Cap 14 - maratón 2/2

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Aquí os subo el segundo capi del maratón!

¿Quién será el chico con el que se encuentra Erika? ¿Evidente... o no?

Love You!

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El ambiente era espectacular. Ahora ya sabía porqué decían que era uno de los mejores pubs que había por la zona.

Bianca me cogió de la mano y me llevó entre la gente al centro de la pista.

-Este es el mejor sitio para encontrar chicos guapos.-gritó para hacerse oír mientras una sonrisa traviesa aparecía en su rostro. La miré con los ojos como platos.

-Bianca, ¿en serio?-respondí tratando de parecer indignada.- Creía que veníamos a divertirnos.

-Exacto. Y eso también puede implicar conocer a algún chico guapo. Mira Erika, ya se que nos contaste ese rollo de que no crees en el amor y bla bla bla. Pero no todos los tíos son así.-alcé las cejas inquisitivamente.-Bueno, hay un alto porcentaje que si son unos capullos... ¡Pero no todos!

No podía con ella. Me eché a reír y negué con la cabeza. Me daba por vencida. Puede que el amor no fuera tan malo como yo lo pintaba, o me lo imaginaba. Pero de una cosa estaba muy segura, yo no me dejaría engañar tan fácilmente.

Me giré buscando a Sarah y Mel y las encontré en una plataforma moviéndose como locas. Bianca y yo nos echamos a reír de nuevo y nos empezamos a mover al ritmo de la música, saltando y moviendo los brazos por encima de nuestras cabezas al ritmo de la música.

Con el paso de las horas el ambiente mejoraba más y más. Cada vez llegaba más gente y el buen gusto del DJ con la música excitaba cada vez más a la gente. No sabía cuando exáctamente, pero Mel y Sarah se nos unieron. La gente bajaba de los pisos superiores a la pista de baile y poco a poco se empezó a llenar. Al poco tiempo apenas podía moverme del sitio donde me encontraba. Me estaba empezando a agobiar un poco.

-Chicas, voy a la barra a por algo. Hay demasiada gente.-les dije mientras hacía señas en dirección a la barra.

-¿Quieres que te acompañemos?-preguntó Mel.

-No hace falta. Quedaos aquí. En un ratito vuelvo.-les sonreí mientras me daba media vuelta. Recibí más de un empujón en mi camino hacia donde se encontraba el bar-man. Cuando llegué me desplomé sobre uno de los taburetes.

-¿Qué te pongo?-preguntó al otro lado el hombre que sostenía varias botellas.

-¿Si le pido un vaso de agua le parecería demasiado raro?-pregunté apoyando los codos en la barra.

-Creeme, me han pedido cosas más raras.-me contestó con una sonrisa mientras iba a por un vaso. Hacía tanto calor en ese local que lo único que se me apetecía era agua. Mucha agua. El hombre regresó y me tendió el vaso.

-Gracias.-respondí, pero ya se había ido a atender a otro chico. Suspiré y me llevé el vaso a los labios. Al terminar girñe el taburete para quedar de frente al tumulto de gente que se movía al son de la música. Si ni vista no me engañaba, ahora había incluso más gente. Agobiante. Solo venía esa palabra a mi mente. Esa era una de las razones por las que no me gustaba demasiado salir de fiesta... En fin. Continué al lado de la barra durante un buen rato, mientras me masajeaba el tobillo derecho. Los tacones empezaban a tener su efecto negativo.

-Hola preciosa.-escuché cerca de mi oido izquierdo. Me giré y vi a un chico apoyado en la barra que me dedicaba una sonrisa. Era alto y moreno. No tenía demasiadas ganas de iniciar conversación con aquel tipo, pero tampoco iba a ignorarle tan obviamente.

Amor vs odio ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora