21- No contestó.

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CHLOE:
Era sábado en la mañana, muy soleado, me encantaban los días soleados, ya que significaba ¡Playa!

Me pare del sillón preparándome una malla para ir, y se me ocurrió la brillante idea de invitar a Katie, ella no había salido de su habitación desde hace una semana, no va al colegio, hasta creo que ni se baña... ¡iugh! Solo baja para cenar y almorzar. Y absolutamente nadie logra ingresar sin volver con un golpe en su cabeza. Esa perra está loca. Pero la entiendo, los corazones rotos duelen más que la mierda las primeras veces.

Fui a llevarle la comida a la puerta de su habitación como ofrenda de paz y luego la invitaría a la playa. Había un silencio sepulcral, toque la puerta, una vez, dos veces, tres veces... habían pasado quince minutos y nada.

Seguro se había quedado dormida.

Decidí bajar al despacho de mi padre para decirle que katie no me respondía.

—Papá—dije entrando sin golpear—Katie no...— me calle al ver a Annette y a Nash sentados en la oficina de mi padre. ¿que sucede aqui?

—¡Chloe!—me regañó pero yo no podía quitar mi vista de los chicos —no debes entrar así—continuó.

—Lo siento— dije—¿Que.. que es lo que hacen ellos aquí?— Pregunté a mi padre sin parecer interesada.

—Linda, te presentó al nuevo chófer de la casa y a la nueva niñera de Emy, me di cuenta de que mama tiene mucho trabajo y no puede seguir llevandolos a la escuela ni cuidando de Emily a toda hora, así quesos chicos se harán cargo.

—Oh..—dije sin despegar mi vista de Annette, mierda, este era mi fin. O el maldito fin de mi heterosexualidad—T-te venía a decir que Katie no sale de su habitación hace días y cuando fui a llevarle su comida no contestó—Le conté lo que había pasado recientemente.

Mi padre se levantó y salió de su despacho, supongo que para ir a ver como estaba Katie.

Quede sola con los chicos. Decidí ignorar por completo a Annette.

—Nash— lo llame —¿tu sabías que yo vivía aquí?—Le pregunté.

El sonrió.

—Claro nena, entre aquí por ti—Ni siquiera pude sentir ternura. Sentía la mirada de Annette sobre Nash. Atenta.

Le sonreí y él también lo hizo, pero ese momento mágico fue arruinado por un grito de horror de mi padre.

Corrimos junto con los chicos, mi madre, Jade, Emily, Austin y hailey. Laia había ido a comprar algo al supermercado.

Cuando llegamos donde mi Papá nos dimos cuenta de que estaba dentro de la habitación de Katie, se podía escuchar desde cuadras de distancia que estaba llorando.

Fui la primera en entrar desesperada, seguida de mi madre con Emily encima. Quien al ver la desgarradora escena tapó los ojos de la niña y se la llevó corriendo. Dios mío.

Katie se encontraba a apoyada en la pared, en algún momento habrá permanecido sentada pero ahora estaba acostada de lado en el suelo con una navaja en tu mano derecha y cortes profundos en su muñeca izquierda, la sangre que salía de su brazo era una GRAN cantidad, yo me tape la boca para evitar un gran sollozo.

Mi madre quien después de dejar a Emily regresó, me abrazó llorando, mi padre estaba abrazando a Katie sin vida por los hombros, nunca vi llorar tanto a mis padres, ni yo nunca lloré tanto, suerte que Laia no esta aquí, pues ella ODIA la sangre.

Caí rendida en el suelo mientras gritaba hasta desgarrar mi garganta, al oír tal grito Jade entró en la habitación, Ella tapo su boca y entró en un shock en el cual jamás la había visto. Hailey se había quedado con Emily fuera.

Nash se acercó al cuerpo sin vida de mi hermana y le tomó el pulso.

—Yo soy guardavidas, y créanme que se que esta chica esta viva, hay que detener el sangrado y llevarla al hospital más cercano.—Soltó de repente, mis ojos dejaron de derramar para mirar sus ojos incrédula.

Sin perder tiempo mi padre alzó en brazos a mi hermana y salieron corriendo de mi casa al hospital, yo no podía parar de llorar así que me quedé en mi casa junto a Jade, Hailey, Emily y Annette. Austin, papá, mamá y Nash desaparecieron por la puerta yendo hacia el hospital.

Tenía la cara tan roja que hasta parecía un tomate, Emily no paraba de preguntar qué le había pasado a Katie hasta que, al no recibir respuestas, en algún momento se quedo dormida en el sillón así que la llevamos a su habitación.

De un momento a otro la puerta se abrió dejando ver a una laia completamente feliz y sin detenerse a mirarnos ni un segundo habló.

—Me encanta caminar, me pone de un genial humor— dijo al fin posando sus ojos en nosotras.

Cuando nos vio su sonrisa cayó por los suelos.

—¿Que paso?—Pregunto uniendose a nuestro abrazo.

—Katie... ella, ella se...—Hailey no pudo terminar su frase.

—Ella intentó suicidarse— Terminó Jade, nunca la había visto llorar, pero ahora lo estaba haciendo.

Laia rompió en llanto. Y yo me dispuse a hablar con Annette.

—Chloe... lo siento tanto— Dijo ella mirando mis ojos llorosos y sobándome la espalda.— si necesitas hablar, sabes que soy una amiga— dijo.

—Lo se... gracias, pero necesito que comiences a trabajar hoy— le pedí.

—Claro, no te preocupes, cuidaré a Em—contesto ella y no supe que hacer, estaba muy débil así que simplemente deje que me abrazara y llore en su hombro. Su aroma de alguna forma me tranquilizaba y agradecí un poco de paz en éste embrollo.

Finalmente pedimos un uber y fuimos directo al hospital para ver si pudieron salvar a Katie.

Desee con todas mis fuerzas que nada le haya pasado, desee que logre volver. Podría dar mi vida ahora porque ella sea fuerte para regresar.

QuintillizasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora