Capítulo 74.

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Hoy no hay mensajes de buenos días, ni un “¿Te busco?”

Hoy lo único que hay son esos malditos mensajes, que no he eliminado para tener el número.

Me ducho y me visto, tengo que solucionar las cosas con Aaron. En estos momentos en que nos quieren hacer la vida cuadritos, es cuando más tenemos que estar juntos y confiando el uno del otro, así que mejor solucionamos este problemon.

Pero al llegar a la oficina no hay nadie, Amanda me dice que Aaron no vendrá hoy, no me quiere dar más información porque según ella yo soy una simple empleada más. El corazón se me arruga más de lo que está, cuando en el escritorio veo una nota de él, pero que sólo dice:

“Este es todo el trabajo, no te puedes ir hasta no terminarlo”

Lo arrugo y lo tiro a la papelera, hago lo que me pide en la nota.

A la 1 aún no tengo hambre, y me distrae el sonido del teléfono de su escritorio. Me levanto y contesto.

- Oficina de Aaron Cromwell, habla con Ada Woods, ¿en que puedo…

- ¿Ada? —es él.

- Sí.

- Pensé que llamaba al teléfono de Amanda, me equivoqué.

- Aar…

- Pasame a su extensión. —se escucha serio, y que no quiera hablar conmigo me confunde, pero más que confundirme, me duele.

- Sí jefe. —marco la tecla y cuelgo.

Me siento en su silla y mis ojos se cristalizan, respiro para no derramar ni una lágrima y continúo con mi trabajo.

A las 5 de la tarde estoy apunto de terminar mi labor, cuando siento que se abre la puerta, Aaron le pasa seguro y entra como un toro.

Mi corazón se acelera al verlo después de ayer.

- ¿Decías que la de los mensajes no fuiste tu? —tiene un sobre en la mano.

- Te dije que no lo son.

- ¿Y esto? ¿Tampoco fuiste tu? —tira el sobre en la mesa.

Con manos temblorosas lo abro y saco de ella una foto. No es cualquier foto, salgo con las manos en la barbilla sonriendole a la bebé de ayer; pero en esta foto no aparece la bebé, en vez de eso está un hombre sentado al frente de mi, todo concuerda para que parezca que le hablo y le sonrío a él.

Es un hombre rubio como la supuesta persona que envió las flores.

El montaje se ve tan real, que hasta estoy dudando de mi salud mental. Estoy pensando en su fui a comer sola o no. Esto parece una película cliché.

- Esto no fue así, pregúntale a Bob si quieres. El me dejó ahí sola y cuando me buscó estaba sola también.

- Sí, está claro que le iba a preguntar, me dijo lo mismo, pero el no estaba cuando comias. Fácilmente pudiste haberlo corrido antes de que llegara, para después burlarte con él de mi.

- Te estás creando una novela en tu cabeza.

- ¿Novela? ¡Mira las malditas fotos!

- Es un montaje.

- ¿Montaje? —ríe con toda la ironía, y yo no puedo ni moverme —mi foto también es un montaje entonces.

- No, la tuya la tomo Sasha en tu habitación.

- Y esta la tomo no se quién, mientras me veías la cara de idiota.

- Aaron, nada de esto es cierto. Ni los mensajes, ni la foto, y sé que la que envió Sasha lo hizo con doble intención.

- ¿Ahora que te descubrí resulta que no es cierto? Pero anoche sí. —está completamente ciego, no creera nada, y yo estoy a un segundo de comprar un arma y buscar al culpable de todo.

- ¿No me creerás cierto? —observa a todos lados menos a mi —respondeme para saber que podemos hacer con lo nuestro.

- ¿Lo nuestro? —ya respondió lo que tanto me pregunté —¿Aún crees que hay algo? ¿Para que después de revolcarte conmigo vayas y lo hagas con el? —pego un manotazo en el escritorio.

- No vayas por ahí, no te lo permitiré.

- ¿Te duele la verdad? —este no es Aaron.

- Este no es momento para hablar.

- Ni este, ni ningún otro momento.

- ¿Así serán las cosas?

- ¿Así será que?

- Esto —señalo a ambos — ¿Volvemos a la relación de jefe-empleada porque no te dignas de solucionar las cosas?

- ¿Qué vamos a solucionar? Dímelo.

- ¿Y lo de Sasha que? ¿Yo si me tengo que creer que era una mentira? Estaba dispuesta a olvidar Aaron, porque sé que es alguien que nos quiere joder. Pero tu no quieres pensar eso, prefieres pensar que soy una cualquiera, ¿no? Está bien, así será, trataré de demostrarte como sea que esto es un montaje, pero no para volver contigo, porque después de esto no te pediré nada de eso, sólo lo haré para que veas lo ciego de ira que estas, pero eso sí, cuando te des cuenta de todo, será tarde y no voy a querer lamentaciones. Ahí está todo el trabajo que tenía, hasta mañana señor Cromwell.

Y es así como alguien puede caminar aún con el corazón cayéndose a pedazos. No dejo que responda, aunque se que no lo hará.

Entro a mi auto y golpeó el volante con frustración. Jodido Aaron, como es que después de todo va a desconfiar a la primera. Nada será fácil ahora, Aaron no me la pondrá fácil en la oficina, pero sobre todo no será bueno verlo todos los días.

Dulce Infierno Donde viven las historias. Descúbrelo ahora