- Espero tengas tan buena tarde como yo. —sonríe y pasa por mi lado.
- Que- ¿Qué demonios haces aquí? —la tomo por el brazo.
- ¿Es algo obvio, no?
- Lárgate.
- Con gusto. —Sasha me guiña el ojo y sigue caminando.
Estoy de pie en la mitad del pasillo sin saber que demonios hacer, esto tiene que ser una pesadilla. Tengo la nariz y las orejas hirviendo, no hay que imaginar tanto para saber como están.
Abro la puerta y Aaron está dormido en boxer, no se si ahorcarlo, ahogarlo con la almohada, despertarlo para una explicación o que. Dejo mi celular en la cama y con cuidado tomo mi bolso, comenzando a guardar toda mi ropa. Aaron se despierta cuando dejo caer mi desodorante, lo veo de reojos y se está estrujando los ojos.
- Amor. —respiro profundo — ¿En qué momento llegaste?
- Así habrás estado que ni sentiste.
- ¿Eh? —escucho que se sienta — ¿Qué estás haciendo Ada? —en dos segundos lo tengo a mi lado.
- Suéltame. —le digo cuando intenta detenerme.
- ¿Qué te sucede? —mi teléfono suena con un mensaje.
Lo tomo sin importar la mirada de Aaron.
Terminaré en la cárcel por asesinar a Sasha después de este mensaje. Tiro el teléfono a la cama y sigo recogiendo mis cosas.
- Luces bien en la foto. —le digo. Sasha envió una foto de Aaron como lo encontré, en boxer.
- ¿En que momento fue eso? —estallo.
- ¿En serio Aaron? ¿En serio preguntas cuándo? Me acabo de encontrar a Sasha saliendo de la habitación, entro y te consigo en boxer. ¿Y aún así tienes las bolas para hacerte el loco? —siento una presión en el pecho increíble.
- ¿De que hablas? —estoy que le lanzo la lámpara.
- ¡Oh! Que idiota. —pego la palma de mi mano en la frente — no estaban haciendo nada, sólo jugaban a planchar ropa, por eso estas así.
- Sasha no ha estado aquí.
- Oh, no, no, no. A mi no me vas a hacer pasar por loca, la acabo de ver saliendo de la maldita habitación. Su auto está afuera. —se acerca a la ventana y echa un vistazo.
- Afuera no hay nada. Juro que no sé de qué hablas amor, créeme.
- ¿Qué pensabas? ¿Qué se iba a quedar para llevarme a la casa? — vuelve a sonar mi teléfono — tomalo, de seguro debe ser otra foto tuya. —hace lo que le digo.
- ¿Quien es Jacob?
- ¿Jacob?
- Si, al que le dijiste que te encantó verlo a escondidas de mi.
- ¿De que hablas? —esta vez soy yo quien pregunto. Aaron lanza mi teléfono a la cama y yo lo tomo.
- ¿Vienes a reclamarle por algo que no tengo la mínima idea, y tú te viste con alguien?
Comienzo a revisar el mensaje que llegó, y siento que se me olvidó como respirar. Es como si alguien hubiese tomado mi teléfono, haya enviado mensajes y respondido como si fuese yo.
Los mensajes dicen lo bien que la pasé comiendo con un tal Jacob a escondidas de Aaron, que ansío volver a repetirlo. Estoy consiente de que yo no envíe eso, y no sé quién lo hizo. Pero esto es la peor pesadilla hecha realidad.
El mensaje que acaba de llegar dice que si ya estoy con Aaron.
- Yo no envié ninguno de esos mensajes.
- ¿Yo si tengo que creerte? —justo en el corazón.
- Dejé mi teléfono en la mesa mientras fui al baño, de seguro alguien, lo más probable es que sea el acosador estaba ahí.
- ¿Si? —responde sarcástico — y yo no sabía que Sasha estaba aquí mientras dormía. ¿Y me crees? No, tu no me viste en nada porque nada pasó. ¡Pero aquí hay mensajes! —grita.
- ¡Y fotos tuyas! —grito aún más.
Es como si la vida estuviese conspirando en nuestra contra. Todo dice que ninguno tiene la culpa de nada, Sasha pudo entrar y esperar a que yo llegara para creerme el escenario, al igual los mensajes, alguien pudo tomar el teléfono y crear toda la conversación, pero como humanos siempre existirá en nosotros la duda, y eso, es lo que derrochamos en este momento.
- Te juro que no se como pudo entrar Sasha.
- Ni yo como llegaron los mensajes.
- Pero no quiere decir que no este enojado por esos mensajes y dime que soy la peor persona del mundo por desconfiar y dudar. Pero todo se está acumulando, ya es demasiado.
- Tranquilo, siento lo mismo. —está claro que aquí nada se arreglará —es mejor que me vaya a mi casa, los dos estamos alterados y a la defensiva.
El sólo suspira y me ve guardar la ropa. No espero que me detenga, pero pega justo en el pecho que sólo me observe.
Termino con mis cosas y las de Coco. Puede que no haya pasado nada, pero la imaginación siempre será nuestra peor enemiga en estas situaciones, no dejo de pensar en Sasha en esta habitación.
- Ada… —dice cuando voy a salir de la habitación, me giro sin emitir ningún sonido —cuidate.
«¿Y eso que significa? ¿Está rompiendo contigo?»
- Igual.
Salgo y entro a la otra habitación en donde está Coco durmiendo.
No sabía que tenía tanta ropa aquí, hasta ahora.
En el taxi recuerdo más palabras de Aaron. ¿Será que piensa en no resolver las cosas? ¿Qué esto no tiene solución?
Entro a mi apartamento y dejo todo en la sala. Voy directo a la habitación y me tiró a la cama.
Ahora entiendo esa horrible sensación en el estómago, debí imaginar que algo iba a suceder.
Los mensajes no son ciertos, quiero creer que lo de Sasha tampoco, pero la vi saliendo de la habitación.
Siento que nada será igual.
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Dulce Infierno
RomansaAda Woods esa mujer sin filtro que dice lo primero que le pase por la cabeza, es torpe como ella sola, habla hasta por los codos y está más dormida que despierta. Pero ante todo es fiel a su familia y a sus seres queridos. A sus 23 años se traslada...
