09- ¿Cómo puedes fijarte en él?

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HAILEY:
Hoy es viernes y voy directo a mi última hora, literatura, espero que esta profesora no sea tan insoportable como la señora Adams, esa mujer si es molesta, obviamente nunca se lo diría por una cuestion de respeto.

Llegue a el salón 108, literatura allá vamos golpeó y se escucha un leve "pase" proveniente de una voz masculina.

Entre y ni bien entre no vi ni quien estaba dentro me giré para cerrar la puerta, cuando voltee de nuevo me encontre con el profesor que me había dado indicaciones de donde estaba la biblioteca, el estaba sentado en el escritorio mirando con su cuerpo hacia la clase y su cabeza gira da hacia mi con una sonrisa.

—Buenas tardes, bienvenida—me dijo—¿Connor, verdad?—me pregunto, que memoria.

—Es correcto profesor, pero mi nombre es Hailey—le corregí.

—¡Oh! Lo siento, no lo recordé—me confesó.

—No se preocupe— le di una sonrisa de cortesía y el la devolvió.

—Siéntate con.. —miro a toda la clase y detuvo la mirada en un chico con anteojos adelante de toda la clase— con Milton— lo nombró y el levanto su cabeza y me miro abriendo sus ojos, es realmente tierno.

Camine lentamente hacia el asiento junto al muchacho de anteojos quien me miraba expectante, pero al llegar hacia su lado bajo la mirada rápidamente, como si tuviera miedo de hablarme.

—Hola Milton— lo saludé con una simpática sonrisa.

—Hola.. —me dijo tímido, no sabía cómo continuar esta conversación ya que él parecía no querer tenerla, así que la deje así por ahora.

Pase toda la clase, bastante interesada por los temas de los que hablaba el profesor realmente es bueno en esto, no como la señora Adams. Cuando tocó la campana me levanté de mi asiento saludando a Milton pero ni siquiera esperé que me contestara y camine hacia la salida pero un brazo me detuvo.

—Señorita Connor— me llamo el profesor cuyo nombre no se, se que su apellido me lo dijo, pero no lo recuerdo.

—¿Si?

—Quería advertirle que Milton es un niño que sufre de bullying y que por favor lo ayudes a salir de eso, confío en que eres una niña muy amable y espero que de verdad puedas ayudarlo— me dijo suplicante.

—Si ¡claro! No hay problema con eso, me encantaría ayudar— le dije girandome para irme pero rapidamente me volvi sobre mis pies— ah, se me olvidaba, profesor, ¿como es su nombre?— El sonrió.

— Colton

—Adiós profesor... Colton— le dije y me fui de allí.

Llegue a la puerta de el Instituto, donde generalmente esperaba a mis hermanas y hermano para irnos juntos.

Estaba parada junto a la fuente escuchando música mientras leía mi nuevo libro, cuando de repente siento unas manos en mis hombros que me tiran para atrás ¿será que me quieren secuestrar? Pensé con horror.

—¡POR FAVOR NO LO HAGAS TENGO MUCHO POR VIVIR TODAVIA! ¡NO ME MATES!- le grité al secuestrador quedándome sin cuerdas vocales y alertando a cualquier persona que estuviese a mi alrededor. En mi mirada solo había horror.

Estaba realmente horrorizada hasta que escuche una risa muy fuerte, me gire para encontrarme con una Laia completamente orinada de la risa. Quise matarla pero me contuve como la gran adulta que soy, sacudiendo mi camisa (si, llevo camisa a la escuela, no me juzguen, me gusta dejar una buena imagen allá donde voy), y mirando al rededor solo para ver frente a cuentas personas había quedado en ridículo por la culpa de mi estúpida hermana. La observé furiosa queriendo arrancarle esos lindos ojos celestes que mis padres le dieron.

Puse mi mejor cara de mal humor y la ignore mirando hacia la calle por donde salía del estacionamiento un auto negro muy lujoso, de repente el vidrio del auto comienza a descender dejándome ver al profesor de literatura, Colton. ¿Habrá visto el desmadre que monte? ¡Que vergüenza!

—¿Están bien señoritas?— pregunto, Laia y yo nos observamos por un instante— las vi discutir, creí que necesitaban ayuda— dijo

—Oh, profesor Colton, que vergüenza, simplemente fui asustada por mi hermana, no se preocupe— dije volteando a ver a Laia quien nuevamente aguantaba su risa. Colton nos dijo que nos cuidemos y arranco para donde sea que debía ir.

— Es sexy— Oí decir a Laia detrás de mi, la miré con completo asco.

— Es un profesor ¿como puedes fijarte en el?— pregunte, ella simplemente se encogió de hombros restándole importancia, como a todo, hay algo que verdaderamente le importe a esta mujer, pongo mi ojos en blanco Justo en el momento en el que aparecen el resto de mis hermanos.

Pasamos a buscar a Emily a su jardín de niños y concluimos nuestro viaje en casa.

Llegue a mi habitación y me tiré en la cama, realmente fue un día agotador, mañana iría a hablar con Milton ya que el profesor me pidió que ayude, parece buena persona.

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