Una mano lo zarandeó haciéndolo volver.
Abrió los ojos.
Matt estaba sobre él.
—Vamos, tenemos que largarnos de aquí.
—¿Matt? ¿Qué estás haciendo aquí?
—¿No es obvio? Vinimos a rescatarlos.
—¿Vinimos? —Keith miró hacia donde estaba Shiro y lo vio—. ¡Tú! ¡Traidor!
Nakir lo miró sorprendido.
—¿Yo?
—¿Ves a otro? —Keith se levantó—. No me dijiste que durante un tiempo fuiste la marioneta de Lotor.
Nakir apartó la mirada.
—No hay tiempo para esto. Debemos irnos.
—No confío en ti —Keith observó con satisfacción como Nakir se encogía de dolor.
—Keith, debemos irnos. ¿Confías en mí? —Matt le tenía tomado del brazo.
—Sí.
—Entonces vamos, tenemos menos de un minuto antes de que la celda se cierre.
Keith asintió. Se sentía muy mareado.
Vio a Shiro cargar a Pidge y hacerle una señal a Hunk para que se levantará.
Pasaron por la puerta.
Se encontraron en un pasillo vacío.
Comenzaba a ver borroso.
—Vamos, antes de que revisen las cámaras —Matt los guió sin complicaciones.
Fuera algo estaba atacando la nave. Keith quería preguntar de qué se trataba pero prefirió mantenerse callado. Quería vomitar.
Por fin llegaron a la zona de almacenaje.
El león azul se erguía por encima de todo y parecía mirarlos receloso.
—Al león, rápido. Las cámaras volverán a transmitir en directo en dos minutos —Matt casi los empujaba.
Subieron.
—¿Dónde está el león rojo? —preguntó Shiro, estaba ¿verde?
—¿Quién crees que esta atacando este lugar? —fue la única respuesta de Matt.
—¿Y quién lo maneja?
—Un amigo. Ya deja de preguntar, lo sabrán todo a su tiempo.
Matt se sentó en la silla con todos a su alrededor.
—¿Sabes manejarlo? —preguntó Pidge frunciendo el ceño.
—Ya quisiera. Azul, sacános de aquí.
El león se encendió. Abrió un enorme boquete en el techo y salió volando.
—A esto yo lo llamo estilo —rió Hunk.
Keith sonrió.
***
Todo le daba vueltas.
¿Por qué?
Estaban en el castillo.
Había visto a Allura.
Entonces... ¿Por qué se sentía tan mal?
—¡Sacálo de sus cuerpos! —escuchó a alguien gritar, ¿Allura, quizás?
Vio el rostro de Matt sobre él.
Sintió un desagradable dolor en la nuca y un sonido de tirón que le revolvió el estómago.
Alucinaba.
Vio estrellas pasar sobre su cabeza.
Gritó.
Miles de hormigas invadían su cuerpo.
Una de ellas salió de su boca.
Se hundía.
¿Por qué nadie veía la espuma negra que subía por sus piernas?
Gritó.
Se revolvió.
Golpeó.
¡Alejálo! ¡Alejálo!
¿ Por qué no lo ayudaban?
Vomito.
Drogas.
Lo habían drogado.
No lo habían rescatado.
Seguía ahí con Lotor.
Jugaba con él.
No lo soportaba.
Vio a su padre.
Gritaba.
Le gritaba a él.
"Escondete, no dejes que te vean" gritaba.
Pero, ¿quién lo vería? Estaban en medio de la nada.
"¿De qué nos escondemos, papá?"
Tenía siete años de nuevo.
No le gustaba ese lugar.
"De los hombres malos que te quieren llevar"
La luz púrpura lo despertó.
"¡No se lo llevarán!"
¿Por qué gritaba su papá?
¿Qué sucedía?
¿Eran los hombres malos?
Salió.
Unos hombres agarraron a su padre.
"¡Papá!"
"¡Vete Keith!"
No entendía nada.
Un hombre se acercó a él. Tenía una máscara.
"¡No, él no es su maldito experimento! ¡Es mi hijo! ¡No un experimento!"
Keith corrió a su cuarto.
Se escondió en la trampilla bajo su cama.
Más ruidos y luego silencio.
Se orinó encima.
No le importó.
Estaba muy asustado.
Se quedó dormido.
Su mente decidió protegerlo.
Tomó todos esos recuerdos y los sepultó en lo más profundo.
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Don't Leave Again
Fan-FictionDespués de la desaparición de Shiro, Keith debe hacerse cargo de liderar a Voltron. Pero antes de enfrentarse a Zarkon y al príncipe Lotor, debe aprender a trabajar en equipo sin querer matar a sus compañeros, en especial al idiota de Lance.
