Los insectos salvan vidas

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-Em. Em, despierta.

Ella se movió entre mis brazos.

-Mmm... No quiero. Estoy muy cómoda.

Sonreí y le besé la frente.

-Lo sé, pero es tarde y los niños deben querer el desayuno.

Por supuesto que yo ya me había levantado, había preparado el desayuno para toda la casa y ahora la sorpresa esperaba abajo.

-Mmm... Me gusta estar aquí.

Me atrajo hacia sí. Yo había vuelto a desnudarme, y sentir su cuerpo desnudo junto al mío fue maravilloso. La amaba.

Besé su sien con dulzura.

-Sabes que haría cualquier cosa por verte feliz.-Susurré.

Ella asintió enterrando su rostro entre mi cuello y mi hombro.

Acaricié su nuca.

-He hecho algo y quiero que bajes a verlo.

Emma frunció el ceño.

-¿La casa sigue en pie?

Reí.

-Sí, aún sigue en pie. De lo contrario, no diría que bajemos.

-¿Entonces qué es?

Tomé su rostro adormilado entre mis manos.

-Vamos a averiguarlo.

Ella me abrazó con entusiasmo.

-Me encantan las sorpresas.

Acaricié su cadera.

-Sólo... Promete que no vas a olvidarte de mí.

Sonrió.

-Claro que no.

Me besó suavemente y se puso de pie para buscar su ropa.

Me puse las manos detrás de la nuca.

-Rupert.-Ella sonrió.-Deberías vestirte.

-No sé. La vista me encanta.

Emma se acercó a la cama y tiró de mi mano para acercarme a sí. Elevé su rostro hacia el mío y la besé.

Dejó caer la ropa que tenía en brazos y me devolvió el beso con entusiasmo.

Me tambaleé hasta la pared más cercana y apoyé su espalda allí para bajar a besar su cuello. Sabía que no estaba ayudando pero no podía evitarlo. La adoraba.

Emma me sonrió, el fuego ardiendo en sus ojos.

-La sorpresa puede esperar.-Susurró enredando sus dedos en mi cabello.

Negué con la cabeza y le sonreí.

-No te preocupes, tendremos tiempo para hacer el amor después. No saldrás de la cama en días.

-Suena mejor.-Susurró con una sonrisa.

La besé con cariño.

-Vamos.

Me vestí y aguardé a que ella también lo hiciera. Me encantaba ver su espalda desnuda aunque el tatuaje hubiera desaparecido hacía años. Seguía siendo mía.

Emma se acercó a mí y tomó mi mano.

-Me sacaste de la cama y rechazaste una invitación a regresar a ella. Más vale que valga la pena, Grint.

Sonreí.

-Desde luego. Ven.

Sujeté con cariño su mano y tiré de ella hacia el comedor.

Tropical [Grintson]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora