHH -mis piernas flaquearon debido al chillido que emitió la bestia. El orni situado frente a mi se tapó la cabeza asustado y lo miré con pena, no me gustaba ver a la gente pasar miedo.

El pueblo Orni, lugar donde me dió la corazonada de que, me esparaba alguien muy orgulloso.

𝐍𝐨 𝐦𝐞 𝐬𝐮𝐞𝐥𝐭𝐞𝐬 • (𝑻𝒍𝒐𝒛)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora