Capítulo 7.

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Después de 10 minutos de tortura escuche un grito y automáticamente supe que era Holly que me había visto. Voltee y ahí estaba ella corriendo con esos tacones que la dejaran en coma si se cae.

- Pero que hermosa te ves Ada, ya veo que ya conociste a Barbie - dice mirando hacia dónde está sentada la rubia.

- No he tenido la fortuna de conocerla -respondo con ironía.

Nos acercamos a la mesa y Holly saluda a su hermano y me toma de la mano para presentarme.

- Aaron ya conoces a Ada, sasha te presento a mi amiga -y es que hasta nombre de perra tiene.

Solo se molesta en darme una sonrisa falsa a la cual le respondo igual.

- Ada es arquitecta y se graduó con las mejores calificaciones de su clase -le dice mi amiga a la perra, digo a sasha, conozco tanto a mi amiga que sé que dice eso porque no la soporta.

- Holly... -le dice Aaron con ese tono de "no vayas a empezar" pero noto que está aguantando la risa - Hola Ada un gusto volver a verte - ya es la segunda vez que me lo dice y pues vaya chico, me lo empezaré a creer.

- Igualmente -le respondo y veo de reojo a que sasha pone cara de pocos amigos.

La noche transcurre entre dagas que le lanza Holly a sacha y agregándole mis carcajadas las cuales no pude aguantar cuando Holly dijo

- ¡SASHA! Ya sé a qué actriz te pareces -dijo haciendo que la rubia se bataqueara el cabello pensando que la compararía con una actriz despampanante - a la Chihuahua de Un Chihuahua en Beverly Hills. ¿Verdad Ada?

Hizo que la rubia la fulminara con la mirada y pararse para ir al baño, en ese momento se acercó Fred para invitar a su hija a bailar, quedamos solo Aaron y yo, claro y las bandejas de comidas que dejaban en la mesa que atacaba.

- ¿Todo lo que pongan en la mesa te lo comerás? -dijo apretando los labios con una sonrisa.

- ¿Y porque no? Así no tengo que cocinar cuando llegue a casa.

- Cuando llegues rodando -los que rodaron fueron mis ojos y seguí comiendo.

La rubia llego agarrando a Aaron del brazo y se lo llevó, mejor para mis oídos.

Baile, cante, y me reí hasta más no poder con los tíos y primos de Holly, era una familia grande y carismática. De vez en cuando mi mirada se cruzaba con la de Aaron que me veía con humor mientras no le prestaba atención a su novia que hablaba sola.

*
Cuando salí a buscar mi auto ya estaba exhausta no aguantaba los pies y quería mi cama, me di cuenta que uno de los autos de los invitados trancaba el mío, genial.

Me senté en el capo a esperar no tenía fuerzas para devolverme y buscar al dueño, cuando vi que Aaron salía y desactivó la alarma del carro que me trancaba, bravo genio.

- ¿Y eso que no tienes encima al Chihuahua? -dije bajándome para entrar al auto.

- Preferiría tener encima algo más que un perro -dijo con una sonrisa a medio lado.

Me lleve la mano al pecho fingiendo estar sorprendida y le dije - o sea que si admites que es una perra, vaya Aaron que no te escuche o te muerde -Aaron soltó una carcajada a la que también me uní -ya mueve tu auto que me quiero ir, así vas a unas clases de cómo estacionarse -dije con toda la inocencia.

- ¿Aprender a estacionarme? Ada mira toodo el espacio que ocupaste, fácilmente pude estacionarme al lado pero no.

Le hice un gesto con la mano restándole importancia a lo que dijo. Me monté en el auto esperé que saliera y luego lo hice yo, vi que se frenó y cuando pasé a su lado bajó el vidrio y me miro, también lo hice y me dijo

- Repito, un placer volver a verte -y arrancó. Degenerado, con novia y diciéndole eso a otras mujeres. Por eso es que ningún hombre sirve, lean bien amigas NINGUNO.

Llegue a mi casa cuando Coco salió corriendo a recibirme, rodando a tropezones mejor dicho. Fui directo al baño me quite el maquillaje y me metí a la ducha. Una vez en el cuarto subí a coco a la cama y le dije -hoy sí es la última vez que duermes aquí - apenas toqué la almohada caí rendida.

Dulce Infierno Donde viven las historias. Descúbrelo ahora