Su felicidad no había durado mucho.
Lance caminaba por un pasillo oscuro. No veía muy bien a causa de toda la tierra que se había levantado en el derrumbe.
No tenía idea de dónde estaba.
Se suponía que iba ser fácil. Un simple rescate de... alguien. Kolivan no lo había dejado claro. Por lo que desde el principio había sido todo un desastre.
Ni siquiera sabía cómo lucía el rehén.
Y ahora estaba en un túnel sin posibilidad de regresar pues una parte se había derrumbado.
—¿Alguien me escucha? —volvió a preguntar, esperó, deseaba oír cualquier voz. Pero no obtuvo respuesta.
Estaba incomunicado y perdido en un planeta extraño, en un túnel que podía venirse abajo en cualquier momento. Y lo peor era que Keith se había enojado con él antes de perderse.
Siguió avanzando.
Y todo por una tontería.
¿Qué tenía de malo abrazar a Javier antes de irse?
Keith y él eran novios.
Ah, pero Keith Kogane era condenadamente celoso.
Bueno, pues era poco probable que volvieran a verse.
Había llegado al final del túnel.
Estaba derrumbado también ahí.
Estaba atrapado.
No podía intentar abrirse paso, lo había intentado la vez anterior y casi se cae el techo sobre él.
No había escapatoria.
¿Era su imaginación o le faltaba el aire?
Moriría.
Ahí.
Lejos de su familia. De sus amigos.
De Keith.
Se sentó contra la pared.
¿Cuánto tiempo tendría antes de que el oxígeno se acabará?
Se sentía cansado.
Cerró los ojos.
Si la muerte llegaba... No quería verla.
***
Keith miró de nuevo la pantalla.
No había ningún rastro de Lance. Era como si hubiera desaparecido.
Se giró hacia Kolivan.
—¿Dónde está? —preguntó furioso.
—No lo sé.
—¡Tú ibas con él! ¡Se perdió cuándo estaba contigo! —Keith estaba a punto de perder la cabeza.
—No fue mi culpa que los habitantes de aquí nos hayan atacado. En algún momento él se separó —Kolivan estaba completamente tranquilo, lo que ponía de nervios a Keith.
—¿Pidge? —Shiro trataba de mantener una actitud tranquila, aunque los puños cerrados delataban lo nervioso que estaba.
—No —Pidge movió la cabeza—. No logró localizarlo. O el sistema de localización se averió o esta demasiado lejos para poder rastrearlo.
—Iré a buscarlo —Keith tomó su bayard.
—No sabes dónde buscar, y no pienso perder a otra persona —lo detuvo Shiro.
—¡No podemos abandonarlo!
—¿Y crees que yo quiero hacerlo? Esto no me gusta más que a ti, pero ¿qué es lo que Lance querría?
—Qué lo buscaramos.
—Querría que siguiéramos sin él.
—No puedes hacerlo. No puedo irme sin él —Shiro lo abrazó—. No me despedí de él —las lágrimas comenzaron a brotar—. Me enojé con él antes de que se fuera y ahora ya no está. No lo abracé, no lo besé. Lo único que hice fue empujarlo y decirle que era un imbécil y que se alejara de mi vista. ¡Ya no podre decirle que lo amo, que es lo mejor que me ha pasado en mi vida, que...! —no pudo seguir. Las palabras se quedaron atoradas en su garganta. Se derrumbó en los brazos de Shiro.
No quería vivir en un mundo en que él no estuviera, no quería vivir sabiendo que no volvería a ver su sonrisa, o perderse en sus ojos, o abrazarlo o besarlo, no quería despertar en una cama vacía o no poder oír su voz.
Gritó sin poder evitarlo.
¡Lo quería de vuelta!
¡Lo quería a su lado!
¡¿Por qué todo lo que amaba lo abandonaba?!
¡¿Por qué todo lo que tocaba terminaba alejándose de él?!
—¡Lance! ¡Lance! ¡No me dejes! ¡Por favor, vuelve! ¡Lance! —Shiro lo apretó más contra él—. Por favor, no me dejes tú también. Por favor. Por favor.
***
Lo encontraron antes de que perdiera por completo la cabeza.
Había llorado durante un largo rato pensando en todo lo que perdería.
En todo lo que sufrirían las personas que lo querían.
Y había pensado en Keith.
Y en lo mal que lo pasaría al saberlo muerto.
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Don't Leave Again
FanfictionDespués de la desaparición de Shiro, Keith debe hacerse cargo de liderar a Voltron. Pero antes de enfrentarse a Zarkon y al príncipe Lotor, debe aprender a trabajar en equipo sin querer matar a sus compañeros, en especial al idiota de Lance.
