—Es imposible que podamos luchar contra todos ellos sin palmarla —admitió Yoel con indiferencia.
La luna se reflejaba en su oscuro cabello, creando destellos plateados, y sus ojos observaban el escenario con expresión cauta.
Ronan y yo lo habíamos acompañado hasta la colina frente a la muralla para que viese con sus propios ojos a lo que nos enfrentábamos. Una parte de mí había esperado que al llegar allí se le ocurriese alguna idea brillante, algo que pudiésemos utilizar para salir de aquella con vida, o que con su habitual seguridad y confianza en sí mismo dijese algo como: "Esto no es nada, puedo cargármelos a todos con los ojos cerrados". Pero evidentemente no podía. Yoel no era invencible, por mucho que le gustase aparentar lo contrario.
—Me lo imaginaba —suspiró Ronan decepcionado. También parecía haber esperado algo más de él. Después de todo lo habíamos sobrestimado—. Pues si no podemos luchar contra todos ellos, ni tampoco ir por otro lugar, vamos a tener que hacer que se alejen de aquí.
—¿Y cómo vamos a hacer eso? —pregunté yo.
—No tengo ni idea —reconoció Ronan—. ¿Has visto que se hayan movido de este lugar, Dan?
Estaba tirado boca arriba sobre la tierra con la vista clavada en el cielo y aspecto mareado. No se había quedado a solas tanto tiempo, pero por la expresión en su rostro parecía como si lo hubiésemos dejado con los Oscuros por semanas.
—No, al menos durante el rato que los he estado vigilando —aseguró con voz temblorosa—. Por lo que he visto tienen provisiones suficientes, así que tampoco creo que vayan a salir a cazar o algo por el estilo. —Giró la cabeza y clavó sus verdes ojos en Ronan—. ¿Puedo irme ya de aquí, Ron? No me gusta estar solo con estas cosas.
Los Oscuros no necesitan alimentarse tanto como los humanos, y aunque pueden comer lo mismo que nosotros, su dieta solía basarse básicamente en carne. Había algunos rumores de que preferían la carne de los propios humanos, pero como he dicho, eran solo rumores. Yo por lo menos prefería creer que eran únicamente especulaciones, y tampoco podíamos confiar en todo lo que se dijese sobre ellos.
La realidad es que no teníamos mucha información sobre nuestros enemigos, y lo poco que realmente conocíamos de ellos era gracias a los datos que El Consejo había compartido con el resto de la población, que para ser sincero, eran más bien escasos y de poca relevancia.
Entre el ciudadano de a pie había mucha ignorancia con respecto al tema de los Oscuros. Nunca se había hablado realmente del asunto, que yo supiese nadie había realizado una investigación a fondo sobre ellos, pero la verdad es que para la gente de las murallas solo eran el fantasma en la noche, algo que puede que estuviese ahí, pero que al no haber revelado su presencia directamente, preferían ignorar. Era mucho más fácil vivir de aquella forma que estar constantemente preocupados por lo que eran o no capaces de hacer.
Aunque por aquel entonces no era tan fácil llegar a esa conclusión, cuando me pongo a pensar en ello ahora, el hecho de que estuviésemos tan indefensos frente a los Oscuros parece algo obvio; mientras nosotros nos la pasábamos o bien renegando de su existencia, convirtiéndolos en algo ajeno a nosotros, o bien esparciendo falsos rumores, cosas sin relevancia, ellos lo sabían todo sobre nosotros, nuestros puntos fuertes, y por supuesto también los flacos.
Casi nos merecíamos la extinción, por idiotas.
—Lo siento, Dan, no podemos irnos de aquí sin un plan y dejarlos sin vigilancia —dijo Ronan distraído—. Si nosotros fuéramos Oscuros y estuviésemos haciendo guardia en un sitio, ¿por qué motivo decidiríamos abandonar el lugar?— Planteó, más para sí mismo que para el resto de nosotros.
ESTÁS LEYENDO
ASESINOS DE ALMAS
FantasyEl mundo de Jason se encuentra dividido por una cruenta guerra que inició hace miles de años y que no parece tener fin. Los Oscuros son criaturas con aspecto casi humano pero con cualidades que los hacen ciertamente peligrosos. Parecen odiar a la es...
