Capitulo 14

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Capitulo 14

Julieta POV

Ni siquiera había dormido cinco horas. Ayer Michael se había quedado a cenar y estuvimos hasta muy tarde charlando con las chicas también. Ellas se disculparon, creyendo que me había sentido mal ante su silencio en el auto. Aclaramos y estamos como siempre. Por fin todo se había solucionado y un peso menos que cargar.

Y ahora el maldito despertador se disponía a arruinar mi poco sueño. ¡Maldito aparato!

Volvió a sonar al mismo tiempo que metía mi cabeza por debajo de la almohada. Pero el sonido siguiente no era del despertador era…

¡Rayos! Era mi celular.

Me levante tan rápido que me olvide de que tenía enrollada la colcha por mi pierna y sabrán el resultado, termine tumbada en el piso con mi pelo sobre mi cara tapando mi visión. A esto le llamo suerte.

Me incorpore y cogí el celular de la cómoda, observe el numero y era… ¡Oh por dios!

Marcos.

-¡Marcos! –grite cuando conteste.

-¡Hey! –Dijo del otro lado- Hermanita.... ¿Me extrañas eh? –juraría que tenía su sonrisa de lado.

Entonces recordé que llevaba una semana sin llamarme.

-¿¡Porque demonios no me habías llamado!? –Grite- ¿¡Sabes lo preocupada que estaba!? ¿¡Qué ocurre contigo!? ¿Has olvidado que tienes una hermana al otro lado del mundo? Por lo menos un mensaje tenías que haberme enviado para saber que seguís con vida, ¿porque haces…?

-Cálmate, pelirroja –dijo- respira, inspira…

Rodé los ojos.

-¡Déjate de boberías! –Dije sentándome en la cama- mejor empieza a hablar y espero que tengas una buena excusa de porque no has dado señales de vida a tu dulce y tierna hermana –ironice- o de lo contario…

El interrumpió mi amenaza con una carcajada.

-Espera… espera –dijo- ¿Dulce y tierna? ¿Dónde? –puedo bien imaginarlo pasando una mano por sus ojos secando las lagrimas de diversión. Lo conocía tan bien- Tu tienes de dulce y tierna lo que yo de feo y gordo. Ósea nada.

-¡Mira quien fue a hablar! -puse los ojos en blanco- La modestia hecha persona –nótese el sarcasmo. Este era más vanidoso que el propio Nicolás. O bueno no tanto- Anda, feo y gordo. Estoy esperando que hables.

-Bueno –dijo- Ya sabes… lo de siempre. Demasiado trabajo, andaba de aquí para allá con el nuevo local -explico. Sabía que era verdad se lo escuchaba cansado- es verdad, pelirroja.

-Está bien –dije con condescendencia- te creo hermanito ¿Pero oye? Te extraño tanto. Me haces falta ¿Sabes?

-Yo también –dijo- te extraño demasiado, me haces mucha falta pero…-empezó- tengo otra noticia para ti…

Lo corte.

-¿Buena o mala? –pregunte.

Literalmente había perdido esperanza alguna de que el volviera en un buen tiempo. Yo le había asegurado que estaría bien cuando por fin había decido tomar la propuesta. Pero era una oportunidad tan única y el no podía desaprovecharla por quedarse con una niña que pronto se le pasaría la depresión. Pero eso no quitaba lo mucho que lo extrañaba, lo que lo necesitaba. Hace tanto que no lo veía que a veces sentía que olvida como era. Pero eso solo era una exageración jamás lo olvidaría es la única familia que me queda. Y lo amo.

-No sé como lo tomes –dijo con un tono que no supe descifrar- La empresa está pensando o más bien ya es seguro que abrirán una Filial en Paraguay. –dijo sonando un poco teatral.

Lo Que Nunca PenséDonde viven las historias. Descúbrelo ahora