Capitulo 25
Julieta POV
Su mano en mi brazo y sus ojos en los míos eran de lo único que estaba segura. Nicolás tenía ese extraño sortilegio de hacer que el mundo se recudiera a su presencia, su aroma, sus ojos azules tan profundos como el mar.
La perspectiva de hablar con él era tan inesperada como una lluvia en un día soleado. ¿Y porque necesitaba hablar conmigo? ¿Qué era lo que tenía que decirme?
De repente la imagen de hace unas horas se coló en mi mente, una ráfaga de rabia surgió en mi pecho y como el viento azoto mi cerebro.
Me deshice de su agarre.
-No tenemos nada de qué hablar.
-Por favor. Necesito explicarte lo de mi habitación. No paso…
-Tú no tienes porque explicarme nada –lo corte. ¿Iba a negarlo? ¿Enserio lo haría?
El se paso una mano por el pelo desordenándolo.
-Sí, lo necesito.
-No hace falta. Tu y yo solo somos…-me detuve, lo mire a los ojos y seguí-…amigos.
La incredulidad y un poco de enojo se instalo en sus facciones.
-Tú y yo nunca fuimos amigos.
Fruncí el seño.
-¿De qué hablas?
¿Qué nunca fuimos amigos? ¿A dónde quería llegar?
-Jamás te vi como una amiga –dio un paso en mi dirección- Desde que te bese…
-Eso fue un error –lo corte. No tenía porque hablar de eso. Yo trataba de olvidarlo.
-Uno que me abrió los ojos. Nunca te podría ver como amiga. Tú me…
-No sabes lo que estás diciendo.
El me miro fijamente.
-Por supuesto que sí. ¿Acaso tú olvidaste el beso?
Su voz sonó más fuerte.
¿Qué si olvide? Por supuesto que no.
-Si... lo hice –dije despacio.
-No te creo –dijo- sentiste lo mismo que yo. ¡Niégalo, Julieta!
Negué con la cabeza. El no podía hacerme esto ahora.
-No. no es cierto. No significo…
Pero no pude terminar, los brazos de Nicolás me rodearon y mis manos descansaron en su pecho.
-No es cierto. Quieres negarlo, pero no puedes.
Su aliento rozo mi frente. Sus dedos acariciaron mi mejilla.
-Nicolás… no. Esto no es…
-¿Estás segura que no significo nada?
No, segura de que significo todo, quería decir. Pero por el contrario:
-Estoy segura –mi voz sonó vacilante.
Sus brazos presionaron mi cintura y su mirada se volvió desafiante.
-Entonces no tendrás problema de que haga esto- y planto sus labios sobre los míos. La sorpresa no me dejo reaccionar por unos segundos, luego consiente de la situación trate de empujarlo, pero sabía era una guerra perdida. Porque yo también quería besarlo. Ese familiar hormigueo serpenteo en mi interior. Correspondí al beso. El poso una mano en mi nuca acariciando mi cabello. El beso se torno mas apasionado, enrede mis manos en su cuello y me pegue a él. Este beso me elevo del suelo y me llevo al cielo. Sus labios eran tan suaves y delicados que me derretían. Sus brazos bajaron a mi cintura sosteniéndome con fuerza.
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Lo Que Nunca Pensé
RomanceSi a Julieta Montero le hubieran dicho que se enamoraría de un arrogante y mujeriego como Nicolás Sanders, se hubiera reído en su cara. ¿Cómo amarlo? Si ella lo odiaba. Pero la vida da tantas vueltas que nunca se sabe lo que pueda pasar, y efectivam...
