Final (Parte 2)

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Lance estaba ahí cuando Keith salió de la vaina criogénica.
Había logrado llegar a tiempo al castillo y puesto a salvo a Keith, el chico se había salvado, sus heridas se habían cerrado, sus huesos rotos se habían soldado.
—Hey, ¿cómo te sientes? —preguntó cargándolo entre sus brazos.
—¿Cómo crees tú? —contestó Keith moviéndose para bajarse.
Lance lo dejó en el suelo.
—¿Qué sucede? —el moreno se arrodilló frente a él, le tomó el rostro pero Keith se apartó molesto.
—No me toques.
—¿Keith? Pero...
—No quiero que sigas conmigo sólo por lástima.
—¿Crees que te tengo lástima? —repitió Lance atónito—. No seas ridículo, ¿por qué crees eso?
—¿No es obvio?
Lance se acercó a él, Keith se acostó en el suelo y quedó debajo del cubano.
—No me importa lo de tu ojo —Lance lo besó en la mejilla —, siempre me gustaron los piratas.
Keith lo apartó molesto.
—No es gracioso, estoy tuerto, ¿cómo crees que me hace sentir eso?
Lance lo observó. La venda que cubría la mitad de su rostro ocultaba la cuenca vacía. Pero no le importaba. Keith era su novio. Y lo amaba con dos ojos o con uno solo.
—Ven, quiero mostrarte algo —lo tomó del brazo y lo obligó a seguirlo.
Keith intentó resistirse pero no tenía la fuerza suficiente.
Lance lo metió a su habitación.
Keith se quedó mudo.
En la cama de Lance había un enorme oso de peluche azul.
—Lo compré para ti. Creí que... —No pudo terminar, Keith se había arrojado a él besándolo impaciente.
—¿En serio no te molesta? —preguntó el joven señalando el lugar dónde había estado su ojo derecho.
—Lo único que me importa es que estés vivo. Vivo y a mi lado.
Keith se rió y corrió hasta el oso.
—¡Es de mi tamaño! —gritó feliz abrazando el muñeco—. ¡Gracias, gracias!
Lance se acercó a él y lo abrazó.
Haría lo que fuera sólo para verlo sonreír.

¤¤¤

—¿Qué es lo que haces? —Javier había aparecido de pronto sobresaltándolo.
—N-nada.
—¿Nada? Pareces nervioso —Javier llegó a su lado y lo miró con el ceño fruncido. No estarías enviando un mensaje a Lotor, ¿o sí?
Nakir palideció.
—¿Por qué haría algo así?
—Lance me dijo que había un espía entre nosotros. Y estas aquí, solo.
—Eso no significa nada —replicó Nakir.
—Curioso. Creo recordar que justo antes de que Lance y Kolivan fueran a los túneles, tú desapareciste —Javier lo acorraló—. Es raro que después de atacar a Keith los galra se fueran. Es como si supieran que la mejor manera de lastimar a Lance sería matando a Keith.
Nakir lo apartó.
—¿Por qué me acusas? ¡No hice nada!
—Y estas obviamente a la defensiva —Javier sacó una espada corta que sólo él sabía de dónde la había sacado—. Eso es muy sospechoso. 
—¿Vas a matarme? —Nakir no apartaba la mirada del arma.
—Tú dime, ¿debería hacerlo?
—No puedes. No tienes las agallas.
—¿Es un reto?
—No. Lo siento —Nakir se rindió.
—Entonces sí eres tú —Javier le tocó la barbilla con el arma.
—No. No soy yo. No soy ningún espía. Al menos no de Lotor.
—¿Eso que rayos significa?
—Soy espía, sí. Pero de La Espada de Marmora.
Javier se apartó.
—¡¿Qué?! Pero Voltron y la Espada son aliados —Javier sacudió la cabeza—. Eso me dijeron.
—Sí, pero no confían demasiado, con Lance a manos de Lotor creyeron que se pasarían al lado de Zarkon. Por lo que me dieron la misión de espiarlos. 
—¿Has estado enviando información a espaldas de ellos? ¿Qué has dicho?
—Nada que pudiera hacer que La Espada se retracte de su apoyo.
—¿Cómo sé que me dices la verdad?
—Antes me pediste que confiará en ti. Ahora te pido lo mismo.
—Bien, pero si descubro que tuviste algo que ver con el ataque a Keith...
—¿Me matarás? —Nakir lo miró sonriendo.
—Peor. Te llevaré a Cuba a conocer a mi madre.
Nakir se rió.
—¿No deberíamos tener una relación antes de que me lleves a conocer a tu madre?
—¿Esa fue tu manera de decirme que quieres ser mi novio? —Javier se cruzó de brazos, divertido.
—¿Quieres que la sea?
—No es muy romántica.
—Puedo hacerlo mejor —Nakir lo tomó de la cintura.
—Estoy seguro —Javier lo apartó—. Pero aún no. Primero quiero saber quién es el espía. ¿Alguna idea?
—Siendo honesto, ahora mismo sospecho de todos.
—¿Incluyéndome?
—Incluyéndote.
Nakir le robó un beso provocando que el otro se sorprendiera.
—Eso no fue un buen primer beso —se quejó el latino.
—Déjame mejorarlo.
—Luego, tengo cosas que hacer —Javier se escabulló antes de que Nakir hiciera cualquier movimiento.

Don't Leave AgainHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora