Capítulo 72.

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¿Se han despertado con una sensación en el estómago y no saben que es? Sabes que no es hambre, ni ganas de ir al baño. Alejo los malos pensamientos y estiro mi mano hacia el lado de Aaron, abro los ojos cuando no lo siento. No sé en qué momento se levantó y me dejó arropada.

Tomo mi celular y le envío un mensaje.

"¿Donde carajos estas?"

No pasan ni 5 segundos cuando veo que se abre la puerta del baño, es él, con la frente fruncida y mostrandome el mensaje que le envié.

- Hola precioso. -sonrío con inocencia.
- Estas demente, o eres demasiado floja para no revisar el baño antes de escribirme.
- Cállate y ven. -estiro mis brazos y él viene a mi sin pensarlo.
- Buenos días. ¿Como dormiste?
- Tuve pesadillas, no pude dormir del todo bien.
- ¿Y eso? -lo miro, es algo lógico.
- Soñé que me eras infiel.
- Eso sólo pasará en tus sueños.
- Más te vale Steve. Me arreglare, tenemos que ir a trabajar.
- Quedemonos aquí acostados.
- Jefe, que propuesta indecente es esa.

Son las 12 y todavía sigo con esta sensación en el estómago.

- ¿Iremos a almorzar juntos? -me acerco a su escritorio, no tengo casi apetito, pero supongo que el sí.

- Si amor, termino aquí y nos vamos.

- Esta bien. -me quedo como una tonta viéndolo, es ese efecto que causa en mi cada vez que me dice amor.

Me siento en sus piernas sin preguntar, él sólo sonríe y comienza a acariciar mi brazo, mientras que con el otro sigue trabajando. Tomo un bolígrafo y hago una raya en su mano, río por lo bajo y le hago otra.

- Ada.

- ¿Qué? -escondo el bolígrafo.

- Yo siento, no me rayes.

- Llorón. -suena su teléfono y me dice que conteste, que hable por él para que pueda terminar rápido. - ¿Aló?

- Si, por favor con el señor Cromwell.

- En estos momentos está ocupado, ¿quiere dejarle algún mensaje? -escucho como Aaron se ríe.

- Sí, dígale que el señor Wester está en la ciudad hoy, que desea aprovechar el día reuniéndose con el. -genial.

- El le escribirá en lo que pueda.

- Gracias.

- Con gusto.

- Te escuchas como una secretaria sexy. -besa mi cuello.

- Esta secretaria sexy está jodidamente enfadada.

- ¿Por qué? -recuesta su cabeza en mi.

- Me robaron a mi novio hoy de nuevo. Te llamó el señor Wester, que quiere aprovechar el tiempo de hoy aquí en la ciudad contigo. -giro mi rostro y veo su cara de culpa.

- Lo siento cariño, es un cliente importante.

- No importa, no es tu culpa. Pero no creas que me quedaré aquí. -no tengo hambre, pero tampoco me quedaré sola.

- Ya sabes...

- Siii, no saldré sin Bob. -rueda sus ojos.

"Nalguealo como Grey a Anastasia. Me gustaría ver eso" Cleopatra tiene una fusta en su mano.

Me muevo con la intención de levantarme y me aprieta más a él.

- ¿Piensas irte sin un beso de despedida?

- No. -Me cruzo de brazos - dámelo tú.

- Te. -me da un beso - doy. -otro beso, y así en cada palabra -todos.los.besos.que.quieras.

- Quiero mil besos.

- Eso tomará su tiempo. ¿En mi casa esta noche?

- Ya casi vivimos juntos, eso ni se pregunta.

- Entonces hoy en mi casa, no sé a qué hora llegue. -suspiro.

Hoy Bob no puede acompañarme a comer, sólo me lleva al mismo restaurant de siempre, promete venir por mi apenas se desocupe.

Sólo pido una ensalada. Cuando termino miro al frente y junto mis dos manos debajo de mi barbilla para hacerle monerías a una bebé que tengo al frente, la cual no ha dejado de mirarme y yo de sonreirle.

Voy al baño mientras pasan la tarjeta para pagar la cuenta, logro entrar después de una larga fila. Estoy de pie en el lavamanos y pienso en enviarle un mensaje a David, reviso el bolsillo de mi falda y no lo siento.

- ¡Mierda! Lo dejé en la mesa. -me lavo las manos deprisa y salgo.

Ahí está en la mesa, observo hacía los lados y no veo a Bob, así que decido salir y ahí está.

- ¿En dónde estabas? -río.

- En el baño papá. -me mira serio.

- No te puedes perder de vista, entré y no te vi.

- Si, si. Vayamos a la empresa, tengo bastante trabajo.

- Llego a la empresa y todavía tengo esta horrible sensación.

En la tarde Bob me avisa que está abajo esperándome. Me subo al auto y nos encaminamos a casa de Aaron, me informa que él ya está ahí desde hace un par de horas, y se me hace bastante extraño que no me haya avisado.

En la entrada veo un auto que no reconozco y una alarma en mí se enciende sin saber porqué.

Entro a la casa y todo está en orden, Marta no vendrá hoy. Subo las escaleras para ir a la habitación y no sé de qué manera reaccionar cuando veo lo que tengo al frente.

Dulce Infierno Donde viven las historias. Descúbrelo ahora