Keith fue corriendo a su habitación en busca de la chaqueta de Lance.
La sostuvo contra su nariz. Aún olía a Lance, ese olor mareante que tanto amaba y que tanto extrañaba.
Podía mentirse a sí mismo, podía fingir que ya no sentía lo mismo por Lance, pero sería mentira. Aún lo amaba, incluso más que antes, por la simple razón de que no estaba ahí. No supo lo mucho que lo necesitaba, que lo deseaba hasta que desapareció de su vida.
Y ahora iría a recuperarlo.
—Está bien —Keith se ocultó a tiempo para verlos.
—Entonces ¿confías en mí? —preguntó Javier, ladeando la cabeza.
—Tengo que hacerlo —contestó Nakir.
Ambos chicos estaban peligrosamente cerca el uno del otro. Era claro que Nakir había acorralado a Javier pues éste estaba contra la pared mientras el otro le impedía el paso poniendo ambos brazos alrededor suyo.
—¿Vas a dejarme ir? —preguntó Javier.
—Me gusta verte aquí.
—¿Qué hay de Keith?
—No parece muy interesado en mí —Keith notó el dolor en la voz de Nakir—. Además ¿no estás solo también?
—¿Por qué crees eso?
—Bueno, no sigues con Lance, ¿o sí?
—Eso no es problema tuyo —contestó Javier con absoluta calma—. Ahora, si me permites, tengo un chico que salvar.
—¿Qué es lo que tiene él? ¿Qué es lo que me falta para que puedan amarme? —Nakir lo tenía firmemente tomado del brazo y parecía estar haciéndole daño a Javier.
—No lo sé. Y no tengo tiempo para quedarme y discutirlo. Lo siento, Nakir, desearía ayudarte pero...
—Lo entiendo.
—No. Creo que no.
—¿A qué te refieres?
—Es por Lotor. Estuviste con él, no sé que te hizo. Pero tienes que dejarlo ir, o nunca podrás ser feliz. Es lo único que puedo ofrecerte.
—¿Y tu amistad?
—No te servirá —Javier le acarició la mejilla y se alejó.
Keith observó a Nakir. Tenía ganas de salir y decirle que era un maldito imbécil que coquetea con otros... Pero... En realidad, él y Nakir no estaban juntos, se utilizaban para tratar de olvidar a las personas que realmente amaban, (¿Nakir aún amaba a Lotor?). Así que ¿por qué le afectaba tanto? ¿O era simplemente por el hecho de que era Javier quién estaba en medio?
Y a todo eso... ¿De qué estaban hablando antes de que él los escuchará?
Demasiadas preguntas.
***
Tal y como dijo Javier.
Sin problemas.
Hunk y él aterrizaron suavemente sobre un luna donde podían observar fácilmente a la nave donde, supuestamente, se encontraba Lotor.
Keith bajo del león rojo, seguido de sus amigo y observaron al león azul posarse junto al otro.
—¿Cómo llegaremos hasta allá? —preguntó Shiro, el mayor parecía ligeramente incómodo, aunque Keith no sabía decir porqué, quizás el hecho de estar tan cerca del tipo que lo mantuvo prisionero le afectaba.
—Se supone que... —Javier comenzó a caminar sobre la superficie rascando el suelo con el zapato—. ¡Ajá! Aquí está.
Keith lo miró divertido. Javier había saltado de alegría como un niño pequeño y mostraba orgulloso una nave pequeña escondida dentro de un agujero.
—Sólo caben tres personas así que decidan quién vendrá conmigo —continuó Javier.
—¿Por qué no te quedas tú? —Keith no podía imaginarse sentado al lado de Javier, quizá el chico no era mala persona pero eso no borraba el hecho de que no le agradará. Por algo le insistió a Shiro que se llevará a Javier en el otro león. Si se hubiera ido con él había dos posibilidades: o Rojo lo electrocutaba hasta dejarlo casi muerto o Keith lo arrojaba fuera. Simple.
—Porque yo conozco la nave, sé dónde está cada cámara de vigilancia, dónde hacen sus guardias los centinelas y sobre todo, sé en dónde está Lance, puedes no ir, sinceramente prefiero no tenerte cerca.
Keith levantó una ceja.
—Las cartas sobre la mesa, ¿eh?
—No, mi juego es secreto —contestó Javier, de manera enigmática, entrando a la nave.
Keith no analizó demasiado la respuesta del otro y lo siguió.
—Ustedes quédense aquí —señaló Javier a Hunk y Pidge— si algo sale mal, suban al león azul y llévenlo allá, el león sabrá encontrarnos.
—¿Y cómo sabremos que algo salió mal? —protestó Pidge al verse fuera de la acción.
—Les mandaré una alerta a sus relojes —contestó Javier sonriéndoles.
Keith tuvo la desagradable idea de que tanto Hunk como Pidge estaban enamorados ya de Javier. Porque... esas caras de idiota con la boca abierta no eran comunes.
Keith se sentó detrás de Javier y Shiro.
—¿Listos? —preguntó el mayor.
—Yo nací listo —asintió Keith.
Javier dijo algo en español, pero Keith no le comprendió.
—¿Qué dijiste?
—Dije "soporta un poco más Lance" —Javier se giró y le sonrió.
Keith tuvo que hacer un esfuerzo para no golpearlo.
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Don't Leave Again
FanfictionDespués de la desaparición de Shiro, Keith debe hacerse cargo de liderar a Voltron. Pero antes de enfrentarse a Zarkon y al príncipe Lotor, debe aprender a trabajar en equipo sin querer matar a sus compañeros, en especial al idiota de Lance.
