06- Suéltala ya, ¿no?

40 5 0
                                    

CHLOE:
El segundo día de escuela fue realmente agotador. Cuando llegamos a casa mamá y Papá estaban sentados en el balcón que daba a la playa, era una vista realmente soñada, así que decidí irme sola a la playa en vez de verla desde el balcón de el segundo piso de la casa.

Camine por la solitaria calle que dividía la playa de mi casa, cuando llegue, sentí la arena entre mis pies, todo realmente hermoso me gustaría un romance en esta playa, tan serena y tan calma.

Si, se lo que deben estar pensando, ¡no te presentaste chloe! Y si, ese es uno de mis defectos, soy olvidadiza, enamoradiza y todo lo que termine con "iza" bah ¡mentiras!

Soy Chloe Connor, soy una de las quintillizas. Me gusta leer  libros y ver películas de románticas, si, nuevamente se lo que están pensando, que soy una nerd porque leo libros, pero no, de esa parte de la familia se encarga Hailey yo soy más del amor, ella lee crímenes, yo leo amores de verano, ella lee suspenso, yo como enamorar a un chico y así es mi vida, me enamoro muy fácil por lo que me convierto en la que más le rompen el corazón de la familia. Triste, pero cierto.

Me senté a la orilla y me dedique a mirar el atardecer, amaba todas las cosas así, me sentía dentro de una película romántica. Todo tan hermoso, perfecto, hasta que de un momento a otro que sentí una pelota en mi cabeza, auch... si dolió, quede tirada en la arena fría por el agua que no tardo en salpicarme, unos segundos más pasaron hasta que llegó un chico, ay mamá.. creo que ya me enamoré, es tan perfecto no tiene un error.

Suspire y lo mire.

—Te estoy hablando chica— dijo con esa voz tan suave y varonil— ¿estas bien?

—Si..si, solo mi cabeza.. duele un poco pero no te preocupes— le digo sentándome en la arena nuevamente, él me sonríe.. ay Jesús porque tan así.

—Bueno, te dejo, debo irme, que estés bien— me saludo con la mano alejándose de mi, posiblemente para siempre.

Yo seguí pensando en esos ojos azules y ese cabello rubio un tiempo más antes de volver a casa.

Cuando ya estaba oscureciendo me levanté de la arena y me dirigí a mi casa.

Cuando estaba en la puerta saque mis llaves y entre sin mirar a ningún lado que no fuera la cerámica de el suelo, al levantar la cabeza me encontré con 4 ojos que me miraban atentamente, mi hermano y el chico de la playa se encontraban frente a mi.

—¡Chloe! Has llegado Justo a tiempo— me llamo la atención mi hermano yo estaba perdida en mis pensamientos mirando fijamente al chico de ojos claros que se encontraba a su lado — te presentó a mi nuevo compañero de banda, te encantará la música que estamos preparando, pero necesitamos una vocalista y pensé en ti— me dijo mi hermano sonriendo como un psicópata al mismo tiempo que señalaba al chico a su lado, ¡ay no! Era tan perfecto para ser real, Austin es muy celoso no va a dejar que se acerque a mi ni yo a él.

—Ah si, claro, hola.. mucho gusto, Chloe Connor— le extiendo mi mano a pesar de que ya nos conocíamos, el la toma con gusto y por mucho más tiempo del que debería y a mi hermano se lo empezó a notar raro. Esta claro que no le agrada.

—Suéltala ya ¿no?— le dijo— esta de más decir que ella esta prohibida—le advirtió amenazándolo.

El me observó de arriba abajo y luego miro a Austin y asintió algo confundido.

—Claro, no te preocupes— dijo.

—¿Te quieres quedar a dormir? Mañana no hay clases y debemos componer nuevas canciones— explico mi hermano.

— Oh me encantaría, pero no quiero ser molestia— dijo mirándome de arriba abajo, por un instante me sentí desnuda, por lo tanto incómoda.

—Estoy segura de que a mis padres no les molestara— concluyó mi hermano haciendo que un silencio un poco incomodo se forme.

—Bueno, yo voy a... ya saben ¿mi cuarto?— dije nerviosa en un intento de escaparme de esa incomodidad. Lo que dije sonó más como una pregunta que una afirmación el chico cuyo nombre todavía no sabia estaba reteniendo una sonrisa y mi hermano me miraba confundido.

Cuando llegue a mi habitación cerré la puerta detrás de mi y me recargue en la misma cerrando mis ojos, hasta que escuche como se aclaraban la garganta, abri mis ojos como platos y me encontre con la silla de mi escritorio dada vuelta, eso llamo mi atención, lentamente esta se comienza a dar vuelta  y queda mirando hacia mi con Laia sentada en el con cara de.. ¿pervertida? Con el conejo de katie en sus manos, espera.. EL CONEJO DE KA....

-¡MAMAAAAAA!- gritó katie desde su habitación.

Y así fue como Laia se ganó una paliza por parte de katie. Viendo estaban por irse las dos de mi habitación Laia se paró frente a mi.

—No me arrepiento de nada— me dijo y recibió un golpe desde atrás por parte de Katherine, reí porque creí que le la había golpeado con un cartón de alguna de las cajas de la mudanza, pero abrí mis ojos al ver que en realidad había golpeado a Laia con un maldito teclado, MI maldito teclado.

—¡Laia! ¡Estás malditamente desquiciada!— le grite.

—Es para que sepan que si vuelven a tocar a mi conejo no va a ser un teclado— dijo con cara de mafiosa antes de irse, raramente se la ve así a Kat, solo cuando tocan a su conejo, es lo más preciado para ella.

Mire al suelo viendo el cuerpo inerte de Laia, ella abrió los ojos lentamente y yo los puse en blanco.

— Las dos están mal de la cabeza, ¡ya vete de mi habitación!— Laia se pro mostrándome su dedo corazón pero finalmente yéndose.

Cuando llegó la noche después de comer, por cierto esa cena fue realmente incómoda, el me miraba todo el tiempo al igual que yo, pero eso no fue lo incomodo, lo incomodo fue que Austin estaba allí fulminándonos.

Estaba encayada en mi cama escuchando música, todos duermen por lo que la música esta baja, soy la que más tarde se acuesta, escuche la puerta abrirse y cerrarse al instante. Me asuste y prendí la linterna de el celular y ahí estaba este chico desconocido que tanto me gusta

—Tu.. ¿que haces aquí?—pregunte incrédula que el hombre de mis sueños estuviera en mi habitación.

—No podía dormir y oí la música, es buena..— dijo pero levante una ceja mostrándole que no le creía absolutamente nada— Esta bien, en realidad quería venir por lo menos a decirte mi nombre ya que nunca me presenté, soy Vince, mucho gusto— me dijo con una gran sonrisa.

—El gusto es mío Vince—le respondí —así que eres compañero de mi hermano.

—Si, él y yo nos conocimos el primer día en la playa— me contestó sonriendo, nunca se le borra la sonrisa? Por mi mejor.

Y así paso toda la noche hasta muy tarde estuvimos hablando y nos llegamos a conocer bastante, en serio me gusta y creo que me enamoraré rápido, a veces odio ser así.

QuintillizasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora