ADA WOODS.
No sé cómo no me dio un infarto anoche cuando Aaron me conto absolutamente todo.
Sasha es ese tipo de mujeres que siempre avergonzara a nuestro género, nosotras las mujeres no somos así, hay que estar demasiado loca para hacer todo eso. En cuanto a lo de Adrián, no diré que está bien, pero tampoco me enojo el que lo haya hecho, así que simplemente no opine nada y me dedique a curarle las heridas, aunque morí de risa cuando me conto que le partió un banco.
Aaron no deja de mencionar lo contento que esta de que haya vuelto con él, y de que ahora estemos viviendo juntos. Lo del bebé lo he pensado, no había mucho que pensar, pero decidí en que si, para que engañarme, Aaron es el gran amor de mi vida, y sé que quiero todo con él, supongo que las cosas no serán fáciles, conozco mi cuerpo, y se las opiniones que me han dado lo médicos, se encargara de contactarse con el mejor médico y quedamos que después de su cumpleaños iríamos.
La casa quedo preciosa, y mi ánimo aumenta cuando bajo y veo en la cocina hasta a Peter cocinando, Navidad siempre ha sido mis fiestas favoritas, y más esta, que será la primera de muchas con Aaron y nuestras familias, que se resumen a un pequeño grupo, pero que para mí valen mil.
El día nos la pasamos en eso, cocinando y terminando de arreglar las cosas, a eso de las 8 de la noche nos alistamos para bajar a cenar, suerte que cada quien tiene su baño, porque con mi mamá y London ya es una eternidad esperar. Estoy en el armario de Aaron sentada alrededor de todos sus trajes buscando algo que ponerme en mi maleta, y él se acerca a mí, lo supe antes de verlo, su perfume ya me había llegado.
Casi se me sale un charco de baba al verlo, va de lo más sencillo, una camisa blanca ajustada, que hacen relucir sus tatuajes y músculos, un jean, y unos Adidas.
- ¿Puedo lamerte?
- Depende de que quieras lamerme.
- Esos brazos. —Aaron ríe a carcajadas, pero de esas tímidas cada vez que le digo un cumplido.
- Cuando quieras. Ven, quiero que te vistas con esto.
- ¿Si señor?
- Por favor.
- Mejor.
Salimos a la habitación y me entrega una bolsa, la abro y rio pero una risa de ternura, las que ocasiona Aaron.
- Sabía que eras cursi, pero con esto te pasas de hermoso.
Saco la ropa y como ya estoy bañada, me visto.
Parecemos gemelos, compró la misma ropa que tiene el, pero para mí.
- También tengo un detalle para ti. —le digo caminando hasta la pequeña mesa de noche que esta de mi lado.
Le muestro los dos gorros de Navidad y en su rostro se dibuja una gran sonrisa, es increíble cómo se emociona y se halaga por estos pequeños detalles, lo que no sabe es que se merece el mundo entero. A Coco le compre uno igual, abajo si se deja, se lo pondré, y resulta que Aaron le compro un sueter de lo más cuchi.
Se coloca el gorro y hace lo mismo con el mío, cuando termina me toma por la cintura pegándome a él.
- ¿Sabes que te amo no? —roza mi nariz con la suya.
- Yo te amo más mi príncipe tatuado.
- Espero disfrutes de la primera de tantas navidades juntas.
ESTÁS LEYENDO
Dulce Infierno
عاطفيةAda Woods esa mujer sin filtro que dice lo primero que le pase por la cabeza, es torpe como ella sola, habla hasta por los codos y está más dormida que despierta. Pero ante todo es fiel a su familia y a sus seres queridos. A sus 23 años se traslada...
