No podía dormirme...
Afuera llovía a mares, por primera vez desde mi llegada.
Por primera vez, también, nos habían hospedado en una especie de posada, ya que estábamos en un pueblo bastante más grande que los que habíamos visitado. Al día siguiente regresábamos a la sede central del Campamento. Eran unas ocho horas de viaje en jeep. Probablemente más.
La posada era cómoda y confortable. El único problema era que no se hallaba a mano, sino en el medio de la jungla.
Me revolví en la cama con incomodidad. Era la primera noche desde que habíamos salido del Campamento que no dormía con Emma.
Y la extrañaba. Extrañaba su respiración suave, y su aroma característico. Extrañaba sentir su piel sobre la mía y hablar con ella hasta quedarnos dormidos.
Metí mis manos bajo la almohada y pensé en la tarde del día anterior, cuando la había visto en ropa interior, y en cómo había disfrutado sin vergüenza de observar su cuerpo y de besarla...
Me sonrojé tratando de controlar mis sentimientos, y también el deseo al recordar la curva entre sus piernas...
Esa curva que moría por besar, igualmente que cada sitio de su piel. Pero en particular aquella zona prohibida y húmeda.
Miré la habitación. Había un armario, una mesa de noche, la cama y una mesa con tres sillas.
Pensé en besar su sexo mientras ella se recostaba sobre esa mesa y gemía...
Pensé en desvestirla contra aquel armario y hacerle el amor de pie, clavándome entre sus piernas y oyendo que gemía mi nombre.
Pensé también en internarme con ella en la selva, trepar a lo más alto de un árbol y hacer el amor hasta el agotamiento, ocultos de cualquier mirada curiosa que no fuera de los animales de la jungla.
Finalmente, me pregunté qué sentiría cuando aquella mujer hundiera sus uñas en mi espalda para disminuir el dolor... Qué sentiría al estar en su interior y sentir que era mi hogar, mi refugio, mi protección del mundo exterior. Qué sentiría cuando ella gimiese mi nombre en un tono delirante alternado con palabras de amor en mi oído...
Mis propias fantasías me asustaban. No estaba acostumbrado a imaginarme a una mujer desnuda y yo haciéndole todo tipo de cosas prohibidas, un millón de veces y en cientos de escenarios.
Mi ropa interior comenzó a resultarme sofocante, así que me la quité unos segundos y me metí en el baño para lavar mi rostro acalorado ante mi visión de Emma rogando por más.
Observé cómo las gotas resbalaban por mi cuello y recordé otra vez la tarde precedente y cómo el agua resbalaba por el cuerpo perfecto de Emma...
-¿Rupert? Oh, diablos.
Su voz. Era su voz.
Me sonrojé bruscamente y volteé. Ella estaba detrás de mí y cubría sus ojos con una mano.
-Lo siento, no sabía que estuvieras... Desnudo. Hay... No hay nadie más aquí... ¿verdad?
Sonaba interesada y levemente celosa.
Sonreí a mi pesar.
-No. Estamos solos.
-Oh. ¿Crees que puedas...? Ya sabes. ¿Puedes vestirte?
Reí y besé la mano que cubría sus ojos.
-Enseguida.
Busqué mi ropa interior en el suelo y me la puse. Luego me dirigí al motivo de mi maldito desvelo.
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Tropical [Grintson]
FanfictionSinceramente, mi vida no es demasiado interesante. Tengo una novia que quiere más a mi billetera que a mí y las cosas entre nosotros no van muy bien. Creí que sería así por siempre, pero me ofrecieron ir por un año al Campamento Médico: Un grupo de...
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