Los animales de la jungla son los culpables

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Oía una suave respiración acompasada y sentía una caricia. Una voz me llamaba con ternura y cariño.

Tenía sueño. Estaba muy cansado.

-Mamá, no quiero ir a la escuela. Es temprano.-Dije sin pensar muy bien en lo que decía.

Escuché una risa y las caricias se intensificaron.

-Rupert...-Insistió aquella voz encantadora.

Esa no era la voz de mamá. Abrí los ojos, confundido.

Emma acariciaba mi pecho en suaves círculos. Estábamos desnudos. Los recuerdos cayeron dentro de mi mente. Habíamos hecho el amor. Y me amaba. Le sonreí.

-Buenos días.

-Mmm.-Cerró los ojos mientras yo la besaba castamente.-¿A Justine le gustaba que la despertaras así?

Reí sin poder evitarlo. No imaginaba a Justine siendo dulce conmigo.

-Le habría gustado, probablemente, de haber despertado desnudos alguna vez. Pero como no lo hemos hecho...-Tomé uno de sus glúteos desnudos y la atraje hacia mí.-...No lo sabe.

Emma mordió su labio inferior, apoyando su barbilla en mi pecho.

-¿Qué hay de... Otras mujeres?

-Ninguna.-Aseguré.-Te lo había dicho anoche. ¿Y tú?

Se sonrojó y se apartó unos centímetros para mostrarme algo sobre las sábanas. Unas pequeñas manchas de sangre.

-Ninguno. También lo dije ayer.

Sonreí. Tomé su rostro entre mis manos y la besé colocándome sobre ella, con intensidad. Revolvió mi cabello con ternura y me correspondió.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza.

Ella sonrió contra mi boca y acarició mi cadera con su muslo desnudo.

Era tan tentadora la perspectiva de hacerle el amor otra vez que...

Un suave golpe nos interrumpió. Alguien tocaba la puerta del bungalow. Y era bastante insistente.

Emma me apartó con brusquedad y se sentó, tratando de cubrir su desnudez con las mantas y buscando desesperada su ropa.

-Oye, cálmate.-Dije.-No te alteres.

-Si me atrapan aquí y descubren que me he dejado seducir por ti...

-Nadie te verá si te quedas en mi cuarto. Y tú fuiste quien me sedujo.-Susurré tomando una camiseta y dándosela.

Ella asintió, sonrojada.

-Gracias.

-Quédate aquí y no te notarán.-Añadí mientras buscaba un poco de ropa.-No tengo motivos para delatar tu presencia. No quiero que te marches.

Emma me sonrió y le hice un gesto para que se quedase tranquila.

Salí del cuarto, cuidando de cerrar la puerta detrás de mí, y me dirigí hacia el ingreso para descubrir la identidad de mi visitante.

Ni bien abrí, Radhi me miró con sus ojos preocupados.

-Doctor Rupert, la doctora Watson no está en su bungalow.-Anunció con firmeza.

Diablos, maldito niño inteligente. Había olvidado por completo que él dormiría en el pueblo. Debí suponer que su primera acción sería visitar a Emma.

-No he querido decir nada para no dar la alarma, pero me preocupa.

-Has hecho bien en no avisar, sé dónde está y no le ha pasado nada grave.-Sonreí para tranquilizarlo.-Ella fue a dar un paseo por el bosque para recoger una extraña hierba. Tuvo que partir muy temprano, es lejos. Probablemente estabas durmiendo cuando se fue, por eso no la oíste marcharse. Y tardará bastante en regresar. Pero me saludó antes de irse y te dejó saludos también.

Tropical [Grintson]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora