La encontró fácilmente.
Haggar caminaba a su lado, se había retirado la capucha y mostraba su rostro real, el alteano.
Lotor sonrió mirando el castillo, Alfor había muerto semanas antes, desconocía dónde estaba el cuerpo pero en realidad no le importaba demasiado.
Lo que le importaba era que su padre no perdiera la cabeza.
Recordó con cierto disgusto su infancia en ese castillo, allí había conocido a Nakir, su encantador chico, le había llevado hasta la cocina y desde entonces había estado un poco obsesionado con él. Lo había encontrado días atrás y estaba en pleno proceso de obtener su voluntad.
Pero el premio mayor era Allura.
Era evidente que Alfor desconocía que ambos habían hecho un pacto de sangre. La recordaba sentada en el césped con una mueca de dolor mientras le abría la palma con su espada corta, él había hecho lo mismo y habían juntado sus manos mezclando su sangre y jurándose que siempre se encontrarían el uno al otro.
Un pacto de esa naturaleza era poderoso, y sólo necesitó concentrarse para saber exactamente el lugar dónde Allura había sido escondida.
Se acercó a la vaina y la accionó.
Allura surgió de ella exactamente como la recordaba.
Cayó sobre sus brazos y él, sin perder un solo segundo, le inyectó un sedante.
—Listo. ¿Y ahora? —preguntó Lotor acariciándole el cabello.
—Ahora creamos a una nueva y obediente Allura —sonrió Haggar.
Había sido difícil.
Allura era fuerte mentalmente hablando, pero después de incontables experimentos en su cerebro, al cabo de un año habían lograron crear otra personalidad dentro de ella.
Una que dormiría hasta que Lotor creyerá oportuno utlizarla.
Una que sería completamente desconocida para Allura.
Una que obedecería ciegamente a Lotor y que asesinaría cualquier rastro de la otra.
Lotor regresó a la princesa a la vaina.
Sabía que el león negro estaba ahí, pero los leones no le interesaban, en absoluto. Lo único que quería era a su madre de vuelta y como no podría tenerla se desquitaría contra el universo que se la había arrancado.
Salió de Arus.
Aún tenía mucho trabajo que hacer.
Nakir aún no estaba listo.
¤¤¤
Se encontraba descansando después de la lucha.
El tiempo parecía condensarse a su alrededor.
Estaba cansado.
Cerró los ojos sintiéndola.
Un tirón en su estómago y de pronto rodaba por el universo sin poder evitar marearse, no importaba cuántas veces hacía aquello, siempre terminaba mareado.
Frente a él, en un plano que sólo existía en la mente se encontraba ella.
Llevaba un uniforme negro y una máscara que ocultaba su rostro. Tal y como la había visto dieciséis años atrás.
—Hola —dijo ella.
—Hola. ¿Es una buena o mala?
La mujer se quitó la máscara. Su piel púrpura y sus ojos amarillos contrastaban atractivamente con el cabello largo y negro.
—No lo sé. Aún trató de procesarlo —se encogió de hombros.
—Atera, dímelo.
—Lo vi. De cerca —sonrió—. Heredó mi cabello, es tan guapo. Y sus ojos son tan bellos —su sonrisa murió—. El que sobrevivió al menos.
—¡¿Qué?! ¿Eso que significa?
—Le arrojaron una bomba. Un pedazo se clavó en su ojo derecho. No pudieron salvárselo —comenzó a llorar—. ¡Estaba tan asustada! ¡Creí que lo perdería antes de siquiera...!
Llegó hasta ella y la abrazó.
No era muy alta. Atera era quizás una de las pocas mujeres galra de estatura pequeña.
—¿Cómo está? —preguntó.
—Un paladín se lo llevó al castillo inmediatamente, lo salvó. Intenté irme con ellos. Quería hacerlo. Permanecer junto a él hasta que se recuperará pero Kolivan me sacó antes de que pudiera hacer algo. Perdió el ojo pero esta vivo. Es lo único que me importa ahora.
—¿Te vio?
—No. Tenía puesta la máscara en todo momento —sonrió—. Pero conocí a su novio.
—¡¿Su qué?! —preguntó sorprendido.
—Me escuchaste perfectamente —rió Atera—. Su-No-vi-o. Él fue quién lo salvó. Es un muchachito de su edad, muy guapo también. Creo que su relación es seria —su voz sonaba emocionada.
—¿Novio? Nunca creí que le gustarán los chicos.
Atera lo golpeó en el pecho.
—No te atrevas a decir nada malo de él. Ha sufrido bastante —se rodeó con los brazos—. Tuve que hacer un gran esfuerzo para no delatarme ante su novio —volvió a reírse—. Casi quería sentarlo y preguntarle sus verdaderas intenciones para con Keith. Pero los estúpidos juguetes de Lotor llegaron, el paladín casi cae al vacío y tuve que salvarlo , no pensaba dejar a Keith sin su bonito novio.
—Pareces muy emocionada —comentó.
—Lo estoy —admitió—. Verlo convertido en un paladín y con un novio que le compró un oso gigante sólo para verlo sonreír... Es lo mejor que podría pasar. Pero ha ocurrido algo.
—¿Qué?
—Lotor tiene a Allura. De alguna manera se las arregló para manipularla, no sé bien los detalles pero al parecer no podemos contar con la princesa.
Él se quedó callado.
Era demasiada información que procesar. Al menos sabía que Keith estaba bien. Eso le daba esperanzas.
—¿Dónde estás? —preguntó.
—Voy en camino. Kolivan quería establecer una alianza con Letiat antes de regresar. Pero no podía resistir contártelo todo.
—Espera. ¿Una alianza con Letiat? Pero ellos fueron los que te secuestraron.
—Bueno, sí. Pero resultó todo un malentendido. Te explicaré todo llegando.
—De acuerdo. ¿Crees que... Keith estará preparado para lo que viene?
—Lo estará. Tiene a su chico y a sus amigos. Y nos tiene a nosotros.
—Seguramente nos rechacé cuándo sepa la verdad.
—Es una posibilidad —suspiró Atera—pero tendremos que confiar en el buen corazón de nuestro hijo.
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Don't Leave Again
FanfictionDespués de la desaparición de Shiro, Keith debe hacerse cargo de liderar a Voltron. Pero antes de enfrentarse a Zarkon y al príncipe Lotor, debe aprender a trabajar en equipo sin querer matar a sus compañeros, en especial al idiota de Lance.
